VENDIMIA
La vendimia se adelanta por calor y falta de agua
Esta semana se inician en Soria los trabajos de recolección de la uva de la variedad albillo para los vinos blancos y la variedad tempranillo, y el resto de uvas para los tintos se generalizará a partir del 13 de septiembre

La próxima semana empezará la vendimia de uva para vino blanco.
Las elevadas temperaturas que han marcado este verano y la falta de precipitaciones durante los meses estivales han obligado a la Ribera del Duero soriana a arrancar esta semana con la vendimia de la uva blanca, entre diez y quince días antes que el año pasado, cuando también se adelantó la recogida por otro verano más caluroso de lo normal. Y el resto empezará el 12 de septiembre, cuando se generalizará en toda la comarca ribereña de la provincia, casi un mes antes de lo habitual en esta zona hasta hace unos años. Los productores vaticinan una buena cosecha con una uva en buenas condiciones, pese a que le ha faltado agua para su engorde. Además, el descenso de las temperaturas mínimas de estos días benefician en la maduración hasta que se empiece a vendimiar.
Pero también los pedriscos y el hielo de la primavera han condicionado la vendimia en la Ribera del Duero soriana, con 421 hectáreas siniestradas hasta el momento. Supone una tercera parte de todo el territorio asegurado, 1.139 hectáreas, con 6.543 toneladas protegidas y un capital garantizado de 5,9 millones de euros.
El siniestro más importante fue la helada de los días 15, 16 y 17 de mayo, que provocó siniestros en 256 hectáreas de viñedo soriano, buena parte de ellos con afecciones importantes. Por su parte, el pedrisco ha causado daños que suman 244 hectáreas, también en el mes de mayo y en algunos casos, en las mismas explotaciones afectadas por la helada.
Carlos Martínez, que tiene toda su explotación en Atauta, asegura que en su zona la uva va adelantada al menos un par de semanas, de modo que esta próxima semana empezará a recoger la uva para los vinos blancos, que entrega a la bodega Dominio De Atauta. Y cree que para el 12 de septiembre podrá arrancar con el resto, de la variedad tempranillo.
Asegura que la uva en su zona se encuentra «bien», pese a que apenas ha llovido y ha hecho demasiado calor. También le tocó algo de helada, pero el daño fue muy leve, de modo que confía en una vendimia media para esta zona de la Ribera del Duero.
Las viñas tienen uva, aunque quizás de menor tamaño por las elevadas temperaturas, y ahora terminarán de madurar con los termómetros más suaves por las noches. De hecho, ha habido que quitar porque el Consejo Regulador aprobó reducir un 10% la producción.
Es más, el sector teme que las bodegas no recojan toda la uva a sus clientes o a los socios habituales, dado que ha descendido la venta de vino, tal y como constatan los técnicos de la oficina de Asaja Soria en San Esteban de Gormaz. Además, los precios han caído al no haber vendido el vino y tienen los almacenes llenos, sin posibilidad de adquirir más cantidad de uva. Afortunadamente Carlos Martínez tiene toda la uva de su explotación, de unas 20 hectáreas, contratada con la bodega Dominio de Atauta, de modo que confía en no tener problemas de este tipo.
Cree que es un “año raro”, porque con buena producción muchos van a recoger a pérdidas. Y lo achaca no sólo al descenso de la venta de vino, sino a que en los últimos años se ha incrementado mucho la superficie de viñedo, con plantaciones de las propias bodegas, de modo que los pequeños productores se quedan expuestos, sin poder vender su uva, con precios muy a la baja.
Reconoce que antes la viña era un sector que funcionaba bien, pese a que exige mucha mano de obra y tiene muchos costes, pero al irrumpir las bodegas en la producción están echando a los viticultores. «Sólo nos salva el viñedo antiguo y centenario; es nuestro fortín. Lo único que juega a nuestro favor».
También en la zona de Zayas de Báscones, donde tiene la finca Agustín Postigo Palomar, empezarán a vendimiar la variedad de uva albillo en unos diez días. «El tempranillo es un poco más tardío, aunque también se va a adelantar quince días respecto al año pasado», sostiene el también gerente de viñedos y bodegas De Postín, quien confía en que el descenso de las temperaturas, tanto máximas como mínimas, de los últimos días sirva para darle el último empujón a la maduración. «Pese a que no ha habido agua, la viña está en buen estado, porque no le tocó el hielo. Sí que registró algo de granizo, pero nada importante, de modo que vaticinamos que va a ser de los años buenos».