SANIDAD ANIMAL
Castilla y León crea un Comité Técnico de Expertos ante la amenaza de la peste porcina africana
El órgano integra 15 entidades del sector productor, la industria cárnica, el ámbito académico y científico, las OPAs, el sector cinegético y las consejerías implicadas

El presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, mantiene un encuentro con las organizaciones profesionales agrarias de la Comunidad.
La Junta de Castilla y León da un paso más en su estrategia para blindar al sector porcino frente a la amenaza de la peste porcina africana con la constitución de un Comité Técnico de Expertos para la prevención, vigilancia, control y comunicación de esta enfermedad en la Comunidad. Tal y como lo ha anunciado este viernes en una nota de prensa, se trata de un órgano de carácter multidisciplinar, integrado por profesionales de quince entidades del sector productor y de la industria cárnica, del ámbito académico y científico, de las organizaciones profesionales agrarias, de entidades vinculadas a la caza y de las consejerías implicadas. Su primera reunión de trabajo se celebrará el próximo el martes 9 con el objetivo de reforzar la coordinación y anticiparse a cualquier posible incidencia sanitaria.
El anuncio lo realizó el presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, en el seno del Consejo Agrario de Castilla y León, celebrado en Segovia, en un encuentro en el que participaron las organizaciones profesionales agrarias y en el que se abordó de manera monográfica la situación de la peste porcina africana tras la aparición de un foco en Cataluña, así como el impacto que podría tener sobre una de las locomotoras de la economía agroalimentaria de la Comunidad.
La consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral, subrayó que «era importante trabajar con las organizaciones profesionales agrarias en esta reunión presencial para abordar el problema de la peste porcina africana en la que venimos trabajando desde hace tiempo, desde que se declaró el primer caso positivo en Cataluña» y recordó que «desde la Consejería hemos mantenido el diálogo abierto tanto con las organizaciones profesionales agrarias como con todos los representantes del sector».
Castilla y León
La caza del jabalí se intensificará contra la propagación de la peste porcina en Castilla y León
Santiago G. del Campo
Aunque la peste porcina africana no afecta a las personas ni por el consumo ni por el contacto con los animales, la Junta considera que el foco declarado en Cataluña constituye un aviso muy serio para España después de tres décadas sin presencia de la enfermedad, por lo que ha optado por reforzar al máximo la prevención y la bioseguridad.
En este contexto, la creación del Comité Técnico de Expertos responde al objetivo de concentrar en un mismo foro el conocimiento de los veterinarios, de la industria, de las organizaciones agrarias, del mundo académico y del ámbito cinegético, junto con los responsables de Medio Ambiente y de Agricultura, para analizar de forma permanente la evolución de la situación, proponer medidas y coordinar su aplicación sobre el terreno.
La propia consejera explicó que «hemos estado trabajando para la creación de un comité técnico en el que vamos a reunir a expertos de todo el sector» y remarcó que «va a ser un comité multidisciplinar donde van a estar las organizaciones profesionales agrarias, gente del ámbito académico, del ámbito científico, representantes también del sector de la caza y, por supuesto, las dos consejerías».
La primera reunión de este órgano se celebrará el martes 9 por la mañana, y servirá para fijar una hoja de ruta inmediata en materia de prevención, vigilancia y control, así como para unificar mensajes de comunicación hacia el sector y hacia la ciudadanía. González Corral insistió en que la prioridad pasa por atajar el principal vector de transmisión de la enfermedad en esta fase. «Los focos que se han declarado en Cataluña son en jabalís. Afortunadamente no ha habido todavía ninguna explotación de porcino afectada y por eso lo que queremos es actuar en ese vector de transmisión de la enfermedad que podría darse ahora, que son los jabalís», señaló la consejera, apuntando a la fauna silvestre como el punto clave sobre el que reforzar las actuaciones.
En paralelo a la constitución del comité, la Junta ha desplegado en las últimas semanas un paquete de medidas adicionales para elevar el nivel de alerta y de vigilancia frente a la peste porcina africana. Entre ellas, destaca la habilitación de una línea específica en el teléfono 112 para que cualquier ciudadano pueda comunicar la presencia de un jabalí enfermo o muerto, de forma que los servicios veterinarios puedan tomar muestras y determinar si existe sospecha de enfermedad, además de orientar a la población sobre los pasos a seguir. «Pusimos en funcionamiento una línea específica en el 112 para que cuando alguien pueda ver un jabalí enfermo o muerto nos lo pueda comunicar para que los veterinarios tomen las muestras y determinen si pudiese tener la enfermedad o no y también dar los pasos a seguir a la población en este respecto», detalló González Corral.
La Administración autonómica también ha reforzado el plan de vigilancia de la fauna salvaje con el objetivo de intensificar la caza del jabalí en las zonas consideradas de mayor riesgo, en estrecha colaboración con el sector cinegético y con la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio. La consejera recordó que «desde medio ambiente están trabajando para la flexibilización de las medidas de caza y para ampliar esa orden de declaración de emergencia cinegética y poder combatir también en ese sentido la posible transmisión de la enfermedad», una línea de actuación que se valora de forma coordinada con las organizaciones agrarias y con los expertos que integrarán el nuevo comité técnico.
La respuesta frente a la peste porcina africana se ha acompañado, además, de un intenso trabajo de coordinación institucional y de seguimiento de la información a nivel nacional. La Junta ha participado en las reuniones de la Red de Alerta Sanitaria Veterinaria, RASVE, en las que se analiza la evolución de la situación en España y en la Unión Europea y se comparten criterios técnicos entre administraciones.
«El director general ha acudido a las dos reuniones del RASVE, que es la red de alertas sanitarias veterinarias, en las que se nos ha ido informando» y «yo personalmente he podido acudir esta semana también a una reunión con el ministro en un consejo consultivo donde distintos consejeros habíamos solicitado que se incluyese una conferencia sectorial para abordar el tema de esta peste porcina africana», explicó la consejera, que insistió en la necesidad de que el Ministerio de Agricultura y el de Transición Ecológica se impliquen al máximo en una respuesta coordinada con las comunidades autónomas.
En ese mismo plano institucional, la Junta ha solicitado la convocatoria urgente y coordinada de las conferencias sectoriales de Medio Ambiente y de Agricultura y Desarrollo Rural para abordar conjuntamente la gestión de la peste porcina africana y de la fauna silvestre, conscientes de que el control de la enfermedad exige una visión integral del territorio y de la biodiversidad.
Además, se ha intensificado el diálogo con las organizaciones profesionales agrarias y con las principales asociaciones del sector porcino, como Interporc, Feaspor, Anprogapor o Feporcyl, para compartir información, trasladar recomendaciones de bioseguridad a las explotaciones y escuchar las demandas de ganaderos e industria. La consejera subrayó que «hemos mantenido el diálogo abierto tanto con las organizaciones profesionales agrarias como con todos los representantes del sector» desde que se detectó el foco en Cataluña, y que este trabajo conjunto será también una pieza clave en el funcionamiento del nuevo Comité Técnico de Expertos.
La comunicación con el propio sector productor se ha reforzado mediante el envío de mensajes SMS y correos electrónicos a los titulares de explotaciones de porcino con información actualizada sobre la enfermedad y sobre las medidas de bioseguridad que deben extremarse en las granjas, así como con la habilitación de un espacio específico en la web institucional de la Junta dedicado a la peste porcina africana.
Todo ello persigue facilitar la detección precoz de cualquier sospecha y reducir al mínimo la posibilidad de entrada del virus en las explotaciones, en una comunidad autónoma que cuenta con un censo de 4,7 millones de cabezas de porcino y que es la tercera del país en producción porcina, solo por detrás de Aragón y Cataluña.
El peso del porcino en la economía de Castilla y León explica la preocupación del Gobierno autonómico y el énfasis en blindar la sanidad animal. El sector representa en torno al 13 por ciento del valor total de las exportaciones agroalimentarias de la Comunidad, con un volumen cercano a los 450 millones de euros anuales, y tiene en Portugal, Francia y China sus principales destinos.
La consejera recordó que «por poner unas cifras, tenemos unas 4,7 millones de cabezas de porcino en Castilla y León. Somos la tercera comunidad con más cabezas de porcino a nivel nacional y para nosotros tiene un papel fundamental también la exportación» y añadió que «el sector del porcino representa un 13 por ciento del valor de la exportación de los productos agroalimentarios en nuestra comunidad», con un peso especialmente relevante en provincias como Segovia, donde «el sector del porcino viene a ser en torno al 25 por ciento de lo que supone a nivel autonómico».
González Corral insistió en que la protección del estatus sanitario de Castilla y León resulta decisiva para mantener abiertos esos mercados internacionales y para aprovechar al máximo los acuerdos comerciales ya suscritos con terceros países. «Le he trasladado al ministro que es muy importante que ahora más que nunca se vuelquen esos acuerdos comerciales que tenemos con terceros países para que nuestras explotaciones de porcino, nuestra industria cárnica pueda seguir exportando a otros países», señaló, antes de recordar que «desde Castilla y León tenemos acuerdos con determinados países, como puede ser China o Reino Unido, pero necesitamos que se vuelquen ahora desde el gobierno central para conseguir que esos acuerdos comerciales con terceros países permitan esa regionalización y por tanto no se pongan límites a Castilla y León».
El Consejo Agrario en el que se anunció la constitución del Comité Técnico de Expertos permitió, asimismo, repasar otras cuestiones de interés para el campo de Castilla y León, empezando por la situación de otras enfermedades que afectan a la cabaña ganadera. Se analizó la evolución de la dermatosis nodular contagiosa y de la influenza aviar, enfermedades frente a las que la Junta mantiene medidas de vigilancia y de bioseguridad, y se avanzó que, si no se registra ninguna incidencia nueva, el día 9 se publicará en el Boletín Oficial una orden que levantará las restricciones establecidas en torno a los anteriores focos de gripe aviar, una vez superado el periodo de vigilancia fijado en un radio de 20 kilómetros. La consejera recalcó que, aunque en el caso de la peste porcina africana el foco actual se limita a jabalíes en Cataluña y no ha afectado a explotaciones domésticas, la experiencia de otros episodios sanitarios recientes impulsa a la Junta a no bajar la guardia.
En el plano de la política agraria, la reunión también sirvió para informar a las organizaciones profesionales sobre el grado de ejecución del anterior Programa de Desarrollo Rural 2014-2022, que alcanza los 2.067 millones de euros y supone un 98,4 por ciento de todo el gasto público previsto en la programación, lo que sitúa a Castilla y León como la comunidad más eficiente de España entre las grandes gestoras de fondos europeos. Asimismo, se detalló que desde el 16 de octubre se han abonado ya 587 millones de euros en ayudas de la PAC, con el objetivo de llegar en diciembre al 90 por ciento de los anticipos, y se avanzó la próxima convocatoria de nuevas líneas de ayudas agroambientales, entre ellas las dirigidas a la producción ecológica, la apicultura y el pastoreo de ovino y caprino.
Finalmente, el Consejo Agrario repasó la declaración institucional promovida por la Junta y las organizaciones profesionales agrarias en defensa del modelo agrario de la Comunidad de cara a la negociación de la futura PAC, un texto al que se han adherido ya una docena de organizaciones, los grupos de acción local, entidades como Ferduero, Vitartis o Urcacyl y ocho de las nueve diputaciones provinciales, reflejando el amplio consenso del sector agroalimentario en torno a las prioridades que debe defender Castilla y León en Bruselas.
ASAJA pide a los ganaderos que "extremen al máximo las precauciones"
Donaciano Dujo, presidente de ASAJA Castilla y León, quiso trasladar un mensaje nítido de calma a la ciudadanía ante la alarma generada por la peste porcina africana. Recordó que, en España, «la peste porcina africana la tienen los jabalís, en una zona muy concreta que es Cataluña, que es Barcelona» y subrayó que «no hay peste porcina africana en el sector del porcino, lo hay en el jabalí», por lo que insistió en que el consumidor puede seguir confiando en la carne producida en la Comunidad. «El mensaje a la sociedad que ASAJA da es de tranquilidad. Pueden consumir lo nuestro, que es lo mejor, que tienen todas las garantías sanitarias y es además con una calidad excelente», afirmó, antes de reiterar que «el sector del porcino no tiene hoy ninguna enfermedad, por lo tanto hay que consumir porcino, hay que consumir nuestros productos que son los mejores».
Dujo enmarcó la amenaza de la peste porcina africana en un contexto más amplio de crisis sanitarias que afectan a la ganadería y frente a las que el campo castellanoleonés se siente especialmente vulnerable por la presión de la fauna salvaje. «Desgraciadamente no es la única situación de crisis sanitarias que estamos teniendo en los últimos meses. Estamos teniendo la dermatosis, estamos teniendo gripe aviar, todas tienen más o menos un vector común, que es la fauna silvestre», recordó, enlazando directamente con las advertencias que vienen lanzando las organizaciones agrarias sobre el impacto de los animales silvestres en la sanidad animal y en la seguridad de las explotaciones.
En este punto, el presidente de ASAJA fue especialmente crítico con la elevada presión de fauna salvaje que soportan amplias zonas rurales de la Comunidad, a su juicio incompatible con una actividad agraria y ganadera viable. «Contra ellas hay que actuar, porque hoy están creando un perjuicio. Un perjuicio sanitario, un perjuicio de daños, y están incluso poniendo en peligro con los accidentes de circulación la vida de las personas», subrayó, antes de recuperar una reflexión que lleva años repitiendo: «dije hace algunos años que en Castilla y León sobraban animales silvestres y faltaban ciudadanos, y hoy lo reitero todavía más».
A partir de ese diagnóstico, Dujo reclamó medidas contundentes para reducir la población de jabalí y contener así los riesgos tanto sanitarios como económicos y de seguridad vial. Explicó que «el otro día propusimos desde ASAJA al consejero de Medio Ambiente, y hoy lo hemos vuelto a decir al presidente, que se tiene que permitir en el caso del jabalí, cazar el jabalí en todas las modalidades, todos los días del año y con las máximas facilidades, con el fin de reducir al máximo la población masiva de 400.000 jabalís que hay en Castilla y León», una cifra que vinculó directamente con los daños que sufre el medio rural. «Como he dicho, no hacen nada más que provocar daños a la sociedad en accidentes de circulación o en transmisión de enfermedades», recalcó, alineándose con la necesidad de coordinar las políticas de sanidad animal y de gestión cinegética que la Junta pretende reforzar con el nuevo Comité Técnico de Expertos.
El dirigente agrario aprovechó también su intervención para dirigirse directamente a los profesionales del sector, consciente de que una parte decisiva de la defensa frente a la peste porcina africana y frente a otras enfermedades pasa por la responsabilidad de cada explotación. «Quiero pedir a los ganaderos que extremen al máximo las precauciones, que nos va en ello nuestra salud económica y la salud de nuestros animales», subrayó, al tiempo que lanzó un mensaje a la cadena comercial en un momento sensible como la campaña de Navidad. Dujo reclamó que la coyuntura sanitaria no se utilice como excusa para presionar a la baja los precios en origen y advirtió de que «quiero pedir también a aquellos que nos compran y venden nuestras carnes que no quieran hacer en navidades el agosto bajando unos precios ficticios».
Frente a cualquier tentación de trasladar incertidumbre al mercado, el presidente de ASAJA insistió en reforzar la imagen de seguridad alimentaria de los productos de Castilla y León, especialmente en una época clave para el consumo de carne como es la Navidad. «He dicho, tenemos que dar todos un mensaje de tranquilidad y de confianza a la sociedad», reiteró, antes de cerrar su llamamiento a los ciudadanos: «el sector del porcino no tiene hoy ninguna enfermedad, por lo tanto hay que consumir porcino, hay que consumir nuestros productos que son los mejores». En su conclusión hizo extensivo ese mensaje a todo el conjunto del sistema agroalimentario de la Comunidad, al recordar que «en estas Navidades consuman lo nuestro, consuman lo mejor y que no hay ningún problema sanitario en la alimentación. Es más, nunca ha habido tantas garantías sanitarias en la alimentación de Castilla y León como ahora».
Más allá del foco inmediato en la peste porcina africana, Dujo situó la preocupación de ASAJA en la crisis económica que arrastra otro de los pilares del campo regional, el cereal, un cultivo básico en la rotación agraria de Castilla y León y pieza central de muchas explotaciones mixtas con porcino. «Principalmente nos preocupa desde ASAJA la situación de crisis que vive el sector de los cereales. Estamos viendo que la gente no está sembrando, no está haciendo las prácticas habituales. Después de una buena cosecha, esta no es rentable», lamentó, poniendo voz a la inquietud de agricultores que, pese a haber obtenido producciones aceptables, no consiguen cubrir costes por la caída de los precios.
Ante esta realidad, reclamó medidas urgentes para reequilibrar la cadena de valor. «Por lo tanto, insistentemente pedimos una actuación en ese tema. Tiene que subir el precio de los cereales, tiene que bajar el precio de los sabores», señaló, enlazando esa reivindicación con la necesidad de revisar el marco regulatorio de la Política Agraria Común para el periodo 2028 2034. Dujo reconoció que «también estamos muy preocupados con la PAC, las propuestas que hay para el periodo 28 34» y avanzó la participación activa de ASAJA en las movilizaciones previstas a nivel europeo: «vamos a ir de manifestación el 18 de diciembre a Bruselas para exigir que no haya una reducción del presupuesto, para exigir que se nos dé libertad a producir y que se nos garantice una rentabilidad sin acuerdos comerciales que siempre nos perjudiquen».
El presidente de ASAJA aprovechó igualmente el Consejo Agrario para valorar la ejecución del Programa de Desarrollo Rural a la vez que reclamó resolver los expedientes pendientes y agilizar los pagos a quienes todavía no han cobrado. Explicó que «también hemos insistido en temas del día a día con la consejería, agradeciendo y felicitando la ejecución del PDR, pero a la vez a aquellos flecos que faltan, aunque sea poco el número, que se resuelvan lo antes posible», ya que «a aquel agricultor o ganadero que tiene un problema y no lo ha cobrado, de poco le sirve que esté ejecutado un 98 por ciento o se cobre la PAC el 90 por ciento».
En la misma línea, reclamó una gestión ágil de los recursos comprometidos para la prevención y extinción de incendios y para la recuperación de las áreas afectadas, con el objetivo de que los agricultores y ganaderos no vean mermada aún más su ya ajustada rentabilidad. «Asimismo, todo el tema de los incendios, todos aquellos recursos, aquellas cosillas que faltan que se resuelvan lo antes posible para que los agricultores y ganaderos podamos llegar a la realidad con las labores hechas, pero también con lo que es nuestro en nuestras cuentas», apuntó, advirtiendo de que «porque faltan no se hace por la baja rentabilidad».
El cierre de su intervención volvió a conectar directamente con el gran objetivo que comparte el nuevo Comité Técnico de Expertos frente a la peste porcina africana, el sector productor y la propia Junta de Castilla y León: reforzar la confianza social en el sistema agroalimentario de la Comunidad y en la seguridad de sus productos. «Concluyo un mensaje a la sociedad, que en estas Navidades consuman lo nuestro, consuman lo mejor y que no hay ningún problema sanitario en la alimentación», insistió Dujo, reivindicando la solidez de los controles y del modelo productivo regional con una última idea que resume el sentir del campo castellanoleonés en este momento de incertidumbre: «es más, nunca ha habido tantas garantías sanitarias en la alimentación de Castilla y León como ahora».
UCCL asegura que es "el momento ideal para conseguir un pacto de Estado"
La constitución del nuevo Comité Técnico de Expertos frente a la peste porcina africana cuenta también con el respaldo de la Unión de Campesinos de Castilla y León, cuyo coordinador regional, Jesús Manuel González Palacín, valora positivamente que la Junta se adelante a los acontecimientos y refuerce los instrumentos de prevención. «Nos parece bien, cualquier medida que se tome para anticiparse a los acontecimientos nos parece bien. La verdad es que es un problemón que podemos tener encima, pero a día de hoy está muy focalizado en Barcelona, creemos que se han tomado las medidas oportunas y esperemos que no haya nuevos casos en los próximos días y que no salga de esa zona», subrayó, insistiendo en que «hay que estar muy prevenido, intentar tener las máximas herramientas para poder afrontar la situación» y en que «nos parece bien que haya un comité técnico que se reúna y que dé unas pautas».
Desde la organización agraria se confía en que las medidas ya en marcha permitan contener el problema allí donde se ha originado y evitar su extensión a territorios productores como Castilla y León. González Palacín explicó que «en principio, las medidas que se han puesto en marcha esperemos que no, esperemos que se quede ahí en esa zona y que no vuelva a haber nuevos casos y si los hay que no salgan de esa zona», aludiendo en todo momento a la importancia de mantener controlado el foco y de extremar la vigilancia sobre la evolución de la enfermedad.
De cara a la primera reunión del comité, la Unión de Campesinos avanzará una propuesta que pasa por concentrar los esfuerzos donde se han detectado los focos y por reforzar la coordinación entre administraciones. «Nosotros lo que vamos a plantear es lo que planteo yo en el Consejo Regional, nos parece que hay que focalizar todos los esfuerzos ahora mismo en la zona donde se han detectado estos focos, que hay que coordinarse todas las administraciones, no puede ser que cada comunidad autónoma trabaje el tema de una manera», defendió el dirigente agrario, que vincula esta crisis con un problema de fondo: el auge descontrolado de la fauna salvaje. A medio plazo, sostuvo, «lo que hay que hacer es un gran pacto de Estado por el reequilibrio de la fauna salvaje», recordando que la población de jabalí «se ha multiplicado por diez en los últimos años» y que, cuando la fauna está desbocada, «tarde o temprano vamos a tener cada vez más problemas de estos, porque son vectores de enfermedades».
González Palacín considera que el contexto actual, con alertas sanitarias recurrentes ligadas a la fauna silvestre, ofrece una oportunidad para impulsar ese acuerdo de largo alcance entre administraciones, organizaciones y sectores implicados. «Yo creo que ahora estamos en un momento ideal para conseguir ese pacto de Estado, hay alertas sanitarias cada semana prácticamente y creemos que ahora mismo sería perfectamente factible», afirmó, antes de apuntar que «alguien lo tiene que proponer, alguien tiene que tejer las alianzas suficientes y perfectamente sería posible, claro que sí».
Al igual que la Junta y el resto de organizaciones agrarias, la Unión de Campesinos quiso trasladar un mensaje claro de tranquilidad a la sociedad y a los consumidores, insistiendo en que la peste porcina africana no tiene repercusión sobre la salud humana ni sobre la seguridad alimentaria. «Lo único es dar un mensaje de tranquilidad a la sociedad diciendo que primero no es una zoonosis, no puede transmitirse nunca al ser humano, está localizado en la fauna y en principio no hay ningún problema para consumir carne de cerdo», recalcó González Palacín, quien reivindicó el nivel de control sanitario de la producción porcina española y regional al asegurar que «tenemos las mayores garantías de la historia en consumir carne de cerdo, no hay ningún problema».
COAG advierte que "el riesgo lo tenemos siempre", pero "aquí es mayor por las zonas de dehesa"
Lorenzo Rivera, coordinador de COAG en Castilla y León explicó que la organización estará representada en la próxima reunión por él mismo y por un ganadero de porcino de Segovia y subrayó que el objetivo es «poner de manifiesto la situación en l a que nos encontramos en el sector, qué situación tenemos en Castilla y León» y anticipar «en caso de una situación de riesgo, cómo están las explotaciones», partiendo de la idea de que hoy «parece que estamos lejos» del foco pero «todo hay que irlo previendo».
Rivera quiso insistir en que el sector porcino lleva años trabajando con un nivel muy elevado de bioseguridad, especialmente en las granjas intensivas, donde «la bioseguridad en el porcino y en las aves es absoluta». Recordó que las explotaciones modernas, construidas desde principios de este siglo, «están con un vallado perimetral, lejos de los cascos urbanos y en una situación que es difícil que un jabalí trasvase y pueda entrar a esas granjas» y recalcó que «todas las medidas de seguridad en las granjas están más que suficientes para luchar contra esta situación». A su juicio, el punto crítico pasa por evitar la entrada de personal ajeno a las instalaciones y mantener un «control extremo de todo lo que entra en la granja», de modo que el riesgo quede reducido al mínimo.
Desde la óptica de COAG, el problema sanitario se concentra hoy claramente en la fauna salvaje, y en particular en el jabalí, como vector de contagio de la peste porcina africana. Rivera recordó que «los jabalís son animales salvajes, están por el campo y así es como se ha demostrado que han cogido la enfermedad y la están contagiando, pero mientras sea entre ellos, creo que no va a haber problema», de ahí que considere esencial que el nuevo comité analice «cómo se aplica ese plan de erradicación y, sobre todo, de control poblacional de los jabalís, que son los que pueden propagar la enfermedad». Para la organización agraria, las medidas adicionales deberán dirigirse prioritaria y directamente sobre la fauna salvaje, dado que en las granjas «ya más no se puede tomar precaución» y solo cabe extremar un modelo de bioseguridad que ya es muy exigente.
El coordinador de COAG subrayó la enorme relevancia económica que tiene el porcino en Castilla y León, lo que explica la preocupación del sector ante cualquier amenaza sanitaria. Recordó que la Comunidad es «la tercera en importancia de producción de porcino» y cuantificó que se producen «600.000 o más de 600.000 toneladas de carne y más de 1.500 millones de euros de ventas de producción de carne», hasta el punto de que «en muchas campañas supera la del cereal», tradicionalmente mayoritaria. A su juicio, estas cifras reflejan que el porcino se ha consolidado como una auténtica locomotora de la renta agraria regional y que cualquier restricción sanitaria tendría un impacto directo tanto en la economía rural como en la capacidad exportadora del sector.
Rivera situó una parte importante del riesgo potencial en las zonas de dehesa donde pastan los cerdos ibéricos en extensivo, especialmente en provincias como Salamanca, donde la presencia de jabalíes no está limitada por vallados. Advirtió de que «tenemos en la zona sobre todo en las dehesas de Salamanca, donde tenemos el ibérico que está en campo» y que si los jabalíes «que pueden estar acampando a sus anchas por allí» entrasen en contacto con esos animales, «eso sería terrible y perderíamos ahí un valor añadido importante». Mientras que en las granjas intensivas el riesgo se concentra en cerrar al máximo el paso al virus, en el ibérico de campo «sería un problema serio si tuviéramos aquí ahora mismo» un foco de peste porcina africana, precisamente porque esa producción al aire libre aporta un plus de calidad pero también mayor exposición.
En su diagnóstico sobre el origen del foco declarado en Cataluña, el responsable de COAG apuntó a un episodio esporádico ligado a la movilidad internacional y a un comportamiento individual irresponsable. Relató que, según la información disponible, «por una carretera viene alguien que viene de los países del este de Europa y, bueno, es un fiambre que venía contagiado con peste, pues no lo acaba, lo tira a la papelera, los jabalís se acercan, lo comen y hubiera saltado aquí», subrayando que «ese riesgo lo tenemos siempre» y que podría haberse producido en cualquier otra zona, incluida Castilla y León. A su juicio, la situación actual no implica más peligro que «hace dos meses o hace tres o hace dos años», pero sí pone de manifiesto lo expuesto que está el sector a pequeñas negligencias que pueden abrir la puerta al virus a través de la fauna salvaje.
El coordinador regional de COAG dedicó buena parte de su intervención a analizar el impacto del foco catalán en los mercados internacionales y en los precios percibidos por los ganaderos. Recordó que algunos países terceros siguen sin aceptar los certificados sanitarios y no han retomado las compras de carne fuera de la zona afectada, mientras que otros, como China, sí han asumido la regionalización. En este contexto, Rivera denunció la «psicosis» que se ha generado en la lonja de referencia y criticó que «no tiene sentido que en estos diez días que llevamos con esto peguen unos bajones así», ya que, a su juicio, obedece «más a presiones de las industrias cárnicas» que a un problema real de oferta, teniendo en cuenta que en la zona restringida «hay 39 granjas» que, para el volumen total de producción estatal, «no significan prácticamente nada». Subrayó además que, de momento, «no hay ninguno positivo» en esas explotaciones y que los animales se podrían destinar «perfectamente» al mercado local cuando cumplan las pruebas.
Pese a esas tensiones coyunturales, Rivera se mostró convencido de que, si se mantiene controlado el foco en Cataluña y se restablecen progresivamente los certificados con los países que han frenado sus importaciones, los precios retornarán a la normalidad. Recordó que «la demanda de carne a nivel mundial, donde España está metida en ese mercado exterior, va a seguir comercializando» y que, una vez superada la incertidumbre y recuperadas las exportaciones, «los precios volverán donde estaban». En su opinión, la reacción inicial de los mercados «obedece más a un artificio que a la realidad» y refuerza la importancia de una buena gestión de la comunicación para evitar alarmas injustificadas que perjudiquen a los ganaderos.
UPA reclama "flexibilizar las medidas de caza del jabalí en todos los territorios"
La Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Castilla y León también tendrá voz en el nuevo Comité Técnico de Expertos frente a la peste porcina africana a través de Pedro Matarrán, «el responsable de porcino de Castilla y León, y también el responsable de porcino nacional», algo que Aurelio González considera clave porque «lo que hay que hacer es extremar las precauciones, hacer el máximo control posible en la zona afectada, como se está haciendo, que parece que se están haciendo las cosas bien». A su juicio, en estos primeros compases «parece que se está coordinando bien la Generalitat y el Ministerio, y la UME también», pero es imprescindible que esa dinámica de trabajo no se quede solo en el foco actual.
Desde UPA reclaman que el problema se aborde ya con una perspectiva de país y no solo como una cuestión circunscrita a Cataluña. González subraya que «lo que hace falta es que entren también ya el resto de comunidades autónomas a coordinarse y a ver lo que está pasando, para prevenir, que puedan saltar y hacer más cosas aquí» y resume la posición de la organización en una petición muy concreta: «eso es lo que pedimos, que no se limite toda la actuación al Ministerio y a la comunidad afectada, sino que ya la preocupación es grande en Aragón y en Castilla y León, que somos también los productores importantes». En este contexto, el nuevo comité se percibe como una herramienta válida para compartir información, unificar criterios y preparar respuestas coordinadas si el virus diera un salto territorial.
En su análisis de riesgos, el secretario general de UPA sitúa a Castilla y León en el grupo de territorios con mayor exposición junto a Extremadura y parte de Andalucía. «Nosotros tenemos, junto a Extremadura y parte de Andalucía, tenemos el máximo riesgo», advierte, aunque matiza que la situación no es igual en todas las orientaciones productivas. Considera que en las explotaciones de porcino blanco «que están en naves» será «difícil que entren, porque los ganaderos son muy profesionales, saben lo que se juegan desde hace muchos años», y recuerda que en la región «se luchó mucho con la peste porcina africana hasta que se erradicó y están las explotaciones muy bien diseñadas y son más o menos modernas, sobre todo en Castilla y León, mucho más modernas que en Cataluña, más separadas, hay más territorio, con lo cual hay muchísimo menos riesgo».
El punto más delicado, sin embargo, está en el ibérico en extensivo: «lo que nos complica mucho y la probabilidad más alta de problemas es en el porcino ibérico», ese «que tenemos en la parte sur de Zamora, que es Ayago, Salamanca, luego llega a Cáceres, a Extremadura, parte de Andalucía, todo lo que es las dehesas y el porcino ibérico», donde los animales «no están en naves, están en el territorio y conviviendo con el resto de animales», y donde «por mucho vallado que tengas en la finca, los vallados se suelen romper».
González incide en que la prevención empieza en el mismo terreno, tanto para los ganaderos como para cualquier ciudadano que frecuente el medio natural. «Lo primero es notificar si se encuentra un animal, pero ya no solo un ganadero, sino cualquiera que ande por el campo, por el monte, si ve un jabalí muerto, que no se acerquen y que llamen al 112», recuerda, subrayando que ese número «ya está alertado en Castilla y León» para activar un protocolo específico, de manera que los equipos de la Junta puedan recoger el animal «de una forma aséptica, sin problemas de contagios, y llevarlo a analizar». En el caso de una explotación, detalla que si un ganadero ve «un animal que se muere de golpe» debe «llamar lo mismo a los servicios veterinarios de la Junta y hacer la analítica» porque, de confirmarse la enfermedad, «esa granja quedará inmovilizada, esa granja se sacrificará a los animales y a los animales correspondientes, y alrededor quedará inmovilizado todo en un área X».
UPA comparte con el resto de organizaciones agrarias la preocupación por la sobrepoblación de jabalí y respalda que el nuevo comité de expertos aborde de forma específica el control de la fauna salvaje. González recuerda que ya habían pedido «flexibilizar las medidas de caza del jabalí en todos los territorios» y que su planteamiento es claro: «nosotros somos claros, hemos pedido que en el jabalí se pueda hacer una caza como quieran los cotos, la cantidad que quieran y como quieran, con las medidas que sean más efectivas». Considera que, además de reforzar la vigilancia, hay que «establecer medidas y empezar a valorar medidas, por si esto se propaga, por si esto afecta, qué se puede hacer» y que una parte del trabajo del comité será concretar «cómo se hace ese control poblacional y qué se hace con esos animales que se controlen», que a su juicio «habrá que llevarlos a la destrucción de alguna manera» tras los análisis correspondientes.
Preguntado por la posibilidad de un gran acuerdo político a escala estatal, el responsable de UPA se muestra más partidario de una estructura técnica de coordinación permanente. «Yo no sé si hay que hacer un pacto de Estado», admite, aunque sí tiene claro que «igual que ahora está funcionando esa colaboración entre la comunidad autónoma, la Generalitat y el Ministerio, y a través también de la UME», sería deseable que «también las comunidades autónomas deberían estar ya o solicitar la participación ahí» para constituir «no un pacto de Estado, sino un comité nacional donde se debata todo y las medidas a tomar que se deben de hacer y dónde se puede prever, cómo se puede prevenir en otras comunidades autónomas». A su juicio, este tipo de órgano permitiría compartir experiencias, anticipar escenarios y armonizar respuestas sin esperar a que aparezcan nuevos focos.
De cara a la campaña navideña, Aurelio González transmite seguridad a los consumidores y separa la dimensión sanitaria animal de los temores sobre la salud humana. «Lo primero decir que no tiene ninguna consecuencia para las personas», subraya. Recalca que «es dificilísimo que aquí entrase en la cadena alimentaria un animal que tuviera problemas», pero que «incluso dándose ese caso, es inocuo para las personas, con lo cual no hay ningún riesgo». El verdadero problema, insiste, es que «son unas enfermedades que ponen en riesgo la vida de los animales, de la cabaña y por eso es por lo que hay que controlarlo», especialmente en un país donde «el porcino en España es muy importante y desde luego en Castilla y León somos una productora y exportadora».
En esa misma línea, envía un mensaje directo a los hogares de la Comunidad a las puertas de las fiestas. «Ahora llega la campaña navideña y los productos que llegan a la mesa de los consumidores son totalmente sanos, sin problemas, no hay ningún riesgo», afirma, antes de insistir en que «esto no queda más que hacer controles sanitarios para prevenir y que no se muera nuestra cabaña y que es lo que mantiene abierto el medio rural». Por ello pide «a la ciudadanía que piense en los agricultores, ganaderos, en los pueblos», porque «nos jugamos mucho para que la cabaña esté saneada». Como parte de esa corresponsabilidad social, advierte de que «hay que extremar las precauciones, de dar la alimentación a las faunas salvajes es perjudicial, puede conllevar enfermedades» y reclama que la sociedad «nos apoye y que dejen a la Administración y a los agricultores y a los ganaderos que tienen que hacer para no correr estos riesgos».