Diario de Castilla y León

GANADERÍA

Aprovechamiento ganadero y menos riesgo de incendios sin necesidad de maquinaria agrícola

Gonzalo Díez, ganadero palentino, pone sus cabras a disposición del Geoparque de Las Loras para desbrozar zonas forestales en Valtierra de Albacastro y Traspeña (Burgos) / «De un bosque sin uso hemos obtenido leña y estamos generando una masa más resiliente»

Llegada del rebaño de Gonzalo Díez a los montes burgaleses del Geoparque de Las Loras donde se está llevando a cabo esta experiencia piloto

Llegada del rebaño de Gonzalo Díez a los montes burgaleses del Geoparque de Las Loras donde se está llevando a cabo esta experiencia pilotoGEOPARQUE LAS LORAS

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En tiempos de inflación y ante la necesidad de minimizar cualquier impacto negativo sobre el medio ambiente, cualquier práctica beneficiosa y económica para el campo es bienvenida. Más aún si mantiene viva la ganadería, un subsector estratégico en Castilla y León que lleva años soportando una crisis galopante. Partiendo de esa premisa, el Geoparque de Las Loras ha puesto en marcha un innovador proyecto que permitirá desbrozar grandes zonas forestales en Valtierra de Albacastro y Rebolledo Traspeña (Burgos) sin necesidad de emplear maquinaria agrícola.

¿Cómo se puede llevar a cabo tan ardua labor sin medios mecánicos? Simple y llanamente con un cabras, capaces de comer hasta 2,5 kilos de materia vegetal seca al día y unos 500 gramos de brotes de matorral y hojas, según revelan numerosos estudios. Aparte de que «no tienen batería, ni funcionan con gasolina», también «se han ganado a pulso el título de bomberas forestales, sus excrementos actúan como fertilizante natural enriqueciendo el suelo y, en zonas de difícil acceso o en las que la mano de obra es costosa, representan la opción más económica».

Sobran los motivos, por lo tanto, para impulsar esta experiencia piloto que arrancó a principios de mes con la llegada de un rebaño de cabras desde Brañosera (Palencia) para trabajar hasta finales de año en tierras burgalesas. El objetivo, tal y como remarcan desde el Geoparque de las Loras, es «favorecer la biodiversidad vegetal, faunística y micológica del lugar, reducir el riesgo de incendio forestal y permitir la entrada de otro tipo de ganado». La iniciativa, enmarcada en el Laboratorio GAD-EX (proyecto respaldado del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y financiado con fondos Next Generation), se sustenta con la participación del Centro Tecnológico Agrario y Agroalimentario (Itagra), Argeol y la Fundación Entretantos.

A la hora de poner en marcha el proyecto, se tuvo en cuenta que el aprovechamiento tradicional comunal de las ‘suertes’ para la producción de leña ha generado, durante los últimos 50 años, una masa forestal que supone «un alto riesgo de incendio forestal e imposibilita el aprovechamiento ganadero». Por eso, antes de ejecutarse esta acción se efectuaron otras actuaciones de mejora de los montes orientadas a fomentar la producción de pasto y facilitar el acceso del ganado caprino.

«Estos tratamientos selvícolas han reducido la alta densidad de robledal de estos bosques, que estaban muy cerrados y eran muy frágiles frente a incendios», explica Asier Saiz, director general del Itagra. De esta forma, se ha aclarado la masa y se han sacado los árboles en peores condiciones. De esta forma, se garantiza la generación de leñas para el propietario de los montes y, al mismo tiempo, se fomenta el crecimiento de una masa forestal más sana y vigorosa.

Cabe destacar además que los restos vegetales y de las podas se han triturado e incorporado al suelo, lo que favorece introducción en los montes de las cabras, excelentes desbrozadoras naturales, ecológicas y más económicas que la maquinaria. «De un bosque sin uso hemos obtenido leña y estamos generando una masa más resiliente y resistente», continua Saiz, quien señala que esta acción, como muchas de las que se están ejecutando en el marco de Laboratorio GAD-EX, constituye un «interesante modelo demostrativo que podría replicarse en muchos otros montes del territorio». Esta intervención también pretende impactar de manera positiva en la biodiversidad de estos terrenos y contribuir a la creación de un mosaico con zonas más cerradas y otras más abiertas.

Para el desarrollo de esta acción, era imprescindible la implicación un ganadero. Y nadie mejor que Gonzalo Díez (29 años), en activo desde los 22 en Brañosera. No se lo pensó dos veces cuando le pidieron su colaboración. De hecho, la cercanía de los montes burgaleses en los que ya están trabajando sus cabras de raza blanca andaluza fue una de las razones que le animaron a aceptar la propuesta, pero también el hecho de que su participación y la de sus animales vaya a hacer posible la consecución de los dos objetivos principales de esta acción: «el aclareo de los montes de una forma sostenible y su recuperación como zonas de pasto».

Los animales se encuentran en parcelas controladas, lo que permitirá evaluar los resultados y analizar hasta qué punto es eficaz este sistema para conseguir los objetivos mencionados anteriormente. Asimismo, la acción contempla la utilización, en una segunda fase, de ganado equino en aquellas zonas por las que ya haya pasado el caprino. Por si fuera poco, también está previsto el desarrollo de un taller demostrativo, en la propia zona de actuación, donde se convocará a otros ganaderos del territorio para que puedan comprobar los resultados de la intervención.

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