BURGOS
Una brújula para la inteligencia artificial
Iacta Studio ayuda a las empresas a incorporar la inteligencia artificial de forma segura y conforme a la normativa, combinando tecnología y conocimiento jurídico. Desde Burgos, la startup acompaña a organizaciones de distintos sectores en la implantación de soluciones de IA

Javier Gutiérrez y Claudia Taracena son los responsables del proyecto
La inteligencia artificial se ha incorporado en muy poco tiempo a la actividad diaria de miles de empresas. Automatizar procesos, analizar información o generar contenidos son ya tareas habituales gracias a una tecnología que avanza más rápido que la normativa encargada de regularla. Esa evolución ha abierto nuevas oportunidades para mejorar la productividad, aunque también ha evidenciado la necesidad de implantar estas herramientas con seguridad y garantías jurídicas. En ese contexto ha surgido Iacta Studio, una startup burgalesa que ha hecho de la unión entre derecho y tecnología el eje de su modelo de negocio.
Detrás del proyecto están Claudia Taracena y Javier Gutiérrez, dos perfiles complementarios. Taracena estudió Derecho en la Universidad de Burgos y desarrolló su carrera en Madrid en las áreas de Legal y Compliance de compañías como Engie e Indra-Minsait, donde comenzó a especializarse en la regulación de la inteligencia artificial. Gutiérrez, burgalés y formado en Madrid, ha trabajado en comunicación, marketing y transformación digital en organizaciones como el Real Madrid e Indra-Minsait.
La combinación de ambas trayectorias dio lugar a una empresa especializada en inteligencia artificial, transformación digital y cumplimiento normativo. La idea comenzó a gestarse años antes, cuando ambos coincidieron realizando prácticas en la misma empresa. Tras la pandemia decidieron regresar a Burgos y convertir aquel proyecto en realidad. Como explica Taracena, Iacta Studio nació al mismo tiempo como empresa y como proyecto de vida.
Su actividad consiste en ayudar a las organizaciones a implantar inteligencia artificial de forma útil, segura y conforme a la legislación. Analizan los procesos de cada empresa para detectar dónde esta tecnología puede aportar valor, diseñan las políticas necesarias para un uso responsable y forman a los equipos en herramientas como Copilot, ChatGPT, Gemini o Claude. El objetivo, apunta Taracena, no es incorporar inteligencia artificial por seguir una tendencia, sino resolver problemas concretos y mejorar la eficiencia.
Uno de los aspectos que diferencia a Iacta Studio es que integra desde el inicio la perspectiva tecnológica y la jurídica. Frente a otras empresas centradas únicamente en el desarrollo de soluciones o en el cumplimiento normativo, la startup aborda ambas dimensiones de forma conjunta para que la innovación pueda implantarse con seguridad.
Ese planteamiento también se refleja en la formación que imparte. La empresa ayuda a cumplir las obligaciones previstas por el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial en materia de alfabetización en IA, adaptando los contenidos al sector y a las funciones de cada organización, además de ofrecer formación práctica sobre las principales herramientas disponibles.
En apenas unos meses, Iacta Studio ha formado a cerca de un millar de profesionales pertenecientes a pequeñas empresas, multinacionales y entidades educativas. También participa en proyectos pioneros de consultoría en compliance de inteligencia artificial y colabora con grandes compañías en estrategias de implantación de IA. Para Taracena, que muchos clientes vuelvan a confiar en la empresa para nuevos proyectos es el mejor indicador del impacto de su trabajo.
Los fundadores consideran que todavía existe un importante desconocimiento sobre las obligaciones que implica el uso de esta tecnología. Muchas organizaciones creen que la regulación solo afecta a quienes desarrollan inteligencia artificial, cuando también alcanza a quienes la utilizan en su actividad diaria. Taracena recuerda que desde febrero de 2025 todas las empresas que empleen estas herramientas deben garantizar un nivel suficiente de alfabetización en IA y defiende que el cumplimiento normativo no solo evita sanciones, sino también riesgos relacionados con la protección de datos, la información confidencial o el uso inadecuado de estas aplicaciones.
Desarrollar una empresa tecnológica desde Burgos tampoco ha supuesto un obstáculo. Al contrario, sus fundadores consideran que la digitalización permite prestar servicio a clientes de toda España e incluso del extranjero sin renunciar a la calidad de vida y al vínculo con su ciudad. Su objetivo es demostrar que también desde Burgos pueden impulsarse proyectos tecnológicos competitivos y generar empleo cualificado.
En ese crecimiento ha sido determinante su paso por la aceleradora Wolaria. El programa les ayudó a ordenar el modelo de negocio, definir su estrategia y comunicar mejor su propuesta de valor, además de facilitarles el acceso a mentores, nuevos contactos y oportunidades de desarrollo.
La evolución de Iacta Studio también ha recibido el respaldo de distintos reconocimientos. La empresa cuenta con la certificación de ENISA como empresa emergente innovadora, es partner de Microsoft y recientemente obtuvo, gracias a la Universidad de Burgos, uno de los premios Santander X, que le permitirá participar en la fase nacional del certamen. Para sus fundadores, estos hitos representan una validación del proyecto y un impulso para continuar creciendo.
Con la vista puesta en el futuro, Iacta quiere consolidarse como una referencia nacional en la implantación responsable de la inteligencia artificial manteniendo su sede en Burgos. Sus planes pasan por ampliar el equipo, incorporar talento joven y reforzar su oferta de formación y consultoría para acompañar a más organizaciones en la adopción de esta tecnología.
Los cofundadores defienden que las empresas no necesitan abordar grandes proyectos para empezar a utilizar la inteligencia artificial. Consideran que basta con conocer las herramientas que ya emplean sus equipos, formar a las personas y establecer unas normas claras que permitan aprovechar su potencial con seguridad. En su opinión, la diferencia no está en utilizar o no la IA, sino en hacerlo con una estrategia definida.
Aunque reconocen que emprender mientras formaban una familia supuso el momento más complejo de su trayectoria, aseguran que el esfuerzo ha merecido la pena. Haber construido un proyecto conjunto desde Burgos y comprobar su crecimiento confirma, explican, que la innovación también puede desarrollarse lejos de los grandes polos tecnológicos.
Su siguiente objetivo es seguir ampliando proyectos de estrategia y compliance en inteligencia artificial para acompañar a las empresas durante todo el proceso de adopción de esta tecnología. Una filosofía con la que Iacta Studio defiende que la regulación no limita la innovación, sino que aporta el marco necesario para que pueda crecer con seguridad y generar confianza.