Diario de Castilla y León

Economía

Burgos y Valladolid tiran del desarrollo en Castilla y León frente al "declive" del oeste

Un estudio de la Cámara de Comercio y el Consejo de Economistas retrata una Comunidad dual tras cinco décadas en Democracia

Una imagen de archivo de la empresa Hiperbaric en Burgos. 

Una imagen de archivo de la empresa Hiperbaric en Burgos. ical

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E.N.
Valladolid

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Mientras Burgos se consolida como el gran pulmón industrial, situándose como la sexta provincia con mayor PIB per cápita del país y Valladolid ejerce como una «provincia imán» capaz de atraer población y generar empleo a un ritmo que supera con creces su dinámica demográfica, el resto de Castilla y león se enfrenta a un importante "declive" estructural. Así lo refleja el informe ‘50 años de evolución económica, social, empresarial e institucional de las provincias en España. 1975-2025 · Una visión por provincias’, realizado de manera conjunta por el Consejo General de Economistas de España (CGE) y la Cámara de Comercio de España (CCE) y presentado ayer en Madrid.

Este ambicioso estudio de casi 300 páginas examina cinco décadas de progreso democrático tomando la provincia como unidad de medida al entender que en el descentralizado modelo de gobernanza español es en el ámbito provincial donde se perciben con mayor nitidez las diferencias de estructura y ritmo entre territorios.

Dirigido por Salvador Marín y Raúl Mínguez, el estudio señala como uno de los cambios estructurales la «terciarización» de la economía española, donde los servicios han pasado de representar el 61,48% del valor añadido bruto en 1975 al 78,18% en 2023, mientras la industria y la agricultura perdían peso relativo. Ese proceso se ha desarrollado de forma desigual dentro del mapa, generando una reordenación territorial dual: por un lado, provincias como Madrid o Baleares han duplicado su población o se han consolidado como «provincias imán» con gran capacidad de atraer empleo, mientras otros territorios del interior sufren una contracción demográfica y un retroceso en su base activa.

Dentro de Castilla y León, Valladolid es la excepción demográfica. Único territorio con un crecimiento demográfico notable (+25,75%) en el largo plazo, se comporta como una «provincia imán», capaz de generar empleo a un ritmo superior a su dinámica poblacional. Su economía destaca por una productividad de vanguardia, superando los 35 euros por hora trabajada, y por un liderazgo en innovación regional, con un gasto interno en I+D que alcanza los 225 millones de euros en 2024, lo que supone un crecimiento del 150,35% desde 2005, y 170 empresas activas en esta materia, destaca junto a Palencia, por su volumen exportador, al constituir el gran polo industrial en automoción.

La otra locomotora económica de Castilla y León es Burgos. Porque si Valladolid atrae, Burgos produce. El informe sitúa a la provincia del Arlanzón como el gran referente industrial y productivo de Castilla y León, al consolidarse como la sexta provincia de España con mayor PIB real per capita (31.673 euros en 2023). Su fortaleza económica emana de una estructura manufacturera y agroindustrial madura que ha sabido modernizarse –constatan los economistas–, alcanzando también una productividad superior a los 35 euros por hora trabajada. Su tejido empresarial es también motor de innovación, con 130 empresas que ejecutan gasto interno en I+D, alcanzando una inversión de 154,4 millones de euros en 2024. Además, la provincia presenta una sólida orientación exportadora y ha liderado históricamente las tasas de ahorro familiar en el país, lo que refuerza su posición como un nodo de desarrollo equilibrado y competitivo en el contexto nacional.

En el eje central de la Comunidad se sitúa también Salamanca, que despunta con una intensidad de gasto en I+D del 2% sobre su PIB. El informe posiciona a esta provincia como vanguardia tecnológica, compensando su pérdida demográfica del 13,78% desde 1970 con indicadores sociales de excelencia. La provincia lidera, junto a Madrid, la esperanza de vida en España, superando los 85 años, una cifra que refleja una calidad de vida solo comparable a la de Japón.

En el resto de las provincias de Castilla y León, el informe describe un panorama marcado por la contracción demográfica estructural y una paradoja económica donde la eficiencia per capita intenta compensar la pérdida de volumen productivo. Por su menguante población, Soria lidera el crecimiento medio anual del PIB real por habitante en España desde 1975 (1,91%), seguida muy de cerca por Zamora (1,89%), debido a que su producto ha crecido mientras su base poblacional se reducía.

En el plano demográfico, el invierno vital de Zamora (-29,2%), Ávila (-18,2%), León (-16,1%) y Palencia (-15,5%) sitúa a estos territorios con la mayor pérdida de habitantes del país, registrando además León y Zamora los saldos vegetativos más críticos de España.

Esta debilidad demográfica tiene un reflejo directo en el empleo, con caídas severas de la ocupación desde 1975 en Zamora (-36,3%), León (-17,7%) y Ávila (-14,6%), proyectándose para esta última provincia la tasa de actividad más baja de toda España en 2025 (44,67%).

A pesar de las fracturas internas, el informe resalta el éxito en el bienestar social de Castilla y León, con una esperanza de vida que ha ganado diez años de media, superando los 85 años en Salamanca, Valladolid y Ávila, y una convergencia parcial en la renta per capita que, si bien no elimina la jerarquía histórica de los grandes polos, ha elevado las condiciones de vida en todo el país.

Destacan focos de resiliencia y modernización en Segovia, que ha protagonizado la mayor transformación exportadora relativa de España, y provincias como Palencia presentan los índices de desigualdad de renta más bajos del país.

Este éxito en la calidad de vida se apoya en un sistema educativo de alto rendimiento que presenta tasas de abandono escolar temprano envidiables en el contexto nacional, con Zamora (8%), León (9%) y Valladolid (10%) muy por debajo de la media.

En el ámbito sanitario, aunque la elevada dispersión poblacional y el envejecimiento encarecen los servicios, el informe concluye que la Comunidad ha logrado una mejora excepcional del bienestar en los últimos 50 años, consolidando un modelo que garantiza la equidad y la cohesión social a pesar del reto demográfico.

El estudio repasa cómo, desde el franquismo hasta la actualidad, la provincia ha pasado de ser una mera «circunscripción del Estado» a una entidad con autonomía constitucional garantizada. Y en este contexto, ensalza a las diputaciones como instituciones clave para los municipios pequeños, especialmente en materia de digitalización, servicios sociales y captación de fondos europeos. Dada la altísima fragmentación municipal en una autonomía con 2.240 municipios, las diputaciones de Castilla y León son señaladas como infraestructuras institucionales esenciales al prestar asistencia jurídica, técnica, de contratación, digitalización y servicios sociales a cientos de ayuntamientos que de otro modo no podrían funcionar. Castilla y León es ensalzada en el informe como paradigma de por qué el nivel intermedio provincial es irrenunciable en España.

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