REGADÍO
Máxima dotación para Soria que pide limpiar los cauces para evitar futuras inundaciones
Todas las comunidades de regantes del Alto Duero tendrán 6.000 metros cúbicos por hectárea gracias a que el embalse está al 80% para una campaña que va retrasada por el exceso de agua

Finca de regadío en Olmillos de la provincia de Soria inundada tras las abundantes lluvias del invierno
Las abundantes lluvias de los meses de invierno registradas en Soria garantizan agua para el regadío de la provincia en esta nueva campaña. La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ha autorizado 6.000 metros cúbicos por hectárea para todas las comunidades de regantes del Alto Duero, la dotación máxima permitida para estos canales, tal y como lo indicó el organismo de cuenca durante la reunión con las juntas de explotación para definir la nueva temporada que se presenta optimista, aunque las labores de siembra van con retraso, dado que hay zonas todavía con abundante agua. No obstante, han requerido a la CHD la limpieza de los cauces de los ríos para evitar próximas inundaciones como las que se han registrado este año.
Con un volumen en el embalse de La Cuerda del Pozo del 80%, a lo que hay que tener en cuenta la capacidad del resto de la cuenca del Duero, a más del 85%, tanto los regantes del Canal de Almazán podrán contar con 6.000 metros cúbicos por hectárea, la misma dotación que les permitió el año pasado y el anterior el organismo de cuenca, vinculado, como siempre, al agua que haya acumulada en la Cuerda del Pozo. También Buitrago, Olmillos y el Canal de Ines y Eza contarán con la misma cantidad.
Así se lo hizo saber la Confederación Hidrográfica del Duero a los responsables de ambos canales durante la junta de explotación, unas reuniones que se realizan con todos los sistemas y que precisamente tiene como objetivo analizar las reservas en los embalses de cada zona para poder adoptar una propuesta de volumen mínimo a conservar a final de la campaña y, a partir de ese valor, estimar las dotaciones orientativas máximas de agua para cada uno de ellos, en función de la disponibilidad de agua. Propuestas que se elevarán posteriormente a la Comisión de Desembalse.
Desde la CHD señalan que, con la situación actual de reservas, no se prevén restricciones de agua para riego, si bien el organismo insiste en que la evolución final de la campaña dependerá de las condiciones meteorológicas durante la primavera, periodo clave para la recarga natural de los sistemas.
Como ocurre cada año, las dotaciones orientativas acordadas al inicio de la campaña podrán revisarse en función de la evolución climática y de las aportaciones a los embalses durante los próximos meses.
En este sentido, el organismo de cuenca mantendrá, como es habitual, un contacto permanente con las comunidades de regantes y usuarios del agua de cada sistema de explotación, con el fin de adaptar la gestión hidráulica a las necesidades reales del sector agrario y garantizar un uso eficiente del recurso.
El presidente del Canal de Almazán, Sergio Muñoz, reconoce que las tormentas han causado daños en varias fincas próximas a los cauces, y considera que las administraciones deberían dejar actuar a las propias comunidades de regantes a la hora de limpiar para no esperar a un golpe de efecto como el ocurrido en los meses pasados.
Lo cierto es que en estos momentos las comunidades están evaluando los daños a través de la Asociación de Regantes de la Cuenca del Duero (Ferduero), que aglutina 144 comunidades y 270.210 hectáreas, con el objetivo de elaborar un informe para ver si pueden movilizar ayudas para la restauración de equipos de riego, o parcelas arrasadas por el agua, entre otros desperfectos.
«En Soria hemos tenido suerte porque las inundaciones no llegaron a tocar las infraestructuras, pero trabajamos todos en conjunto para que las medidas beneficien a todos, porque en próximas ocasiones nos puede pasar a nosotros», sostienen desde el Canal de Almazán. Se trata de una medida que de momento no está anunciada para el Duero, pero que sí que se está aplicando en comunidades como Extremadura o Andalucía.
Lamentan que desde las administraciones, tanto Confederación como la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, ponen trabas a la hora de solicitar permiso para la limpieza de los cauces: «Son temas burocráticos que cuando vienen las tormentas se inundan la fincas próximas al estar los cauces en mal estado porque no corre bien el agua», explica otro regante.
A falta de cuantificar los daños en el Canal de Almazán, creen que hay al menos una docena de propietarios afectados. Y es que son los que tienen que comunicar los destrozos para que haya registro.
«Por lo menos que haya agilidad en la tramitación porque si no van a poder llevar a cabo los trabajos desde la Confederación que nos permitan hacerlo a nosotros, como hemos hecho siempre, y así no tengamos riadas como los de este invierno, con riadas históricas en esta zona», señala un agricultor de Almazán.
También las abundantes precipitaciones inundaron parcelas del Canal de Ines y Eza, que también están evaluando, aunque también tuvieron más suerte que otras comunidades. Su presidente, Javier Ines, también pide que se agilice la limpieza o que les dejen a las comunidades llevar a cabo los trabajos. «Luego no se hacen responsables de los daños, pero se acumulan troncos grandes que si no se retiran pasa lo que pasa. Lo miran de la Confederación y de Medio Ambiente y dicen que lo tramitan pero nada de nada».
Además en la reunión de la junta de explotación desde el organismo de cuenca indicaron que con el desembalse que se registró en febrero de 135 metros cúbicos por segundo se dan por incluidos los caudales generadores, para el Alto Duero de 70 metros cúbicos por segundo, crecidas controladas, liberadas generalmente una vez al año desde los embalses, que simulan el régimen natural de un río para mantener su dinámica geomorfológica, limpiar el cauce y gestionar la vegetación de ribera porque buscan evitar el estrechamiento del cauce y asegurar la salud del ecosistema fluvial.
La dotación que concede la CHD condiciona la siembra. Cada comunidad de regantes debe entregar un mapa de cultivos para que el organismo de cuenca tenga la previsión de necesidades de agua. Este año se prevé que se retrasará la campaña de riego gracias a que no sólo el pantano está en óptimos niveles, sino que ahora mismo hay un exceso de agua en las tierras, de modo que los agricultores alargarán al máximo las solicitudes de los hidrantes. Aún así en los regadíos de Soria los mapas no se modifican demasiado: la mayor parte será cereal, luego ya girasol, y algo de remolacha y maíz, y el resto, hortícolas como cebollas o zanahorias, entre otros.