APICULTURA
La miel de Castilla y León mira a la I+D con ayudas estatales para el sector
La Comunidad, líder nacional en número de explotaciones apícolas y segunda en producción de miel, parte con ventaja para atraer proyectos de investigación aplicada

Un apicultor de la montaña palentina.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa) ha abierto una nueva convocatoria de ayudas para proyectos de investigación aplicada en el sector apícola, dotada con 1,29 millones de euros y financiada a través de la Intervención Sectorial Apícola del Plan Estratégico de la PAC. Se trata de una línea de subvenciones estatal y de gestión centralizada, pero su impacto potencial es especialmente relevante para Castilla y León, una comunidad que se ha consolidado como uno de los grandes polos apícolas de España por número de explotaciones, volumen de producción y peso económico del sector.
Según datos de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Castilla y León cuenta con 6.404 apicultores, 425.158 colmenas y una producción anual de 4.397 toneladas de miel, lo que sitúa a la Comunidad como la segunda del país por volumen de producción y la primera por número de explotaciones apícolas. Estos datos corresponden a 2025 y reflejan además un crecimiento muy intenso del tejido productivo: entre 2010 y 2024 el número de explotaciones apícolas ha aumentado un 57% en Castilla y León, lo que confirma el dinamismo de un sector que combina pequeñas explotaciones de carácter familiar con un número creciente de profesionales.
Esta fortaleza no es nueva. Ya en 2019 la propia Junta subrayaba que Castilla y León era la comunidad con mayor número de explotaciones apícolas de España, con 5.145, el 15,7% del total nacional, y un sector que generaba de media más de 40 millones de euros al año y alrededor de 5.000 empleos, directos e indirectos. En aquel momento, la provincia de Salamanca concentraba el 62% de las colmenas regionales, unas 272.923, lo que ilustra el alto grado de especialización de ciertos territorios en torno a la apicultura. Aunque las cifras han evolucionado desde entonces, sirven para dimensionar el peso económico y social de la miel y los productos apícolas en la estructura agraria de la Comunidad.
EVOLUCIÓN
La evolución más reciente confirma ese liderazgo. El informe “El sector apícola en cifras: principales indicadores económicos”, elaborado por el Ministerio a partir del Registro General de Explotaciones Ganaderas, sitúa a Castilla y León como la comunidad autónoma con mayor número de explotaciones apícolas de España: 6.404 explotaciones en 2024 y 6.317 en 2025, lo que equivale al 17,4% y el 17,2% respectivamente del total nacional. De ellas, 704 explotaciones están clasificadas como profesionales, y el resto como no profesionales, lo que refleja una estructura donde conviven empresas con un elevado número de colmenas y un amplio tejido de pequeños titulares.
En paralelo a este crecimiento, la Administración autonómica ha reforzado su apoyo económico. En la VI Feria Apícola Internacional de Zamora, celebrada en febrero, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural detalló que en 2023 y 2024 se han gestionado más de 10 millones de euros en ayudas directas al sector apícola a través de la Intervención Sectorial Apícola y de las medidas agroambientales de la PAC. Solo la Intervención Sectorial Apícola supone un presupuesto nacional de 19 millones de euros anuales, de los que Castilla y León recibe 2,9 millones cada año, mientras que las ayudas agroambientales del Plan Estratégico de la PAC 2023-27 reservan 14,2 millones para apicultura, de los que ya se han abonado 4,8 millones a 971 apicultores, vinculados a 280.000 colmenas.
Sobre esta base se inserta la nueva convocatoria estatal de 1,29 millones de euros para proyectos de investigación aplicada, que no financia directamente colmenas ni inversiones materiales, sino generación de conocimiento y soluciones transferibles a las explotaciones. Según el propio Ministerio, el presupuesto total se reparte en 255.632 euros para la primera anualidad y 519.464 euros para cada una de las dos siguientes, y las ayudas podrán cubrir proyectos de uno, dos o tres años, con un máximo de 100.000, 200.000 y 300.000 euros respectivamente por iniciativa. El objetivo declarado es mejorar las condiciones de producción y comercialización de los productos apícolas en España mediante la financiación de investigación aplicada que incremente la competitividad y la rentabilidad del sector, reduciendo costes y elevando el valor añadido de la miel y del resto de productos de la colmena.
La convocatoria, publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 19 de noviembre, está diseñada para que solo puedan optar a ella binomios formados por una «entidad productora» y un «agente realizador». Como entidades productoras se contemplan cooperativas agrarias, sociedades agrarias de transformación, agrupaciones de defensa sanitaria apícola y las agrupaciones de estas figuras, mientras que como agentes realizadores se reconocen a universidades públicas y privadas sin ánimo de lucro, organismos públicos de investigación, centros de I+D vinculados a las administraciones y centros tecnológicos reconocidos a nivel estatal. Estos binomios serán los responsables de diseñar y ejecutar los proyectos de investigación aplicada, siempre con el sector apícola como destinatario directo de los resultados.
La convocatoria del Ministerio llega, además, en un momento en el que la Junta insiste en reforzar el valor de las mieles de calidad y las figuras de certificación propias. En Zamora, la Consejería ha respaldado la creación de la marca de garantía «Miel de Zamora», concebida como un sello para garantizar el origen y la calidad de mieles de bosque, pradera, lavandas y monoflorales de brezo o castaño, entre otras. A ello se añade la presencia de 55 referencias de miel amparadas bajo la marca Tierra de Sabor, el distintivo autonómico que aglutina productos agroalimentarios de calidad. En este contexto, las ayudas estatales a la investigación aplicada pueden servir para impulsar proyectos que aborden cuestiones clave para la apicultura castellano y leonesa desde distintos ángulos.