BURGOS
Drones y naturaleza en armonía
Camaledrón Natura, una startup nacida en la UBU, combina tecnología de drones y análisis multiespectral con experiencias en la naturaleza para ofrecer soluciones innovadoras en audiovisual, agricultura y gestión ambiental

Javier Abad Herrero es el impulsor de Camaledrón Natura
Los drones se han consolidado como una herramienta habitual en ámbitos como el audiovisual, la agricultura o la gestión del territorio, gracias a su capacidad para ofrecer nuevas perspectivas y datos precisos. En ese contexto se sitúa Camaledrón Natura, una startup surgida en el entorno de la Universidad de Burgos que combina grabación aérea y trabajo en la naturaleza. Su propuesta integra tecnología avanzada con un enfoque práctico, orientada a generar información útil y visualmente impactante para empresas, administraciones y gestores del medio, demostrando que la innovación tecnológica puede traducirse en soluciones tangibles y valoradas por distintos sectores.
El proyecto está impulsado por Javier Abad, egresado de Educación Social por la UBU, con una trayectoria marcada desde el inicio por el medio natural y el audiovisual. Antes de su etapa universitaria colaboró con el Servicio de Deportes organizando actividades al aire libre y, en 2008, mientras trabajaba en una empresa de gestión medioambiental, inició sus estudios en la UBU. A esa formación se suman más de veinte años de experiencia en el ámbito de la imagen, que acabaron llevándole a especializarse en el uso profesional de drones.
La idea de Camaledrón Natura nace de una relación temprana con la imagen. Abad comenzó a manejar una cámara de fotos con apenas dieciséis años y desde entonces el audiovisual ha acompañado su trayectoria personal y profesional. Ese vínculo se consolidó durante los años que vivió en Costa Rica, donde tuvo la oportunidad de profesionalizar esa afición y descubrir de primera mano el impacto narrativo y visual de las imágenes aéreas captadas con drones. A su regreso a España decidió apostar por esa vía y completar su formación técnica en un sector en plena evolución. Tras no encontrar una salida laboral que le permitiría aplicar todo ese aprendizaje y después de una inversión de tiempo y recursos, optó por dar el paso y crear su propio proyecto, convencido de que estaba preparado para hacerlo y de que el uso profesional del dron ofrecía un campo de trabajo todavía por explorar.
Al finalizar su formación, tomó conciencia de que la simple grabación aérea con cámara empezaba a estar al alcance de muchas personas, lo que le llevó a buscar una especialización que aportara un valor añadido real. En ese contexto decidió centrados en la captación y el procesamiento de imágenes multiespectrales, una herramienta que permite analizar el territorio más allá de lo visible y que amplía las posibilidades del dron como instrumento de análisis, especialmente en ámbitos como la agricultura y la gestión del entorno natural.
Con el tiempo, Camaledrón dejó de ser únicamente un proyecto audiovisual para incorporar una segunda línea de trabajo estrechamente ligada a la naturaleza. Abad explica que esa evolución responde a una trayectoria vital en la que sus aficiones y su actividad profesional siempre han avanzado en paralelo, con la idea de dedicar su trabajo a aquello que le motiva. Desde hace años ha estado vinculado al medio natural, ya fuera participando en competiciones, organizando actividades o diseñando rutas, lo que le permitió construir una red de contactos en ese entorno. A partir de ahí, comenzaron a surgir peticiones para desarrollar experiencias en la naturaleza, propuestas que él mismo diseñaba y coordinaba. Como complemento, y casi de forma orgánica, esas actividades solían cerrarse con la elaboración de vídeos o reportajes fotográficos que documentaban la experiencia. Ese valor añadido, explica, fue siempre especialmente bien recibido y acabó dando forma a la rama Natura del proyecto, concebida como una extensión coherente de Camaledrón y como una manera de unir imagen, territorio y experiencia en una misma propuesta.
Uno de los mayores desafíos al convertir su idea tecnológica en un servicio no fue la tecnología en sí, sino traducir su valor a un lenguaje que los clientes puedan entender y valorar. Señala que fue necesario un trabajo constante de educación del cliente, creando un banco de casos prácticos que mostrarán la utilidad real en cada situación. Según subraya, el éxito no depende de contar con la mejor tecnología, sino de hacerla comprensible, útil y relevante para quienes la contratan, generando confianza y demostrando resultados tangibles.
En proyectos innovadores el riesgo es inevitable y actúa como motor de aprendizaje. Más que errores puntuales, en este aspecto, resalta la importancia de realizar ajustes estratégicos sobre la marcha para mejorar la propuesta inicial y consolidar el servicio. Uno de los primeros aprendizajes fue reconocer que no todos los clientes están preparados para soluciones altamente tecnológicas y que el valor real no reside en tener el último dron o cámara, sino en el procesado, la interpretación y la entrega final, adaptadas a lo que el cliente desea transmitir.
Por otro lado, Abad señala que la principal barrera para la adopción de este tipo de tecnologías en sectores tradicionales sigue siendo la legislación y la burocracia. Los trámites para gestionar permisos y coordinaciones pueden requerir semanas de antelación, en ocasiones hasta veinte días, sin que sea posible prever las condiciones climatológicas que afectarán al trabajo.
Camaledrón Natura colabora con empresas, administraciones y organizadores de eventos y que, ante propuestas diferentes a lo habitual, los clientes suelen encajar en dos perfiles. Por un lado, están quienes buscan algo específico, inspirados en referencias que consideran adaptables a sus necesidades. Por otro, quienes llegan con la intención de renovar su imagen y confían en los consejos del equipo para dar un giro innovador. En ambos casos, se parte de un proyecto inicial que se va ajustando y construyendo progresivamente, prestando atención a los gustos del cliente ya lo que el equipo puede aportar, asegurando que cada intervención cumpla objetivos prácticos y comunicativos.
Mirando al futuro Camaledrón Natura comenzará adaptándose tanto al entorno como a las necesidades de sus clientes, apunta Abad. Tal como su nombre sugiere, la empresa se mimetiza con el medio, ajustando su propuesta a los cambios del contexto social ya las demandas que surjan, sin perder de vista la innovación constante. Su intención es seguir explorando nuevas aplicaciones de la tecnología, ya sea en la captación de imágenes, el análisis del territorio o la gestión de experiencias en la naturaleza, evolucionando siempre en sintonía con los retos y oportunidades que plantea cada proyecto y cada cliente, buscando consolidarse como un referente regional en soluciones innovadoras que combinan tecnología, medio natural y utilidad práctica.