PRODUCTOS HORTÍCOLAS
Aperitivos Añavieja prueba con el cardo rojo y en ecológico
Emilio Zamora ha sembrado este año 3.500 unidades en una parte de una finca que lleva 22 años dedicándola a las patatas para los snacks que se comercializan en 17 países

Emilio Zamora muestra la altura de dos cardos rojos junto a uno de sus empleados.
Lleva más de tres décadas produciendo patatas en ecológico y esta campaña Emilio Zamora ha decidido probar (de manera profesional) con el cardo rojo de Ágreda. Plantó 3.500 unidades en una finca en la dehesa de 20 hectáreas que tiene arrendada al Ayuntamiento de la localidad que lleva 22 años en ecológico. Desde principios de noviembre empezó a atarlos y a cubrirlos con tierra pero lo está haciendo de manera escalonada para alargar la temporada del producto al menos hasta febrero o marzo. Y en unos días ya sacará los primeros para ponerlos en un mercado con una importante demanda. Sobre todo para la comarca de Ágreda y toda la ribera del Ebro riojana, navarra y aragonesa, que es donde se conoce el producto, que gana en valor añadido al ser en ecológico.
Lo cierto es que se trata de un producto que tocó techo hace unos años, en torno a las 20.000 unidades, y en los últimos años va en descenso, por la falta de relevo generacional: «Es una verdura muy complicada de cultivar que se puede venir abajo porque cada vez se siembra menos. Los que hasta ahora ponían en sus huertos entre 300 y 500 unidades se han hecho mayores y han desistido, y los jóvenes no quieren».
Pero Emilio esta campaña se ha lanzado con 3.500 cardos rojos, acaparando buena parte del total de producción de este año, que calcula no llegará a los 15.000.
No es la primera vez que siembra cardo rojo, dado que fue uno de los participantes en el proyecto en el que se embarcó hace unos años el Consistorio agredeño para impulsar la Indicación Geográfica Protegida (IGP) cuando se plantaron 80.000, y después ha seguido poniendo pero «para casa». Porque el proyecto se paralizó porque tiene el inconveniente de su transformación, ya que debe consumirse en fresco, directamente de la mata, por su oxidación.
En la finca de la dehesa hasta ahora cultivaba patatas en ecológico en unas 10 hectáreas que iba alternando con trigo y cebada, pero este año decidió dejar «en parada técnica» para controlar las malas hierbas y tener luego un barbecho para patatas. «Como sobraba sitio nos dio por poner 3.500 cardos ante la demanda que hay». Pero todo de forma mecánica, con tractores y palas.
Los sembró para el 15 de mayo y la nascencia ha sido muy buena, pese al exceso de calor. «Ha habido que regar un poco más, pero se han desarrollado muy bien. El problema es ahora, que al no helar siguen creciendo aunque los tapemos con tierra. Algunos llegan hasta los dos metros. Se van a hacer como los chopos», bromea.
Ahora, con ayuda de tres empleados, va cubriendo de manera escalonada para alargar la temporada y que no estén todos en su punto al mismo tiempo. «Antes para el 1 de noviembre tenían que estar todos tapados, pero ahora como no hiela lo hacemos de poco en poco para que no se pasen hasta finales de noviembre y así tendremos producción hasta febrero o marzo».
En unos días ya sacarán los primeros, que están en proceso de curación, porque ya tienen demanda. La mayor parte se reserva para Navidades, alrededor del 70%, porque es una verdura muy vinculada con esa época, pero puede estar en el mercado «sin problema cinco meses».
Los principales clientes son los de la zona de Ágreda y de la ribera del Ebro, porque conocen el producto. Precisamente en Tarazona cuenta con un amigo horticultor en ecológico que todos los años sembraba unos 3.000 cardos y este año se le ha malogrado la campaña porque un rebaño de ovejas se comió las plantas, de modo que le reserva buena parte de las unidades. Otros tantos se irán a Navarra, además de a La Rioja y a Zaragoza, pero también se quedan en Soria capital, donde también hay una creciente cultura gastronómica en torno a este plato. Además, Emilio ya cuenta con pedidos desde Valladolid y Madrid.
Porque pese a que cada vez se cultiva menos, lo cierto es que año tras año hay un incremento en la demanda de cardo rojo.
No obstante, la grandeza de su producto es que es único. Como él mismo sostiene «la diferencia está en el detalle y el nuestro es ecológico, porque no lleva ni pesticidas ni nada químico, pero además la finca lleva en ecológico 22 años, otro lujo. Y si encima los tapas con tierra es otro lujo. Así, la suma de todo es el punto que le hace exclusivo».