POLÍTICA
Castilla y León, Asturias y Galicia exigen una reforma "multilateral" de la financiación
Las tres comunidades reclaman un "impulso más decidido" para que el Corredor Atlántico avance a "mayor velocidad"

Adrián Barbón, Alfonso Rueda y Alfonso Fernández Mañueco
Los presidentes de Castilla y León, Asturias y Galicia, Alfonso Fernández Mañueco, Adrián Barbón y Alfonso Rueda, renovaron hoy la denominada Declaración de Santiago de Compostela suscrita por ocho comunidades en noviembre de 2021 para fijar su posición sobre la futura reforma del modelo de financiación autonómica. Los tres, representantes del PP y el PSOE, exigieron que la negociación sea “multilateral” y que no se atienda solo al criterio de la población.
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Este martes, Fernández Mañueco, Barbón y Rueda defendieron la vigencia de aquel acuerdo en materia de financiación autonómica, aunque exhibieron diferencias sobre la condonación de la deuda de las comunidades durante su participación en una mesa redonda del segundo Foro del Noroeste, celebrado en Oviedo (Asturias) por el grupo Prensa Ibérica, bajo el lema ‘Construyendo puentes. Creando futuro’, informa Ical.
Al respecto, el presidente en funciones de la Junta insistió en la importancia de que la negociación del nuevo modelo de financiación sea “multilateral”, así como que se articule en torno a la población, pero que también tenga en cuenta “todas” las circunstancias, como el envejecimiento o la dispersión, entre otras cuestiones.
De la misma forma, Fernández Mañueco aseguró que no es “razonable” que se discuta de forma bilateral, con cada comunidad, una posible quita de la deuda pública, por lo que a su juicio se deberían pactar de forma multilateral unos “criterios” para todos, no para determinados territorios. Además, aseguró que “claramente es perjudicial” para aquellas autonomías que a su juicio han sabido “hacer bien las cosas” y que han tenido un gobierno “más equilibrado”, “más justo” y que no ha gastado “más de lo que ingresaba”.
En ese sentido, el presidente de la Xunta de Galicia defendió la declaración de Santiago porque apuntó que sería un “disparate” que las comunidades no se unan frente a un modelo como el que propone el Gobierno que señaló plantea que “cada uno se las componga como pueda”. A modo de ejemplo explicó que es como si los ciudadanos de La Coruña o Arteijo deciden no financiar con sus impuestos los servicios que reciben los que viven en el interior de Orense.
Asimismo, Alfonso Rueda avanzó que en unos días defenderá en Barcelona estas tesis ante el presidente de la Generalitat de Cataluña, el socialista Salvador Illa, o el lehendakari del País Vasco, Imanol Pradales. También rechazó la condonación de la deuda, porque insistió no la han pedido, no es lo “más urgente” y porque supondría mancomunar los números rojos del resto de autonomías, y pidió más recursos para una comunidad que insistió está “infrafinanciada”.
Por su parte, el presidente del Principado reafirmó su vinculación con la Declaración de Santiago y prometió que cuando se abra la negociación será la posición que pondrá encima de la mesa, porque además coincide con lo acordado en la Junta General y en los documentos internos de su partido.
Finalmente, Adrián Barbón defendió los beneficios de la quita de la deuda, lo que comparó con una "hipoteca", y afirmó que es algo “justo” porque entre 2011 y 2018 la Administración General del Estado “estranguló” a las comunidades autónomas y las obligó a endeudarse al sufrir un “problema grave” de infrafinanciación de los servicios.
Corredor Atlántico
Los tres presidentes exigieron hoy de forma conjunta al Gobierno de España un “impulso más decidido” para el Corredor Atlántico, que comparten las tres comunidades, y una “mayor velocidad” en la ejecución de los proyectos pendientes.
Fernández Mañueco, presidente en funciones de la Junta, evitó junto a Barbón y Rueda entrar en las “comparaciones” con las inversiones que recibe el Corredor Mediterráneo, pero coincidió con ellos en exigir “equilibrio" en el reparto de los recursos públicos ya que explicaron que siguen pendientes algunas de los proyectos del eje Atlántico, como los accesos ferroviarios a los puertos o la conexiones entre territorios.
En su turno, Fernández Mañueco insistió en que la España interior necesita el desarrollo de sus infraestructuras para que la población que se marchó a otros lugares pueda regresar a su tierra y, de hecho, destacó que las últimas noticias en materia demográfica son “positivas” en Castilla y León.
Por ello, remarcó que hay todavía “muchos kilómetros por hacer” de líneas ferroviarias para comunicar provincias, pero también para resolver el “nudo” del Manzanal (León), que consideró es una “obra curiosa” que exige una inversión de 1.000 millones de euros. También se refirió a las conexiones con Galicia, Asturias o Portugal, ya que, apuntó, es necesario una “apuesta clara” por las infraestructuras ferroviarias, viarias e, incluso, energéticas.
Igualmente, el presidente de Asturias subrayó el “avance singular” que supuso la apertura de la Variante de Pajares entre León y el Principado, con capacidad para el tráfico de viajeros y mercancías, y recordó que se acaba de anunciar la mejora de la línea de Lena a Oviedo. No obstante, reconoció que siguen sin ejecutarse los accesos a los puertos, como el previsto para El Musel de Gijón. Por ello, reclamó que se cumplan los compromisos asumidos en los presupuestos con el Corredor Atlántico, al igual que se hace con el Mediterráneo.
Por su parte, el presidente de la Xunta de Galicia demandó que los repartos sean “equitativos” para evitar que en algunos territorios avances y en otros, como el noroeste, sigan “como siempre”. A su juicio, el Gobierno de Pedro Sánchez ha manifestado una “falta de voluntad política” con el desarrollo del Corredor Atlántico, ya que denunció no responden a las cartas que les envía para recordarle sus exigencias, ni le recibe el comisionado José Antonio Sebastián.
Finalmente, Alfonso Rueda aseguró que pese a exigir un documento que concrete las inversiones y obras del Corredor Atlántico, no lo ha conseguido. Por ello, señaló que si hubiera en España un cambio de gobierno, plantearía de la misma forma sus reivindicaciones, porque sentenció que no ha habido “ningún avance sensible” desde hace mucho tiempo.