"Abonados" al carril izquierdo: el gesto al volante que la DGT quiere erradicar
La DGT insiste en un hábito muy extendido en carretera: circular de forma permanente por el carril izquierdo aunque no se esté adelantando

Mantener una circulación ordenada y usar correctamente los carriles mejora la seguridad y la fluidez del tráfico.
Circular por el carril izquierdo durante kilómetros sigue siendo una práctica frecuente en muchas carreteras españolas. La escena se repite cada día: vehículos instalados en el carril de adelantamiento mientras el derecho permanece despejado. La Dirección General de Tráfico ha recordado en varias ocasiones esta práctica con mensajes de concienciación sobre el uso correcto de los carriles.
La DGT recuerda una de las normas básicas de conducción en vías interurbanas: el carril derecho es el destinado a la circulación habitual y el resto deben utilizarse únicamente para adelantar o realizar maniobras concretas. El aviso llega acompañado de una advertencia clara sobre los efectos que provoca este gesto al volante, muchas veces asumido como algo normal.

La DGT recuerda que el carril izquierdo debe utilizarse para adelantar y no como vía de circulación permanente.
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El carril izquierdo y el aviso de la DGT sobre un hábito muy extendido
«En vías interurbanas debemos circular por el carril de la derecha y utilizar el resto de carriles solo para adelantar», recuerda el organismo. Se trata de una obligación recogida en la normativa de tráfico que numerosos conductores olvidan con el paso del tiempo.
El uso continuado del carril izquierdo genera un efecto dominó sobre el tráfico. Los vehículos que circulan detrás reducen velocidad, aumentan las distancias de seguridad de forma irregular o buscan alternativas para continuar la marcha, creando situaciones de tensión que perjudican la fluidez de la carretera.
Muchos automovilistas consideran que, al desplazarse a la velocidad máxima permitida, pueden permanecer en ese carril sin alterar la circulación. Sin embargo, el criterio de la DGT es claro. El carril izquierdo no funciona como un espacio preferente ni está pensado para mantener una velocidad constante durante todo el trayecto. Su función es facilitar adelantamientos puntuales y liberar de nuevo el paso.
Una circulación ordenada reduce frenazos, evita maniobras innecesarias y disminuye el riesgo de incidentes en carretera. Cuando un conductor ocupa el carril izquierdo de forma prolongada, el resto de vehículos debe adaptarse a una situación que rompe el ritmo habitual de circulación.
Además del impacto en la seguridad vial, esta conducta también puede derivar en sanción económica. El uso injustificado del carril izquierdo o central cuando el derecho está libre puede derivar en sanciones de hasta 200 euros, especialmente si se considera que entorpece la circulación.
La DGT mantiene desde hace años una labor constante de concienciación sobre este comportamiento porque afecta directamente a la convivencia al volante.