BAR SÁHARA (VALLADOLID)
Las brasas que forjan pinchos morunos en Valladolid
Emilio y Rocío llevan desde hace 18 años con el carbón de encina prendido para elaborar su especialidad, el pincho moruno

Rocío enseña desde las brasas como prepara varios productos de la carta
En el año 1969, este establecimiento abrió sus puertas convirtiéndose en el primer bar de Valladolid especializado en pinchos morunos. Desde hace 18 años Emilio y Rocío llevan las brasas de carbón de encina que diferencian al bar Sáhara de otros locales de la ciudad.
Los platos que caracterizaron al bar entre los comensales se han mantenido, que son los pinchos morunos y la ensalda de tomate jamarra. Esta última opción esta compuesta de tomate aliñado con diferentes especias. Pero con el cambio de propietarios también se amplió la carta. Los pinchos de pollo, chapas acompañadas de diferentes alternativas como chorizo, cabecero de lomo o panceta y raciones. Las tablas de surtidos pueden ser desde embutidos como queso o jamón a anchoas y boquerones.
«Lo único que trabajamos es brasa, la cocina es la brasa», explica Rocío sobre el sistema de trabajo del bar Sáhara. A medida que los camareros reciben las comandas se va cocinando los platos «porque esto se hace en el momento».
Su técnica, la brasa. «Porque hay muy pocos bares que tengan brasa. Normalmente los bares que tienen brasa tienen para hacer chuletones, para hacer cosas con más volumen», concreta la gerente del establecimiento.
Entre las alternativas más pedidas de la carta por los comensales están los pinchos de pollo y morunos junto a las chapatas. Los clientes suelen pedir estos ‘molletes’ para almorzar en el día a día. Durante los fin de semana «hay más gente por la tarde», mientras que entre semana «se va equiparando entre mañana y tarde».
«Seguimos manteniendo clientela que veía desde antes de estar nosotros y hemos hecho nueva», concreta Rocío sobre cómo han continuado con la esencia del bar Sáhara a través de su principal seña de identidad como son los pinchos morunos.
Generación tras generación, los vallisoletanos han guardado recuerdos en entre las paredes de este establecimiento. «Los padres venían antes y han seguido viniendo trayendo a los hijos y estos hijos han traído a sus hijos», explica la gerente del bar Sáhara.