Diario de Castilla y León

León guarda la tradición de Semana Santa menos conocida (y más sorprendente) que rompe con todo lo establecido

El Entierro de Genarín en León: la tradición más irreverente y sorprendente de la Semana Santa

Participantes del Entierro de Genarín en León durante una procesión nocturna, con un hombre alzando una botella bajo una farola

Participantes del Entierro de Genarín en León durante una procesión nocturna, con un hombre alzando una botella bajo una farolaICAL

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La Semana Santa española está llena de solemnidad, silencio y recogimiento, pero en León ocurre algo que rompe todos los esquemas. Mientras las procesiones oficiales recorren las calles con rigor religioso, un grupo de personas revive una historia insólita que mezcla humor, memoria popular y tradición oral. Se trata del Entierro de Genarín, un ritual nocturno que, lejos de lo convencional, se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados (y más fascinantes) de la ciudad. 

Todo comienza con un personaje real: Genaro Blanco, conocido como Genarín. Era un pellejero humilde, amante del orujo y figura habitual de la vida nocturna leonesa a principios del siglo XX. Su historia dio un giro inesperado en 1929, cuando murió atropellado por un camión de la basura de la ciudad en torno a la celebración del Jueves Santo.

Lejos de caer en el olvido, su figura fue recuperada años después por un grupo de amigos que decidieron rendirle homenaje de una manera tan irreverente como inolvidable. Así nació el Entierro de Genarín, una procesión pagana que se celebra cada Jueves Santo a medianoche y que sigue recorriendo las calles de León con una liturgia muy particular.

Procesión y entierro de Genarín en una imagen de archivo

Procesión y entierro de Genarín en una imagen de archivoEuropa Press

El Entierro de Genarín en León: una procesión que no es lo que parece

Aquí no hay pasos religiosos ni imágenes sagradas. En su lugar, los participantes (muchos vestidos con capas negras) siguen un recorrido que incluye varias paradas simbólicas por la ciudad. Este itinerario tiene lugar en el casco histórico de León, pasando por enclaves como la muralla, calles del centro y espacios vinculados a la vida y muerte de Genarín. En cada una de ellas se recitan versos, se recuerdan episodios de la vida de Genarín y se realizan ofrendas tan singulares como una botella de orujo, queso, pan o naranjas.

La escena tiene algo de teatral y mucho de tradición oral. Y es precisamente esa mezcla de humor, respeto y ritual lo que convierte esta celebración en algo único dentro del panorama de la Semana Santa española.

Lo que comenzó como una reunión casi clandestina ha terminado convirtiéndose en un fenómeno cultural que atrae tanto a locales como a visitantes curiosos. Sin embargo, mantiene ese aire de tradición "no oficial" que lo hace todavía más especial.

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