TRAGEDIA MINERA DE LEÓN
La investigación del accidente minero con cinco leoneses muertos se centra en qué falló para no detectar el grisú
La explosión sorprendió a los mineros fallecidos a 300 metros de la bocamina / La explotación tenía autorización en esa planta para la retirada de material y el Gobierno asegura que pasó una inspección «que no detectó nada anormal»

Acto de recibimiento de los mineros fallecidos en Villablino.
Tras la tragedia que este lunes se cobró la vida de cinco mineros leoneses en la mina de Cerredo, en el municipio asturiano de Degaña, la investigación se centra en determinar qué fue lo que pudo fallar para que se produjera la explosión de grisú, ya que la presencia de este gas se analiza en todas las explotaciones de este tipo por su volatilidad, e incluso se impiden los trabajos cuando la concentración supera los niveles seguros.
Según pudo saber este periódico de fuentes de la investigación, lo que ahora se trata de dilucidar es si tanto los trabajadores como la empresa tenían en regla los detectores de grisú, ya que estos sensores deberían haber advertido de la presencia de este gas tan peligroso que con concentraciones en el aire de entre el 1 y el 2% obliga a los mineros a salir inmediatamente.
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Por otro lado, cuando la concentración es mayor, la deflagración puede detonarse, incluso, con la electricidad estática presenta en la piel o en los tejidos, de ahí su peligrosidad y la obligatoriedad de todas las explotaciones mineras de contar con detectores en regla y de proveer de los mismos a los trabajadores.
Por lo tanto, la línea principal de la investigación busca, por una lado, determinar qué provocó la explosión y, por otro, cómo es posible que no se detectara la letal bolsa de grisú. Por ello, a los trabajos se ha sumado ya un grupo de especialistas en explosiones procedentes La Coruña.
Mientras continúan las principales incógnitas, lo que ya ha podido confirmar la investigación es que la explosión se produjo cuando los mineros fallecidos se encontraban a unos 300 metros del acceso, conocido como bocamina, de la tercera planta.
Concretamente, en esa tercera planta de la explotación minera, que desde el accidente se encuentra cerrada y clausurada, existía autorización para la extracción de material, mientras que en el primer y en el segundo nivel las autorizaciones permitían la investigación acerca de la posibilidad de extraer tierras raras, especialmente grafito.
El incidente tuvo lugar pocos minutos después de las 8.00 horas, cuando los mineros comenzaban su jornada laboral, y por lo tanto cuando acababan de entrar en la mina. De hecho hubo dos que se quedaron fuera al estar encargados de labores mecánicas que en ese momento no se iban a llevar a cabo, mientras que el resto, inmediatamente después de pasar las puertas de ventilación, se encontraron con la fatal explosión.
De nuevo según las fuentes consultadas, en la planta de la mina en la que se produjo la explosión los trabajos que se estaban acometiendo consistían en la extracción de material residual de cuando había estado en explotación siete años atrás. Además también se estaban arreglando algunos hundimientos y construyendo canalizaciones para evitar que el agua cayera hacia las otras dos plantas en las que estaba prevista una futura extracción de tierras raras.
Estos trabajaos habían comenzado hace poco más de un año, y debido al accidente ahora quedarán en suspendo hasta que la investigación concluya y hasta que pueda confirmarse que las instalaciones, en el caso de que se pretenda continuar con la actividad, son completamente seguras.
Tras la tragedia, Castilla y León se unió ayer al dolor que sufre la provincia leonesa, especialmente las localidades de Villablino y Torre del Bierzo, tras la muerte de los cinco mineros. En Villablino, el silencio, únicamente interrumpido por el llanto, se apoderó del municipio leonés para velar la memoria de Jorge Carro, Iban Radio, Amadeo Bernabé y Rubén Souto, los cuatro mineros lacianiegos con edades comprendidas ente los 32 y los 54 años a los que, junto a David Álvarez de Torre del Bierzo, les sorprendió la muerte en la mañana del lunes.
El espacio de silencio dedicado a la memoria de los cinco fallecidos se prolongó en Villablino más allá del minuto con la presencia de centenares de vecinos del municipio y autoridades encabezadas por el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, el consejero de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio, Juan Carlos Suárez-Quiñones, los delegados del Gobierno de Castilla y León y Asturias, Nicanor Sen y Adriana Lastra, el alcalde de Villablino, Mario Rivas, o el secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez.
Pero además de en el epicentro del dolor, las muestras de recuerdo, memoria y tristeza por el fallecimiento de los cinco mineros leoneses se desplegaron por el resto de la Comunidad. Así, las Cortes de Castilla y León iniciaron los paros y el silencio en recuerdo de los cinco trabajadores fallecidos a las 11.00 horas, cuando representantes de los grupos de la cámara y trabajadores de la institución guardaron un respetuoso minuto de silencio, con las banderas a media asta, en la esplanada situada a la entrada de la sede del Parlamento autonómico.
Allí, y ante la presencia también del presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL), José Luis Concepción, el presidente de las Cortes, Carlos Pollán, trasladó en nombre de la cámara «todo el apoyo» a los familiares y amigos de los cinco fallecidos por un «trágico accidente que nos acoge el corazón», y sumó al Parlamento autonómico a los dos días de luto oficial decretados por la Junta.
El Gobierno autonómico también simbolizó su apoyo a las víctimas y a sus familiares por el accidente minero de Degaña con un minuto de silencio frente al edificio de la Presidencia de la Junta en el que participaron los principales cargos del Gobierno autonómico.
Por su parte, ayuntamientos y diputaciones de toda la Comunidad se unieron al llamamiento lanzado a primera hora de esta mañana por la Federación Regional de Municipios y Provincias de Castilla y León para unirse a las 12.00, con un minuto de silencio, al dolor y la solidaridad con las localidades leonesas de Villablino y Torre del Bierzo.
La delegada del Gobierno en el Principado de Asturias, Adriana Lastra, confirmó ayer que la empresa encargada de la explotación minera de Cerredo contaba con un permiso de investigación y con otro para la retirada de material en el tercer piso, pero «ninguno para la extracción de carbón».
Lastra se desplazó hasta Villablino (León), donde ayer se ubicó la capilla ardiente para velar los cuerpos de los cuatro lacianiegos fallecidos, a cuyas familias trasladó «el cariño y condolencias del Gobierno de España».
Asimismo, informó que los cuatro heridos «evolucionan favorablemente» y detalló que dos de ellos se encuentran «estables» en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario de Asturias, mientras que los otros dos están ya en planta y también estables en los hospitales de León y Ponferrada. A todos ellos deseó una «pronta recuperación».
La consejera de Transición Ecológica, Industria y Desarrollo Económico del Principado de Asturias, Belarmina Díaz, añadió que el lunes, en los momentos posteriores al suceso, entraron a la mina la Brigada de Salvamento Minero y dos técnicos de la Dirección General que están investigando el accidente, al existir una investigación judicial pero también una minera.
Díaz se sumó a las explicaciones de Adriana Lastra, al señalar que el permiso con el que se contaba en la tercera planta de la mina de Cerredo «era de retirada de material como chatarra, vías o cuadros metálicos» y vencía el 11 de abril de este año, fecha en la que debía tener lugar «el cierre y abandono» de la misma. Por otra parte, comentó que el día 23 de septiembre tuvo lugar una inspección rutinaria «en la que no se detectó nada anormal».
Por su parte, el presidente del Gobierno del Principado de Asturias, el socialista Adrián Barbón, señaló este martes que la investigación acerca de las causas del accidente llevará tiempo.
«Se tiene que hacer con el rigor necesario, con la seriedad necesaria y dar respuesta a lo que reclaman los sindicatos mineros que tienen toda la razón. Todos queremos saber qué ha pasado y especialmente las familias», señaló Barbón, en unas declaraciones realizadas a TVE y recogidas por Europa Press.
Recordó el dirigente asturiano que la investigación ya se está realizando y que este mismo lunes ya estuvieron en el escenario técnicos del Principado con «muchísima experiencia», así como agentes de la Policía judicial.
Preguntado sobre si todos los papeles de la empresa que realizaba los trabajos estaban en regla, Barbón indicó que la compañía tenía una licencia de investigación complementaria, encaminada a dilucidar si hay determinados materiales que puedan ser extraídos.
«Tendrá que poner toda la información a disposición para analizar en qué estaban trabajando en concreto, y lógicamente que estuviera dentro de la licencia, de la autorización que tenían», ha comentado Barbón, que ha querido enviar «un abrazo a la familia minera que está pasando un momento muy, pero muy difícil».
En cuanto a la secretaria general de UGT FICA Castilla y León, Sandra Vega, manifestó ayer que están «expectantes» para que se esclarezcan las causas que provocaron ayer lunes el accidente en el que fallecieron cinco mineros en Cerredo (Asturias) y que, cuando se conozcan, pedirán responsabilidades de la federación y del sindicato.
Vega, de camino a Villablino para trasladar el pésame a las familias de los mineros fallecidos, afirmó, a través de un audio difundido por el sindicato, que «no podemos permitir» que un trabajador o una trabajadora no regrese a su casa por perder la vida en el tajo o en su centro de trabajo.
«Muy raro»
«Lo ocurrido en la mina de Cerredo es un acontecimiento muy raro, las explosiones de Grisú son algo que sucede muy pocas veces», señaló con respecto al accidente en Cerredo el geólogo José Antonio Sáenz de Santamaría y Benedet, profesor jubilado de la Universidad de Oviedo y experto en minería que participó en la investigación de la última explosión de grisú en una explotación del Principado, la del pozo Nicolasa en agosto de 1995 con el resultado de 14 mineros fallecidos.
En declaraciones a Europa Press, Sáenz de Santamaría, que ha sido responsable de geología de Hunosa durante más de 20 años, analizó lo que pudo ocurrir este lunes en la explotación minera y explicó que el grisú es sin duda el «mayor problema de las minas de carbón» y si bien es cierto que explosiones como la sucedida este lunes eran más frecuente a principios del siglo XX cuando había una minería «muy primitiva», son muy infrecuentes «hoy en día con una minería absolutamente moderna incluida esta instalación de Cerredo».
Respecto a lo que pudo provocar la explosión habrá que esperar a la investigación, pero el geólogo asegura que para que esta se produjese han tenido que darse tres factores: por una parte que, «por la razón que sea, que se desconoce, bien porque una ventilación hubiera estado parada, bien porque aunque hubiera ventilación, pues hay una campana y ahí se llenó del grisú que es un 98% metano, por lo que sea había una bolsa de grisú, es decir una acumulación de grisú».
Por otra parte, que esa concentración de grisú en el aire estuviese entre el 4 y el 14%, porque según explica Sáenz de Santamaría, si el grisú en el aire es de menos del 4% o de más del 14% no explota.
En tercer lugar, la reacción no se produce si no hay una energía de activación y en el caso de la mina, esta debe ser una chispa «provocada por una máquina o por cualquier orto factor como si un hierro cae y pega con otro y salta esa chispa o una parte de una turbina se rompió, salió volando, le pegó un cuadro y saltó una chispa, eso es lo que se va a investigar».
«Lo que está claro es que si no se dan las dos circunstancias, primero, cae la bolsa de gas, segundo, que la concentración del gas en ese sitio es entre el 4 y el 14, y tercero, que haya una chispa, no se produce la explosión. Con lo cual, si se tienen que dar estas tres condiciones, así que el acontecimiento es muy raro», explica José Antonio Sáenz de Santamaria.