Los tres embalses y azudes de Castilla y León donde la Junta mantiene un plan especial contra el siluro
La comunidad cuenta con un plan específico para controlar la expansión de este pez invasor con medidas destinadas a proteger los ecosistemas acuáticos

Sergio Rodríguez junto al siluro pescado a orillas del Ebro. / A. MILLÁN
La presencia del siluro en Castilla y León no solo ha llevado a la Junta a establecer una normativa específica sobre su captura. La administración autonómica mantiene además un Plan de Control del Siluro que fija actuaciones concretas en tres masas de agua de la comunidad con el objetivo de contener la expansión de esta especie invasora y reducir su impacto sobre los ecosistemas acuáticos.
El siluro (Silurus glanis), considerado el mayor pez de agua dulce de Europa, forma parte del Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, por lo que su presencia es objeto de seguimiento por parte de la administración ambiental.
Los tres puntos donde se aplica el plan
Según la Orden FYM/1536/2020, que modifica el ámbito de aplicación del plan aprobado un año antes, las actuaciones específicas de control se desarrollan actualmente en:
- El embalse del Sobrón, en la provincia de Burgos.
- El embalse de Los Rábanos, en Soria.
- El azud de Almarail, también en la provincia de Soria.
Inicialmente también estaba incluido el embalse de La Cuerda del Pozo, pero la propia Junta decidió excluirlo del plan tras varios años de seguimiento.
El Boletín Oficial de Castilla y León explica que el Servicio Territorial de Soria autorizó 27 actuaciones de control poblacional «sin que hasta la fecha se haya registrado la captura de ningún ejemplar de esta especie en el embalse de la Cuerda del Pozo ni haya habido citas sobre presencia del siluro desde el año 2014».

Siluro pescado en Simancas
Castilla y León
Un pescador leonés captura un siluro de 12 kilos en el Pisuerga en Valladolid
Diego González
Por qué preocupa el siluro
El Plan de Control aprobado por la Junta describe al siluro como «una especie exótica invasora, en expansión, que produce alteraciones en los ecosistemas acuáticos y que tiene un gran impacto sobre las especies autóctonas, por su tamaño, dieta y voracidad».
El documento recuerda que puede alcanzar hasta 2,5 metros de longitud y 100 kilos de peso, aunque existen registros superiores en otros países europeos.
Además, se trata de un depredador oportunista cuya alimentación cambia con la edad. Durante la fase adulta consume principalmente peces, aunque también puede capturar anfibios, roedores y aves acuáticas.

Imagen de Luis Miguel González junto al siluro de 85 kilos.
La Junta reconoce que la erradicación completa del siluro resulta muy complicada, por lo que el plan centra sus esfuerzos en reducir sus poblaciones y evitar que siga colonizando nuevas masas de agua.
Entre los objetivos recogidos en el documento figuran reducir el número de ejemplares para minimizar los daños sobre los ecosistemas, evaluar la presencia de la especie en otros ríos y embalses, implicar a las asociaciones colaboradoras de pesca y mejorar el conocimiento científico sobre esta especie invasora.
Asimismo, el plan contempla la posibilidad de ampliar las medidas de control a otras masas de agua si se confirma la presencia del siluro. El propio texto señala que «podrán hacerse extensibles las medidas de control indicadas a nuevas masas de agua donde se detecte la presencia de dicha especie».

Jorge Suárez posa con el siluro capturado.- E. M.
Una especie cuya expansión sigue vigilándose
Aunque el plan autonómico se aplica actualmente en estos tres enclaves, la presencia del siluro ya se ha detectado también en otros puntos de Castilla y León.
En los últimos años, se ha informado de capturas en el río Pisuerga a su paso por Simancas y en otros tramos de la comunidad, reflejando la expansión progresiva de una especie que continúa siendo objeto de vigilancia por parte de la Junta debido a su potencial impacto sobre la biodiversidad acuática.