ESPECIAL SOMOS CASTILLA Y LEÓN- ICAMCYL
Residuos mineros convertidos en el motor de vehículos eléctricos
El futuro de la movilidad eléctrica podría nacer de un lugar inesperado: los residuos mineros. La Fundación ICAMCyL lidera el proyecto europeo Li4LIFE, que busca extraer litio de manera sostenible a partir de yacimientos poco explotados y desechos de la minería.

Recogida de muestras en el yacimiento de Villarrubias (Salamanca) operado por Technology Metals Europe (TME).
La movilidad eléctrica promete ser la transición definitiva hacia un modelo de transporte más limpio y eficiente. Pero para que esta transformación sea coherente con sus principios, la sostenibilidad debe empezar mucho antes de que las ruedas toquen el asfalto: en la extracción responsable de las materias primas, como el litio, que permiten fabricar las baterías eléctricas.
El litio es el corazón de estas baterías. Es un material ligero, duradero y con gran capacidad de almacenamiento energético que se ha convertido en un recurso estratégico para la descarbonización del transporte. Sin él, no sería posible la autonomía ni el rendimiento que hoy ofrecen los vehículos eléctricos. Pero su creciente demanda plantea un dilema: ¿Cómo asegurarnos de que su obtención no provoque un impacto ambiental o social que contradiga los principios mismos de la sostenibilidad?
Actualmente, la Unión Europea depende casi al 100% de terceros países para su suministro de litio, con los riesgos que ello conlleva:
- alta huella de carbono por transporte a largas distancias
- vulnerabilidad geopolítica
- y, en algunos casos, prácticas extractivas con consecuencias negativas en el medioambiente.
Para conseguir que la movilidad eléctrica sea realmente sostenible y un verdadero aliado contra el cambio climático, necesitamos que el litio que la impulsa se obtenga de forma responsable, local y con tecnologías limpias.
La minería sostenible es el pilar fundamental para avanzar hacia un modelo de vida más eficiente y respetuoso con el medio. Y por eso, desde la Fundación ICAMCyL llevan más de 8 años investigando a lo largo de toda la cadena de valor de la minería, mejorando su eficiencia y sostenibilidad a través de la innovación.

Representantes de la Fundación ICAMCyL y del Instituto TUBAF durante la conferencia BATTERY 2030.
Li4LIFE: minería responsable para la movilidad del futuro
En este contexto nace Li4LIFE, un proyecto europeo dotado con 6 millones de euros y coordinado desde León por la Fundación ICAMCyL. Su objetivo es desarrollar procesos innovadores y sostenibles para extraer litio de yacimientos poco explotados y residuos mineros en Europa, minimizando el impacto ambiental y fortaleciendo la independencia estratégica de la UE.
El principal problema que presenta la extracción del litio es que se encuentra en yacimientos poco explotados, donde este metal aparece junto a minerales poco convencionales como petalita, lepidolita, swinefordita o zinnwaldita. Actualmente, Li4LIFE está analizando cuatro yacimientos clave que contienen esas mismas asociaciones minerales y desarrollando procesos para concentrar el mineral y obtener carbonato de litio apto para baterías. La muestra más prometedora será escalada a planta piloto, con capacidad para tratar hasta 20 kg/h de mineral, lo que permitirá evaluar su viabilidad económica, técnica y ambiental.
Aunque se trate de explotaciones de mediana escala, su diseño será altamente eficiente: las plantas piloto se orientan a lograr una mayor recuperación de litio con menor tamaño de planta y menor impacto ambiental. En los ensayos piloto, se busca alcanzar concentrados de litio de grado batería con hasta un 99,99% de pureza en carbonato de litio y una recuperación superior al 60%, mejorando en hasta un 20% las etapas de lixiviación respecto a métodos convencionales.
No es el primer proyecto de este calibre que coordina esta fundación leonesa. ICAMCyL lleva más de una década trabajando en el sector de las materias primas, las tecnologías limpias y sostenibilidad industrial.
Con este proyecto, no solo buscan garantizar el suministro de litio, sino hacerlo de manera que cada kilómetro recorrido por un vehículo eléctrico en Europa tenga un origen más limpio y responsable. Así, la movilidad sostenible será coherente con su propósito: proteger el planeta, desde la mina hasta la carretera.