LEÓN
Una guía para conocer la diabetes
La Universidad de León trabaja en un proyecto que busca descubrir cómo la diabetes tipo 1 puede afectar a la conducta alimentaria y el desarrollo de trastornos de la conducta alimentaria

Científicos del grupo de investigación GIIGAS de la Universidad de León.
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune que se suele dar en personas jóvenes por causas aún no muy establecidas, en las que el sistema inmunitario destruye las células del páncreas que producen insulina. Por su parte, la insulina es una hormona que regula el nivel de glucosa en sangre y facilita la entrada de la glucosa a las células como nutriente.
Al no tener esta hormona se produce una desregulación de la glucemia. Previo al diagnóstico estas personas tienen hiperglucemia, es decir, mucha glucosa en sangre, y pierden mucho peso, y cuentan síntomas como la necesidad de beber mucha agua o comer mucho, ya que no se sacian.
Una investigación de la Universidad de León (ULE) propone analizar cómo la diabetes tipo 1 puede afectar a la conducta alimentaria y especialmente cómo puede contribuir a desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria.
«Cuando se da el diagnóstico que suele darse en edades entre los 7 u 8 años e incluso los 20 y algo, pero la mayoría de casos están concentrados en población pediátrica y adolescente, comienza el tratamiento con insulina y todos los mecanismos de regulación de la glucosa. Al empezar a tratarse lo que sucede es que recuperan ese peso, porque la glucosa ya puede entrar a las células y esa persona se puede nutrir y, se provoca todo un cambio en su conducta alimentaria», explica Lorena Botella Juan, investigadora del grupo de investigación Giigas de la ULE.
«Tras recibir este diagnóstico deben controlar la cantidad de hidratos de carbono que consumen, cuando los consumen, cuánta insulina se tienen que administrar para controlar la glucemia en sangre… Tienen una serie de alimentos un poco prohibidos o muy restringidos, como alimentos altamente calóricos y con muchos hidratos. Un ejemplo sería el chocolate, los ultraprocesados... Todo esto hace que estas personas muy jóvenes, además de que están en un periodo bastante vulnerable, tengan que controlar su conducta alimentaria de forma muy estricta, pudiendo llegar a obsesionarse con lo que comen y lo que no, lo cual llega a derivar en un posible trastorno de conducta alimentaria».
«De por sí estos grupos de población ya cuentan con un mayor riesgo de sufrir un TCA, debido a los nuevos cambios corporales que experimentan, la presión social y estética y el deterioro de la salud mental, siendo además más prevalentes entre las mujeres. Por ello al comenzar el tratamiento y ganar peso esto puede influir en su autoestima».
Pese a esto, «actualmente no existe evidencia en España sobre cuál es la situación de estos pacientes respecto a su conducta alimentaria». Así, con el proyecto D1ANAS, realizado junto con el Complejo Asistencial Universitario de León y en coordinación con asociaciones de pacientes de diabetes y la sociedad SEMERGEN, buscan conocer más sobre esta enfermedad.
Esta iniciativa surge, ya que este es «un problema muy prevalente, muchas personas con diabetes tipo 1 están en riesgo de tener un trastorno de conducta alimentaria. En otros estudios se ha estimado que hasta el 25% de las personas con diabetes tipo 1 puede tener un trastorno de conducta alimentaria, pero no hay cifras sólidas sobre las que trabajar o evaluar la magnitud del problema».
«La diabetes tipo 1 es una enfermedad un poco invisible a nivel social, hablamos mucho de diabetes tipo 2, que es la más prevalente y está condicionada por los hábitos de vida y estilos. La tipo 1 muchas veces se ve eclipsada por la tipo 2 pese a que produce un impacto tan grande en la vida de las personas que merecen que se les dé respuesta y que investiguemos para ellos», apunta.
«Otra de las cosas que nos motivó es que este proyecto cuenta con algo muy novedoso que estamos tratando de implementar, que son las metodologías PIB, es decir la participación de pacientes como equipo de invstigación. Trabajamos con asociaciones de pacientes de diabetes desde el minuto uno de la creación de todo este proyecto, escuchando que era lo que ellos veían más necesario que evaluáramos, cuáles podrían ser los factores asociados…»
Con esta mezcla de pacientes, profesionales médicos y profesionales buscan responder a la cuestión acerca de cuál es prevalencia de riesgo de trastorno de conducta alimentaria en pacientes con diabetes tipo 1 en España, y cuáles son los principales factores asociados.
Para ello, recogen información sobre la dieta alimentaria, la actividad física, el consumo de sustancias como el alcohol, el descanso, la calidad de vida…, «todos esos factores de riesgo frente al trastorno de conducta alimentaria que puedan servir para orientar a los médicos de familia, endocrinólogos, asociaciones de pacientes e incluso las propias familias en cómo ayudar o colaborar con los pacientes para conseguir un mejor manejo de su enfermedad».
Actualmente, se encuentran en la fase de captación de pacientes que participen en el estudio y tras el verano comenzará la fase de análisis y depuración de los datos recogidos. «Preveemos que, a lo largo de 2026, podamos dar ya unos resultados preliminares o definitivos de lo que hemos hallado en este proyecto y establecer una guía específica de cómo manejar este tipo de diabetes y de qué tipo de cosas tenemos que ser conscientes y fijarnos para que los pacientes no vean su calidad de vida más afectada de lo estrictamente necesario», asegura la investigadora.