Diario de Castilla y León

PERSONAJES ÚNICOS / ROCIO MACÍAS

La farmacéutica del cáncer biliar

Esta catedrática de Fisiología de la Universidad de Salamanca coordina la Acción Europea COST Precision-BTC Network que impulsa la medicina de precisión en cáncer de vías biliares

La catedrática de Fisiología de la USAL y coordinadora de la Acción Europea COST Precision-BTC Network, Rocío Macías.

La catedrática de Fisiología de la USAL y coordinadora de la Acción Europea COST Precision-BTC Network, Rocío Macías.ENRIQUE CARRASCAL

Publicado por
María Bausela

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De la carrera de Farmacia a coordinar las acciones en torno al cáncer de vías biliares a nivel europeo. Rocío Macías comenzó sus andadas en el mundo médico de la mano del grado de Farmacia en la Universidad de Salamanca (USAL) y rápidamente destacó su interés por la investigación en cáncer biliar. «Mi acercamiento a este ámbito fue bastante natural. Empecé trabajando en hepatocarcinoma, el tumor hepático más frecuente», explica la catedrática del Departamento de Fisiología y Farmacología de la USAL. Estas tareas las realizó dentro de una de las líneas de investigación del grupo de Hepatología Experimental y Vectorización de Fármacos (HEVEPHARM), donde realizó su tesis doctoral centrada en el desarrollo de estrategias para dirigir fármacos antitumorales al hígado mediante su unión a ácidos biliares.

«En ese contexto fui tomando conciencia de que el segundo tumor hepático más frecuente, el colangiocarcinoma o cáncer de las vías biliares, era mucho menos conocido y estaba claramente menos explorado. En ese momento me llamó especialmente la atención que se trataba de un tumor muy agresivo, con tratamientos poco eficaces, sin biomarcadores fiables para un diagnóstico temprano y, en muchos casos, sin factores de riesgo claramente identificados. Había muchas preguntas sin responder y una enorme necesidad médica no cubierta», añade.

«Eso fue lo que me llevó a ir orientando progresivamente mi trabajo hacia este campo. Me pareció que había mucho por hacer y que la investigación podría marcar una diferencia real. Mis primeros pasos consistieron en aplicar herramientas y conocimientos que ya utilizábamos en el estudio del hepatocarcinoma para empezar a entender mejor la biología del cáncer biliar, con la idea de generar conocimiento que pudiera traducirse en mejores opciones diagnósticas y terapéuticas».

Así, tras finalizar su tesis, realizó estancias postdoctorales en distintos centros internacionales y nacionales, en Zúrich, Madrid, París y Düsseldorf, mientras continuaba vinculada al grupo, desarrollando una línea propia centrada en el cáncer de las vías biliares y de otros tumores hepáticos, con un enfoque centrado en comprender la biología del tumor para mejorar su diagnóstico y tratamiento. Algo a lo que se suman sus labores en la identificación de biomarcadores que permitan un diagnóstico más temprano de la enfermedad y ayuden a predecir la respuesta de los pacientes a los tratamientos.

Este trabajo la ha llevado a situarse en la actualidad como catedrática de Fisiología de la universidad salmantina, a la vez que avanza en el «conocimiento de la biología de este tumor» y contribuye al desarrollo de biomarcadores y nuevas estrategias terapéuticas. «Para mí, la docencia y la investigación, formar a nuevas generaciones de científicos y avanzar en el conocimiento de enfermedades complejas como el cáncer de las vías biliares; son dos dimensiones inseparables», remarca.

Adicionalmente, a su trabajo como docente en Biotecnología y científica, suma su trabajo como coordinadora de la Acción Europea COST Precision-BTC Network, la cual tiene por objetivo impulsar el desarrollo de la medicina de precisión en pacientes con cáncer de las vías biliares, «un tipo de tumor poco frecuente pero muy agresivo, que históricamente ha recibido menos atención precisamente por su baja incidencia».

No solo es la coordinadora de este programa, sino que fue la encargada de coordinar la preparación de la propuesta en 2022 junto con una profesora de la Universidad de Glasgow, trabajando en la definición del enfoque científico y la construcción de «una red sólida», contactando con especialistas de distintos países y perfiles. «La propuesta final contó con el respaldo de 154 participantes de 32 países, lo cual reflejaba el interés y la necesidad de una iniciativa de este tipo a nivel europeo».

Desde su puesta en marcha en 2023, asegura que este proyecto ha evolucionado de forma «muy rápida y sólida. En apenas dos años, hemos generado más de 60 publicaciones científicas colaborativas. Nuestro enfoque, que conecta ciencia básica, clínica, industria y pacientes, ha contribuido a consolidar una comunidad europea cohesionada, con liderazgo compartido y una clara orientación a impacto científico y social».

Su trabajo como coordinadora se centra en la interacción entre más de 630 participantes que forman actualmente parte de su red a través de actividades que «no solo permiten avanzar en el conocimiento, sino que crean comunidad, generan confianza y hacen posible que investigadores, profesionales, responsables políticos y otros actores trabajen juntos. Coordinar una Acción COST consiste en poner las personas y las estructuras adecuadas para que las colaboraciones ocurran. De forma muy resumida, mi papel es facilitar que una red grande y diversa funcione como una comunidad».

Dentro de las acciones que coordina, una de las más recientes ha sido la elaboración de la versión más reciente del ‘Consenso Internacional sobre el cáncer de las vías biliares o colangiocarcinoma (CCA)’, una iniciativa en la que ha participado la USAL. Esta publicación tiene por objetivo «ofrecer una visión actualizada del conocimiento sobre esta enfermedad, identificando tanto los avances logrados como las principales lagunas y prioridades futuras. Se trata de un tumor poco frecuente y muy agresivo, con una gran heterogeneidad biológica y clínica, lo cual hace especialmente necesario disponer de recomendaciones que sirvan como una hoja de ruta común para contribuir a mejorar la manera en que se investiga, se diagnostica y se trata esta enfermedad», incide.

«Tengo la convicción de que la ciencia solo tiene sentido si acaba teniendo un impacto real en las personas, especialmente cuando hablamos de un tumor poco frecuente y muy agresivo, con tantas necesidades aún no cubiertas. Uno de nuestros objetivos clave es dar visibilidad a esta enfermedad. Intentamos aportar conocimiento que ayude a diagnosticar antes, tratar mejor y, poco a poco, mejorar las opciones de los pacientes. Solo mediante esta colaboración es posible transformar los avances científicos en soluciones reales y ofrecer nuevas oportunidades a pacientes que hoy cuentan con opciones muy limitadas», incide la investigadora.

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