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«Las mujeres siempre han estado en el campo»
Desde la localidad vallisoletana de Olmedo Josefina continúa el legado de su familia, situándose a la cabeza de una explotación ganadera con la cual cultiva remolacha como socia de Acor.

La agricultora vallisoletana Josefina García Rincón en una de las tierras que forman parte de su explotación agrícola ubicada en la localidad de Bocigas.
El legado de las mujeres en el campo. Cuando era joven, Josefina García Rincón no imaginaba que su futuro se encontraría en el mundo rural, siguiendo los pasos de su familia, continuando la profesión que había aprendido desde pequeña. Ahora, con 56 años, se sitúa a la cabeza de una explotación agricultora que cuenta con varios terrenos en la zona de la localidad vallisoletana de Olmedo. Así, continúa con el legado de multitud de generaciones de mujeres que se dedicaron a este sector antes que ella. «Las mujeres siempre han estado en el campo en mayor o menor medida, ya sea trabajando directamente o siendo parte de todos los aspectos de la vida rural», apunta la agricultora.
Natural de la provincia vallisoletana, su primer contacto con el campo fue de la mano de sus abuelos y padres cuando era joven, pero no emprendió por su cuenta hasta años después. García Rincón abandonó el mundo rural para formarse en la carrera de Derecho, «un mundo completamente distinto al que ahora me dedico», remarca, y cuenta que «fue la vida» quien la trajo de vuelta al medio rural y al campo.
Su retorno a este mundo se dio debido a problemas familiares que la llevaron a mudarse a Olmedo e implicarse «totalmente en el tema de la agricultura» y continuar con el negocio familiar, algo que pudo afrontar de la mano de su marido, cuya familia también cuenta con tradición agrícola. Incide en que esta vuelta al campo fue posible gracias a esa base de medios desde la que partía gracias a su entorno. «Es imposible que un agricultor empiece de cero, tienes que partir de una base, tanto en cuanto a las fincas como el contar con un mínimo de maquinaria. A partir de ahí fuimos adquiriendo el resto del terreno y equipo con el que contamos ahora», incide.
Esta vuelta al mundo agrario asegura que no fue sencillo. «Es complicado porque nadie nos enseña. Toda la documentación que hay que preparar la va haciendo cada agricultor como puede, pero es difícil sin ayuda, y más ahora que en el campo nos están pidiendo cada vez más cosas». Un ejemplo que destaca de ello es el cuaderno de campo «en el que tenemos que apuntar todo. Ahora tiene que ser digital, hay que aprender a manejar programas y no es fácil encontrar formación. Intento formarme bastante, tanto de forma presencial como online, pero a veces en los cursos se pierden en datos que realmente no nos sirven y no van a lo que se necesita en el campo».
CAMBIO A LA REMOLACHA
Actualmente está instalada en Olmedo y cuenta con múltiples explotaciones desde las que produce cultivos como la remolacha, colza y el girasol, los cuales trabaja de la mano de la cooperativa Acor, entidad en la que se integró como socia poco después de volver al campo gracias, entre otros aspectos, al trabajo que realizaba la familia de su marido con la azucarera.
«Empezamos comprando acciones de Acor y trabajando la remolacha para después sumar el girasol y la colza. Mi padre tenía una explotación de secano y cuando comencé a estar a la cabeza de la explotación dimos el paso de meter regadío y la remolacha era un cultivo bastante atractivo, ya que podía dar unos buenos márgenes de beneficio».
Tras dar este paso fue cuando se incorporaron a Acor, algo que les pareció relevante, puesto que «así tenemos asegurado que la producción del cultivo tenga donde ir y, además, la azucarera está aquí, al lado de donde trabajamos». Adicionalmente, destaca la labor que realizan los técnicos de la entidad «que nos ayudan y asesoran año a año».
ACOR RELEVO
Otra ventaja que tiene para ella ser socia de ACOR es su programa ACOR Relevo, un proyecto que busca resolver la falta de incorporación de los jóvenes y las mujeres al campo en Castilla y León. Para facilitar este relevo, ofrecen, junto con la Escuela de Negocios CEU, una serie de herramientas para que estos socios de la cooperativa que quieren ampliar sus habilidades puedan tomar decisiones, identificar situaciones de crisis o conocer el funcionamiento de la industria agroalimentaria.
«Para mí participar en este proyecto ha sido una experiencia muy positiva porque ahí realmente sí hemos recibido formación. Hemos aprendido muchas cosas y nos hemos relacionado tanto con empresas de maquinaria como con los implicados del proceso que llevan a cabo con nuestros cultivos para obtener productos de alto valor», relata Josefina García Rincón.
Gracias a este programa ha podido pasar por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL), que supone «un referente para los agricultores de la comunidad», donde también cuenta haber «aprendido bastante. Ha estado muy bien porque nos hemos relacionado con gente de edades muy distintas y la conexión ha sido muy buena».
Proyectos como este contribuyen a que pueda desarrollar mejor su trabajo y compaginar de mejor manera sus labores en el campo con su vida personal. «Me dedico fundamentalmente a la gestión, mi centro de trabajo está principalmente en casa con el ordenador, eso junto con ser autónoma, me da la posibilidad de hacerme mis propios horarios y me permite compaginar el trabajo con la vida familiar».
Así, gracias a este apoyo, puede continuar trabajando en su explotación, desde la cual quiere poner en valor el papel de la mujer trabajadora en el medio rural y el trabajo que se hace en el campo. «Los agricultores estamos ofreciendo productos de muy buena calidad pero estamos en peligro porque hay un nivel de exigencia muy alto en la producción a nivel europeo que hace que no podamos competir con terceros países en los que no les exigen esos requisitos y, por lo tanto, no tienen esos gastos, esos obstáculos. Me gustaría que la sociedad en general nos viera de otra manera porque ahora se nos ve como contaminadores cuando es totalmente incierto, si hay alguien que realmente cuida la naturaleza y el campo es un agricultor», concluye.