Diario de Castilla y León

PREMIOS CASTILLA Y LEÓN 2025

Premios Castilla y León: un poema en la línea de flotación de Vox

Tomás Sánchez Santiago, premio de las Letras, culmina su intervención con un mensaje antirracista y de inclusión

Tomás Sánchez Santiago durante su discurso.

Tomás Sánchez Santiago durante su discurso.ICAL

Publicado por
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Directo a la línea de flotación de Vox. Ahí fue a parar este martes el poema con el que Tomás Sánchez Santiago, premio Castilla y León de las Letras 2025, finalizó su intervención en la gala de entrega de los galardones en el Centro Cultural Miguel Delibes de Valladolid. Sin anestesia ni paños calientes, el poeta se lanzó con unos versos impregnados de un mensaje antirracista y de tolerancia y contrarios a los planteamientos del partido de Santiago Abascal y que sustenta bajo la premisa de "los españoles primero" sus exigencias para los pactos de gobierno que se abordan estos días, entre ellos el de Castilla y León.

Rescatadas de un libro en lo que con humildad consideró "una travesura", Sánchez Santiago declamó lo siguiente:

"Viene otro tiempo. 

Pongo el oído que las conversaciones alenosas,

se advierte a una del cambio de compás del mundo. 

Es un café modesto, enquistado entre dos fachadas que muestran la mayor sus de sus escaparates y eso empobrece aún más a este local. 

Hay hombres que conversan, dicen palabras tirantes con peligro asomado por las barandillas de sus sílabas. 

Dicen 'negros', dicen 'moros' y luego, encabritado ya el lenguaje que los demás clientes dan de paso, caen afirmaciones que encienden como fósforos secos a la primera, otros rostros agitados por la desazón. 

Esa mujer, por ejemplo, deja un momento de lanzar monedas al vientre de la máquina y se vuelve y entra en la matanza verbal. 

'Nos revuelven lo nuestro', dice. 

El bufido de la máquina del café lo invade todo. 

Impide oírla bien. Entonces ella sigue insistiendo: 'Que se larguen por donde vinieron'.

¿Por dónde vinieron? Un mar encomendado a divinidades sin crédito, que poco, nada pueden hacer por encalmar el viento, por desmontar la furia de las olas desmedidas como los sueños que los trajeron hasta aquí, donde los esperaba el hierro caliente de los adjetivos del desprecio.

Los hombres del bar siguen hablando ya de otros asuntos. La mujer deja caer más monedas, un tras otra, con la desesperación contenida de los que fían a un dios ingnominado, las roída sustancia de su vida".

tracking