ASEGURAMIENTO
La inestabilidad del sector merma los herbáceos pero hay récord en uva de vino
Finalizado el periodo de contratación se han protegido más de 1,06 millones de hectáreas de cereales de invierno y 28.392 hectáreas de viñedo con 183.265 toneladas aseguradas

Campo de trigo en la provincia de Soria.
Castilla y León lidera de nuevo las estadísticas nacionales un año tras otro de aseguramiento de su campo, al ser un territorio que en gran parte soporta una climatología irregular y extrema, desde pedrisco a heladas, pasando por sofocantes temperaturas, sequía, e incluso hasta inundaciones, de modo que la producción agraria está sometida a riesgos difíciles de prever y evitar. De hecho, finalizado el periodo de contratación de los módulos de otoño, que son los que mayores coberturas ofrecen al campo incluyendo el riesgo de sequía, en la Comunidad se han suscrito 15.451 pólizas de seguro para dar cobertura a más de 1,06 millones de hectáreas de cereal de invierno con 3,62 millones de toneladas y con un capital asegurado que supera los 725 millones de euros, según los datos facilitados a este periódico por Agroseguro.
De este modo, asegurar la tierra se convierte en una necesidad, si se quiere reducir la incertidumbre de los agricultores, ganaderos, acuicultores y propietarios forestales y garantizar la estabilidad de sus explotaciones. Tampoco la situación de los últimos años ha favorecido a la agricultura, dado que se está caracterizando por su gran variabilidad, precisamente con fenómenos meteorológicos muy intensos y extremos.
No obstante, la inestabilidad de estas primeras semanas de otoño, con las siembras retrasadas a causa de la falta de precipitaciones, un otoño cálido y un comienzo de invierno más lluvioso, más cerca de la normalidad ha revelado una reducción de la superficie asegurada en Castilla y León, que rompe ligeramente con la tónica de los últimos años, en ascenso continuo. Lo explica el director territorial de Agroseguro en Castilla y León, José Ignacio García Barasoain, quien constata que en las provincias donde ha caído abundante agua, como Ávila, Salamanca o Segovia, el aseguramiento ha sido más bajo.
Cabe recordar que en los módulos de otoño del pasado año se alcanzaron 1,18 millones de hectáreas aseguradas, con 3,90 millones de toneladas y 784 millones de euros de capital asegurado. Supone un ligero descenso, pero bien es cierto que el tiempo y las condiciones han marcado mucho la contratación, ya que en la campaña anterior se suscribieron 17.233 pólizas, un 10% menos. En todo caso, las principales provincias productoras, como son Burgos, Palencia, Valladolid y Soria, registran menores descensos. Burgos acumula 3.201 pólizas de cereales de invierno, Palencia otras 2.711, mientras que Soria y Valladolid superan las 2.000 pólizas.
A partir de ahora, y con la llegada de la primavera, los cerealistas tienen la oportunidad de suscribir los módulos P (módulos primaverales, con protección frente al pedrisco, entre otros riesgos), así como los módulos complementarios, que permiten elevar al alza la producción asegurada en otoño, si la campaña es más positiva de lo inicialmente asegurado. Es habitual que si la contratación de otoño se reduce por abundancia de lluvias o por inestabilidad como ha ocurrido en esta ocasión, la contratación de primavera de módulos P (pedrisco) y complementarios sea amplia y así, cuentan con protección frente a las cada vez más habituales tormentas. Suponen, además, una menor inversión en coste para los productores.
García Barasoain está convencido de que en cuanto los agricultores confirmen sus cuadernos de siembra complementarán su protección con el módulo P, por lo que se recuperarán las cifras de aseguramiento de años anteriores.
Sin embargo, en el caso de la uva de vino, las cifras son históricas, y baten récord año a año. Al igual que el cereal, los módulos de otoño son los que ofrecen las coberturas más amplias, a todos los riesgos que se pueden registrar durante toda una campaña (helada, lluvia persistente, inundación, pedrisco, fauna o incendio, entre otros) y se pueden ampliar y completar en primavera, a través de los módulos complementarios y también de los módulos de primavera. Así, la superficie asegurada para la campaña 2026 (Plan 2025) alcanzan las 28.392 hectáreas, lo que supone un 5,1% más, con 183.265 toneladas protegidas, es decir, un aumento del 4,4% y 128 millones de euros de capital, también con un incremento del 5,7%. De hecho triplican la superficie asegurada hace una década y las cifras de capital protegido.
El director de Agroseguro en Castilla y León cree que este aumento en el aseguramiento se debe a que el agricultor es cada vez más consciente de que el seguro es una herramienta eficaz si se incorpora como un coste más de la explotación y se contrata con continuidad, incluso cuando las expectativas meteorológicas no son malas, pues se demuestra que no siempre se cumplen.
«Ha pasado este año con la uva de vino que se había salvado de la helada y resulta que luego le ha llegado el pedrisco y ha dado al traste con parte de la cosecha, de modo que el sector ha visto la necesidad de proteger contra las inclemencias, porque si no es una cosa, es otra».