«Las minas del siglo XXI»
Una de las grandes empresa nacionales de reciclado de residuos apuesta desde su planta en Burgos por la reutilización de plásticos y otros residuos que transforman en materia prima secundaria

Luis García Torremocha, consejero delegado de Movilex Recycling Group en la planta de Miranda de Ebro.
Movilex Recycling Group apuesta desde en su planta de Burgos por el reciclado de plásticos. Esta empresa centrada en la gestión de residuos peligrosos y no peligrosos nace en 2009 en el municipio de Lobón, Badajoz, y desde entonces ha ido creciendo hasta expandirse por distintos puntos de la Península Ibérica y Latinoamérica, entre ellos la localidad burgalesa de Miranda de Ebro. Desde todos estos puntos la entidad trabaja por convertirse en una de «las minas del siglo XXI» desde las que poder obtener «materia prima secundaria». Por ello, se centran, por un lado, en la recogida y gestión de Residuos de Aparatos eléctricos y electrónicos, realizando un correcto tratamiento de los gases que contienen los residuos. A través de la recogida de estos residuos con su red logística a nivel nacional, generan materias primas como cobre, aluminio, plástico y hierro que dan lugar a equipos nuevos.
Por otro lado, también trabajan en el reciclaje de metales preciosos y no ferrosos convirtiendo residuos de metales en nuevas materias primas con mayor pureza para, posteriormente, devolverles su vida útil y darles un nuevo uso.
«Mi padre toda la vida ha sido empresario, se dedicaba al sector agrícola, teníamos producción y exportación de espárragos blanco, y hemos tenido siempre visión de ampliar y dedicarnos a otros sectores. Además, yo desde bien temprano siempre tuve la idea de ser empresario y tener mis propias empresas. Por ello en el año 2006 empecé a dedicarnos a al mundo de al sector del medio ambiente y en 2008 ya comenzamos a analizar todo lo que es el sector de residuos, principalmente aquellos que generan materiales ferrosos, no ferrosos y plásticos, para darle una segunda vida útil», apunta Luis García Torremocha consejero delegado de Movilex.
«Cuando empezamos a operar con Movilex nos centramos inicialmente en la parte de la gestión de residuos de todo tipo de vehículos y, posteriormente, en los aparatos electrónicos. Actualmente, abarcamos una gran variedad de residuos». Un trabajo que considera fundamental, ya que «las empresas que estamos en el sector de la gestión de residuos, de alguna manera, contribuimos a mejorar cada día nuestro mundo. Nuestro objetivo es contribuir al bienestar medioambiental. Eliminamos emisiones a la capa de ozono y contribuimos a un bienestar social al hacernos cargo de ciertas materias que se emplean en el día a día para que no sea un inconveniente para las personas. Considero que, sin lugar a duda, contribuimos a hacer este mundo cada día un poquito mejor».
Con el crecimiento de la empresa fueron expandiéndose a otras áreas de España, incluida Castilla y León. «El objetivo de la instalación de la planta de Miranda de Ebro era poder gestionar toda la Cornisa Cantábrica y abarcar no solamente la comunidad autónoma, sino también todo lo que es el País Vasco, Cantabria, Asturias, La Rioja y Navarra. Estuvimos viendo una primera ubicación cerca de Palencia y, posteriormente, fue cuando a través del apoyo que nos brindó la Junta se tomó la decisión de ubicarnos en Miranda de Ebro. Una planta desde la que abarcamos un gran potencial de recogida bastante grande por el radio de personas que abarcamos».
Desde esta planta se encargan en concreto del tratamiento de todas las fracciones que hay de aparato eléctrico electrónico. «En el mundo del residuo de los aparatos eléctricos, tanto peligroso como no peligroso, hay 7 fracciones. Nosotros estamos autorizados para tratar todo tipo de fracciones».
Dentro de estas, la fracción uno son los equipos de frío, la dos son televisiones, la tres es todo tipo de luminarias, la cuatro grandes aparatos eléctricos no peligrosos, cinco abarca los pequeños aparatos domésticos, seis se centra en el tema de aparatos informáticos y la fracción siete los paneles fotovoltaicos.
«Realizamos todo tipo de tratamiento con distintas líneas de producción. Los descontaminamos, y a partir de ahí la materia prima que obtenemos la vendemos a fabricantes muy cercanos a la ubicación geográfica de Miranda de Ebro».
Actualmente, se están adentrando en el ámbito del reciclado de plástico. «Como empresa clave en el proceso de economía circular lo que buscamos es conseguir una valorización del 99% de todos los productos que salen de este residuo para que vuelvan a hacer el proceso productivo y puedan tener una segunda vida útil», explica.
Dentro de los residuos que recogen apunta que «hay un componente importante que es el plástico, y con este lo que se busca es llegar a que se venda directamente a fabricantes para que estos fabricantes vuelvan a fabricar el cajón del frigorífico o todos los componentes plásticos que tiene una lavadora».
«Ahora mismo estamos realizando un análisis de este tipo de productos, ya que entendemos que tenemos que realizar una separación y una valorización del plástico».
«Cuando recibimos un residuo se hace un proceso de descontaminación y pasa a su valorización a través de unos procesos mecánicos automáticos de trituración, Si se tritura una lavadora sale hierro, sale cobre, sale aluminio y, también, plástico. En el mundo del plástico hay siete polímeros, el más común es el PET que se encuentra por ejemplo en las botellas de plástico, pero en los aparatos eléctricos principalmente se encuentra principalmente los tipos ABS e HIPS. Por ello es importante que vuelvan a los fabricantes para que les puedan tener una segunda vida, especialmente en ámbitos como la industria del automóvil, ya que existe un gran consumo para fabricar todo tipo de componentes».
«En las minas convencionales ya no se encuentra con facilidad este tipo de materias primas, por ello es fundamental que las plantas de reciclaje sean las minas del siglo veintiuno, desde las que se puede obtener esta materia prima secundaria. La única manera de poder seguir consumiendo un componente o productos nuevos es poder utilizar aquellos productos reciclados y contribuir realmente a una economía circular».