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Las Cortes de Castilla y León bajan la persiana y se cogen 52 días de veraneo seguidos
El Parlamento autonómico arranca un parón veraniego de casi dos meses a pesar de que la actividad ha sido mínima desde su constitución el 14 de abril, ya que solo ha albergado las comparecencias de los consejeros

Pasillo vacío de las Cortes de Castilla y León.
Las Cortes de Castilla y León se van de vacaciones. El Parlamento autonómico baja la persiana y concede a los procuradores y procuradoras de la Cámara cerca de dos meses de veraneo hasta que se retome la actividad, muy probablemente en septiembre. Serán 52 días seguidos de parón, los que pasarán entre este martes, cuando ya no hay actividad prevista, y el 11 de septiembre, fecha en la que acaba el plazo para convocar el pleno en el que se designarán los senadores autonómicos, si bien la sesión podría llevarse a cabo unas pocas jornadas antes.
Será este, por tanto, un buen año para los parlamentarios de Castilla y León en lo que a la cuestión vacacional se refiere, ya que disfrutarán de más de 50 días sin estar obligados a pasar por su puesto de trabajo, un tiempo mucho más amplio que del que obtiene un trabajador en cualquier otra empresa o institución e, incluso, el propio personal de las Cortes.
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Como cada año, el final del periodo de sesiones marca el inicio de las vacaciones para los procuradores y procuradoras de Castilla y León. El último pleno de junio suele marcar el inicio del verano para los representantes de los ciudadanos de la Comunidad y que saben que, en su mayoría, no tendrán que volver a pisar por sede parlamentaria hasta septiembre.
Es cierto, no obstante, que en los últimos años se ha hecho habitual declarar el mes de julio como periodo extraordinario de sesiones, tiempo que se utilizar para ultimar algunas cuestiones más apremiantes. Así ha ocurrido este año, tras la solicitud de PP y VOX a la Mesa de las Cortes, y durante la pasada semana y este lunes se han llevado a cabo las comparecencias de los vicepresidentes y consejeros del Ejecutivo autonómico ante las correspondientes comisiones. Seis días de trabajo de veinte jornadas laborables que tiene el mes.
El generoso periodo de vacaciones del que disfrutarán los parlamentarios de Castilla y León llega, además, después de unos meses en los que no se han producido, precisamente, maratonianas jornadas de trabajo. Al fin y al cabo, desde que el pasado 14 de abril se constituyeran las Cortes un mes después de la celebración de las elecciones autonómicas, la actividad en el Legislativo ha sido bastante comedida.
Sí se han celebrado reuniones de la Mesa y de la Junta de Portavoces con cierta periodicidad, y también se han constituido las comisiones, necesarias para poder llevar a cabo esas comparecencias del Ejecutivo autonómico, pero más allá de los pasos necesarios para que las Cortes pudieran adquirir velocidad de crucero, han sido meses tranquilos entre los pasillos del edificio de la avenida de Salamanca de Valladolid.
Y más lo serán de ahora en adelante, puesto que la agenda del Parlamento está desierta para las próximas semanas. De hecho, tal y como se puede comprobar en su página web, no hay nada previsto en la Cámara de manera indefinida, aunque es de esperar que a medida que se acerque septiembre los órganos de gobierno del Legislativo mantengan alguna reunión para fijar el nuevo calendario de sesiones y, de manera definitiva, elegir la fecha en la que se celebrará ese pleno para designar la terna de senadores autonómicos.
Tampoco se puede descartar que, sorpresivamente, en los próximos días aparezca alguna cita en la por ahora inmaculada agenda de las Cortes de Castilla y León para los próximos días, ya que el Parlamento todavía está a tiempo de acometer alguna cuestión residual para aprovechar lo que resta de julio. No es demasiado probable, en todo caso, ya que cuando se solicita la habilitación de un periodo extraordinario de sesiones se debe especificar para qué actividades, y tanto VOX como el PP solo incluyeron en su petición a la mesa las comparecencias de los vicepresidentes y consejeros de la Junta y una cuestión menor correspondiente a la Comisión de la Presidencia. Además, en el supuesto extremo de que algo así llegue a suceder, los asuntos a tratar serán de poca relevancia y podrían programarse, incluso, con el único objetivo de, precisamente, hacer ver que el veraneo aún no se ha instaurado en la Cámara.
Así las cosas, los procuradores y procuradores de Castilla y León pueden considerarse desde ayer de vacaciones y con casi dos meses por delante en los que no tendrán que acudir a trabajar al Parlamento, a pesar de que su presencia y las retribuciones que de él reciben son gracias a que los ciudadanos les han elegido como sus representantes.
Ciudadanos que, al contrario de lo que sucede con los parlamentarios, no disfrutan de casi dos meses de vacaciones en verano y a las que se suman otras cuantas semanas con motivo del parón navideño. Y todo ello, además, cuando hay quienes disfrutan incluso de una dedicación exclusiva de en torno a 100.000 euros anuales limpios de polvo y paja y que reciben con cargo a las arcas del propio parlamento.
Pero la realidad es que todo esto no parece importar en una Cámara que desde que disolvió hace medio año con motivo de la convocatoria electoral no ha mostrado demasiado interés en volver al trabajo. De hecho, hay quienes ni siquiera aparecen por la sede cuando les corresponde y entre quienes destaca el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Carlos Martínez, quien parece haberse adherido a las habituales ausencias de su predecesor, Luis Tudanca.
Queda por saber en qué momento tras todas estas semanas de descanso las Cortes de Castilla y León decidirán volver a la actividad y qué fecha elegirán para volver al trabajo. Un regreso que, de hecho, deberá implicar ineludiblemente la celebración de un pleno en el que no solo se designarán los tres senadores autonómicos, dos de ellos correspondientes al Partido Popular y el tercero del Partido Socialista, sino una sesión en la que también se podrá llevar a cabo el control al Ejecutivo autonómico. De hecho, esto último no puede pasarse por alto, puesto que habrán pasado varios meses entre la toma de posesión de los vicepresidentes y los consejeros y su rendición de cuentas ante el Legislativo.
De hecho, y sobre esto último, solo la comparecencias ante las comisiones han permitido a los miembros del Ejecutivo ofrecer explicaciones sobre la hoja de ruta que seguirán esta legislatura la frente de sus carteras. Las preguntas de la oposición, por el contrario, deberán esperar todavía semanas hasta un todavía lejano mes de septiembre.