El vino que dialoga con el diseño
La bodega proyectada por Norman Foster es uno de los iconos de la Ribera del Duero y símbolo de la apuesta de la familia Martínez Zabala por la excelencia

Carmen y Lourdes Martínez Zabala contemplan el viñedo ecológico
La historia de Portia está ligada al Grupo Familia Martínez Zabala y su visión por expandir su legado vitivinícola a la Ribera del Duero con una apuesta ambiciosa: crear una bodega que fuera, además de un centro de elaboración, un icono arquitectónico. El encargo recayó en el estudio Foster + Partners, liderado por Norman Foster, que concibió un edificio en forma de estrella de tres puntas, perfectamente integrado en el paisaje.
“Fue un aprendizaje mutuo. El resultado, un proyecto vivo que conjuga nuestras señas de identidad: familia, viñedos e innovación”, comenta Lourdes Martínez Zabala, consejera de Familia Martínez Zabala. Con raíces en la Rioja alavesa de más de 100 años, la empresa agrupa marcas líderes como Bodegas Faustino, Campillo, Portia, Marques de Vitoria, Valcarlos y Leganza.
Su aterrizaje en la Ribera del Duero demostró su apuesta por la sostenibilidad, el diseño funcional y el gusto por el detalle. Su estructura, formado por un corazón y tres pétalos, es todo un símbolo. Cada brazo de esa estrella responde a una fase del proceso de elaboración: fermentación, crianza y embotellado. En el centro, un núcleo circular articula el conjunto y permite una organización eficiente del trabajo. Hormigón, acero y vidrio dialogan con la tierra rojiza de la Ribera y con la sobriedad del entorno castellano.
El resultado es una bodega que parece emerger del suelo como una pieza escultórica, contemporánea pero profundamente arraigada al territorio. El techo de la estructura de la bodega supuso un hito pues fue el primero transitable. “Siempre hemos tenido consciencia verde pero ahora más”, subraya Lourdes. Esa apuesta por el ahorro energético y la economía circular se refleja en aspectos como el aprovechamiento del agua de lluvia que recogen los tejados y que más tarde se emplea para la limpieza de depósitos o suelos.
La innovación y la investigación en la viña es una de sus premisas. Un modelo de gestión basado en la inversión continua en las últimas tecnologías aplicadas al viñedo y al vino, que le permite no solo mejorar la calidad del vino, sino ser mucho más respetuosos con la tierra, cuidando al máximo el entorno mirando siempre hacia el futuro. Se apoyan en drones y satélites para cubrir las necesidades de riego por parcela.
El viñedo, certificado en ecológico desde hace cinco años, se reparte entre las localidades de Roa, Sotillo de la Ribera, Gumiel de Mercado, Gumiel de Izán y Villanueva de Gumiel. En total, más de 300 hectáreas de viñedo propio, 35 de ellos ubicadas a 900 metros sobre el nivel del mar además de una finca de 4 hectáreas de cepas centenarias que van destinadas a su Portia Summa.
Enoturismo
Portia ha sido precursora de experiencias en torno al enoturismo en Ribera del Duero desde que abrió sus puertas en 2010. A lo largo del año desarrolla numerosos eventos privados y experiencias que incluyen en numerosos casos visita al viñedo, pasando por la sala de elaboración y barricas y acaba en su restaurante Triennia Gastrobar con espectaculares vistas. De cara al día del Padre ha lanzado ‘Duelo de narices’, una iniciativa única y original que se celebrará en Semana Santa para descubrir el vino desde el sentido más evocador y, a menudo, más desconocido: el olfato.
La actividad, programada los días 2,3 y 4 de abril a las 12 horas combina una visita a la bodega con un taller olfativo en el Sitio de Aromas, donde los participantes ponen a prueba su memoria sensorial antes de adentrarse en la cata guiada de cuatro vinos de la bodega, acompañada de aperitivo. Con un precio de 55 euros por persona, la propuesta convierte la iniciación a la cata en un ejercicio lúdico y formativo que demuestra que oler es, en realidad, empezar a recordar.