El Capricho, orgullo del gran José Gordón
El propietario del 'templo de la carne de buey' dará a conocer su historia y legado en un documental de la serie 'Meat My Master'

La fama de su exquisita carne de buey es un hecho por todos sabido. Desde España, pasando por Europa y llegando hasta lugares tan remotos como Hong Kong. Es José Gordón quien disfruta de ese reclamo en el que se ha convertido El Capricho, algo impensable desde el día que compró su primer buey en la profunda Galicia. Era solo un niño, pero ya estaría marcada su unión de por vida con este animal, como una pasión que solo es capaz de entender quien la siente desde el corazón. Pocos lo consiguen, pero ahora se podrá vislumbrar lo que significa El Capricho para José Gordón a través de un documental de la serie Meat My Master, creada por el prestigioso ranking World’s 101 Best Steak Restaurants.
En un avance de lo que se podrá vislumbrar próximamente en las pantallas y televisores uno es capaz de sentir el don de José Gordón con los bueyes. Los localiza, los examina, los toca y los palpa sin temor a su magnitud. Y es que él es tanto criador, como investigador y defensor de este animal, al que ofrece "amor" y "energía" en la finca de El Capricho, situada en Jiménez de Jamuz (León).
"Intentamos que nuestros animales vayan felices. Cuando algo te sale desde el corazón y desde el alma, lo único que te preocupa es llevarlo a cabo, seguir un camino, camino que te está enviando el corazón", expresa Gordón mientras recorre los amplios campos verdes de su propiedad y que ven envejecer a las "vecinas", como las llama el propietario y artífice de El Capricho y que han permitido ser considerado como 'el templo de la carne de buey' para colocarse actualmente en el puesto número 6 de la lista de los 101 Mejores Restaurantes de Carne del Mundo.
Pureza, genética, alimentación y respeto por el animal confluyen en lo erigido por Gordón en El Capricho, un "laboratorio de investigación" como él lo llama y que se combina con una cuidada selección de vinos procedentes de viñedos propios que plantaron sus abuelos.
"Es una de las cosas más orgullosos que me siento. Yo estoy convencido que no existe nada igual en el mundo", reconoce Gordón como anticipo de lo que se podrá ver en Meat My Master. Todo para conocer cómo en su finca de Jiménez de Jamuz ha desarrollado una filosofía única basada en el tiempo, con maduraciones controladas hasta el extremo, y la búsqueda de la excelencia.