GANADERÍA
Una ganadería pura con carne que gusta al mercado árabe
Dos sorianos gestionan desde 2014 una finca de 400 hectáreas donde pastan sus 180 vacas limusinas y sus 220 terneros, cuyo destino es la exportación en canal, sobre todo a África

Parte de la cabaña ganadera de limusinas puras de la finca de La Malanquilla
Apostaron por el vacuno para carne por su manejo más sencillo. Pero su objetivo era conseguir la pureza de toda la cabaña ganadera. En la actualidad, Fernando Sixto y su socio Agustín Postigo poseen una explotación de 180 vacas de raza limusina pura con siete sementales y unos 220 terneros. «Principalmente por los rendimientos del canal, que son mucho mejores y se venden muy bien en el mercado», explica Fernando Sixto. Debido a su adaptación a diversos climas y a las características de su carne, la limusina es la raza más utilizada en el mundo, y la número uno en Europa.
La explicación radica en su finca, en Torrijo de la Cañada, provincia de Zaragoza pero lindando con Soria, que adquirieron hace más de diez años. De hecho, los ganaderos acceden a La Malanquilla, como así se llama, por unas pistas desde la localidad soriana de Deza. Con más de 400 hectáreas, los animales pastan a sus anchas en La Malanquilla, en extensivo, ya que se encuentra completamente vallada. Además, se encuentra dividida en ocho zonas por las que la cabaña va rotando. «Las preñadas por un lado, los destetados por otro, las que están criando…». Y los terneros que se van a vender para carne, una vez que empiezan a superar los 150 kilos, se mandan a los corrales donde pasan unos meses.
Venden unos 160 animales al año, entre machos y hembras, que han cebado previamente a base de pienso y paja. Y es que en su finca realizan todo el ciclo completo. Sólo adquieren los sementales que cruzan con sus vacas para producir los terneros. Y cada cuatro o cinco años realizan una selección para recría en su propia explotación. «Dejamos unos 20 ó 30 novillas que sustiuimos por las vacas que ya son menos productivas o las que no se quedan preñadas, y así vamos dando continuidad a la cabaña».
Normalmente los machos los venden entre los 12 y los 14 meses de edad y a partir de los 550 kilos, y las hembras, un poco más jóvenes, entre 10 y 12 meses, y rondan un peso de entre los 450 y los 500 kilos.
La demanda de sus animales está el mercado árabe, donde su carne está teniendo una gran acogida porque es muy apreciada. De la explotación salen en camiones para un matadero de Cataluña, donde se pesan y se clasifican. «Los terneros nos dejan un rendimiento muy bueno porque consiguen las mejores clasificaciones». Y su destino es la exportación en canal. De allí sale para Marruecos, desde donde distribuye por África principalmente.
Lo cierto es que el mercado árabe prefiere la carne del ternero, mientras que en España se consume mucho más la de hembra. «Apostamos por la raza limusina por la rusticidad que tiene y por la adaptabilidad que da en una climatología como la de esta zona. Tampoco dan problemas en el parto y luego los terneros dan un buen rendimiento en el cebadero».
De hecho, con más de un siglo de selección, la Raza Limusina se extiende día a día por todo el mundo, y se va imponiendo por sus cualidades y ventajas sobre otras razas de alta producción cárnica. Y es que la vida productiva de la raza supera los diez años, con un promedio de siete partos por hembra; es por esto que es posible encontrar animales con una edad de diecisiete años y catorce crías.
En nuestro país, así como sucede en otros países como Canadá, Estados Unidos, Brasil, Francia, Reino Unido, o Australia y muchos otros, la limusina es ya la raza de alta producción cárnica por excelencia.
Originaria del sur de Francia, principalmente de la zona de Limousin, los animales de esta raza tienen un pelaje o capa de color rojo alazán, que se aclara hacia las extremidades y en la zona interior del vientre. Los cuernos tienen forma elíptica y se insertan tras la nuca, y las mucosas tienen una tonalidad rosada. No poseen manchas. Tienen cabeza corta, frente y hocico anchos, cuello corto y un cuarto trasero bien definido.
Explica que ha aprendido mucho de los franceses, que en el ganado vacuno son los mejores productores, que siempre tienen razas puras. «Es llevar una línea para que todo el ganado sea muy parecido, los animales salen muy homogéneos en tamaño, peso, color, resistencia… Y esta raza te da todo eso».