Diario de Castilla y León

PERSONAJES ÚNICOS / SILVIA MANRIQUE

La bióloga de la reproducción de las plantas

Esta investigadora, que trabaja en el IRNASA para contribuir a una agricultura más resiliente, es nombrada coordinadora de la nueva sección de Genómica de la Sociedad Española de Genética

La investigadora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca, Silvia Manrique Urpi

La investigadora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca, Silvia Manrique UrpiENRIQUE CARRASCAL

Publicado por
María Bausela

Creado:

Actualizado:

La pasión por las plantas es una constante que ha marcado la vida de Silvia Manrique Urpi, investigadora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA). «Sin plantas la vida en la tierra, y la vida humana en particular, sería imposible porque no tendríamos alimentos para comer, ropa para vestirnos, madera para construir, etc. Muchos de estos productos dependen de la reproducción de las plantas, por ello siempre me ha interesado entender cómo se controla esta reproducción y cómo interacciona con el ambiente. Es un campo que me apasiona mucho, ya que es muy importante para la sociedad y al cual a veces no se le ha prestado la atención necesaria», apunta la bióloga, Es precisamente esta pasión lo que la ha llevado recientemente a ser nombrada coordinadora de la nueva sección de Genómica de la Sociedad Española de Genética (SEG).

Tras formarse como bióloga en la Universidad de Barcelona, realizó su tesis doctoral en el Centro de Investigación en Agrigenómica de la misma ciudad, lugar donde realizó una estancia postdoctoral. «Mi doctorado se centraba en los procesos moleculares patógenos en plantas. Pero, mientras hacía la tesis, me empecé a interesar también por estos estreses ambientales, además de los patógenos, porque esos procesos muchas veces están interconectados a nivel molecular. Y más adelante, me di cuenta de que realmente tiene más sentido estudiar estos procesos en el contexto de cómo afectan al desarrollo de la planta».

Pasado este periodo, Manrique saltó el charco y se fue a trabajar a la Universidad de Milán, en Italia, donde permaneció durante nueve años. Una etapa en la que realizó estancias de investigación largas por todo el mundo. «Con el paso del tiempo fui expandiendo mi interés por estos diferentes temas hasta que, durante mi época postdoctoral en Italia, me empecé a centrar en el estudio de los mecanismos de la reproducción intentando ver el efecto que tienen los procesos moleculares a nivel del organismo entero, y el contexto de su ambiente».

Su vuelta a España fue con un contrato de investigación María Zambrano, que la llevó durante dos años a la Universidad Politécnica de Valencia, un centro del que se despidió con su llegada al IRNASA a mediados del año pasado como parte del programa de atracción de talento ‘Andrés Laguna’ impulsado por la Junta de Castilla y León.

Manrique se incorporó a este equipo con el objetivo de contribuir a una agricultura más resiliente al cambio climático. «La línea que estoy desarrollando en el IRNASA está centrada en entender a nivel molecular cómo los procesos de estrés ambiental interfieren con la reproducción de las plantas. Una planta, como cualquier organismo, tiene una cantidad limitada de energía y de recursos para desarrollar su vida y, por tanto, cuando se encuentra en condiciones de estrés ambiental, responder a estos estreses tiene un coste energético que hace que otros procesos, como la reproducción, tengan menos energía y menos recursos disponibles. Eso, para las plantas agrícolas significa una disminución de la productividad, que se traduce en menores cosechas», explica.

En el caso de las plantas silvestres su peligro tiene que ver con la propia supervivencia de la planta. «El estrés puede, potencialmente, causar una disminución de las poblaciones silvestres que, a la larga, las puede llevar a estar en peligro de extinción. Por ello, aunque esta línea se centra más en plantas agrícolas, no pierdo de vista plantas silvestres a nivel de genómica para proteger la biodiversidad».

Dentro de este ámbito, recientemente ha participado en una investigación con la que han descubierto un gen que transforma un grupo de células vegetales para que adquieran capacidad reproductiva, un hallazgo que podría tener importantes aplicaciones para la agricultura. «Las plantas no tienen unas células dedicadas a la reproducción desde el nacimiento, sino que cuando la planta florece e inicia el proceso de reproducción hay unas células específicas que adquieren la capacidad de llevar a cabo esa reproducción. Lo que hemos descubierto nosotros es el mecanismo mediante el cual la proteína que produce este gen, que controla si una célula adquiere este carácter reproductivo, es capaz de inducir este cambio», incide.

Este descubrimiento remarca que, «es algo muy relevante. Entender cómo se toma el camino habitual de la reproducción en plantas nos ayuda a entender cómo y por qué algunas especies son capaces de realizar la apomixis, que es la generación de semillas asexuales que permiten fijar combinaciones genéticas de interés».

Su extenso trabajo de investigación la ha llevado a ser nombrada el pasado año como coordinadora de la nueva sección de Genómica de la Sociedad Española de Genética (SEG), labor que desempeñará junto con un científico del Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas de Valencia. La nueva sección pretende promover y apoyar actividades de formación en ensamblaje de genomas, epigenética, genética de poblaciones, etc. para los socios de la SEG, una institución que abarca el estudio de todos los grupos de organismos para promover y difundir la investigación genética en España.

«Para mí es un reto muy importante y un honor el tener un cargo tan relevante en la SEG, que ya tiene una trayectoria de más de 50 años. La genética es mi disciplina madre, lo que me interesa esencialmente es la genética, en mi caso de las plantas, y cómo eso se manifiesta. Por ello estoy muy contenta de poder trabajar de manera cercana con los socios de esta sociedad. Uno de nuestros principales objetivos desde la sección va a ser intentar dar formación a la comunidad genética en cuestiones de genómica, porque cada vez llega a más campos de investigación. Es algo que se ha expandido a disciplinas que estaban muy alejadas de las cuestiones genómicas y genéticas, como son la botánica o la zoología. Por ello, hay una gran necesidad de proporcionar formación en la generación y el análisis de datos genómicos», concluye Silvia Manrique Urpi.

tracking