Diario de Castilla y León

Madrid y Andalucía lideran el canje de trabajadores con Castilla y León

La Comunidad figura como la segunda menos atractiva para los asalariados, ya que el último año exportó 2.335 más de los que llegaron

Persona accediendo a un tren de Renfe, en una imagen de archivo.

Persona accediendo a un tren de Renfe, en una imagen de archivo.Renfe

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Valladolid

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Trabajadores que van y vienen de unas comunidades autónomas a otras. La movilidad laboral es una realidad para muchos trabajadores que, por distintos motivos, deciden trasladar su residencia de un lugar a otra. Puede ser por cambiar de puesto de trabajo, por un destino o para mejorar su calidad de vida, pero son muchos los asalariados que cada año hacen las maletas para mudarse. A Castilla y León la mayor parte llegan desde Madrid o Andalucía, comunidades con las que existe un intercambio contante de asalariados puesto que también son los destinos preferidos de los que parten desde tierras castellanas y leonesas.

Es la realidad que ponen de manifiesto los datos del informe de Movilidad del mercado de trabajo en las fuentes tributarias 2023-2024, elaborado por la Agencia Tributaria, y que analiza los movimientos de altas, bajas y permanencias de las personas asalariadas en el mercado de trabajo, analizando estas últimas desde la óptica de la movilidad geográfica y la movilidad sectorial de las personas trabajadoras.

Gracias a este análisis se puede comprobar como Madrid y Andalucía son las comunidades ‘preferentes’ con las que Castilla y León lleva a cabo ese canje de trabajadores. La que destaca especialmente es la autonomía madrileña, a la que se marcharon en 2024 6.377 asalariados y de la que llegaron a territorio castellano y leonés otros 5.327. En todo caso, se trata de una circunstancia que no sorprende por la proximidad geográfica de ambos territorios y las conexiones viarias y de alta velocidad ferroviaria.

Por su parte, el movimiento de trabajadores entre Andalucía y Castilla y León es más contenido, con 1.430 que en 2024 se desplazaron al sur peninsular y 1.575 que llegaron procedentes de esa comunidad autónoma. Conviene señalar, además, que Castilla y León exporta también un número importante de asalariados a comunidades como Cataluña (1.394 personas) o la Comunidad Valenciana (1.338), mientras que desde territorio catalán también se desplazaron 1.057 al castellano y leonés.

Pese a todos estos movimientos, y aquellos que se producen desde y hacia otras comunidades autónomas a pesar de ser menos frecuentes, Castilla y León no consiguió el año pasado equilibrar su salida de trabajadores con todos aquellos que llegaron, arrojando un saldo negativo y situándose, a la vista de estas cifras, como la segunda comunidad menos atractiva para los trabajadores.

En este sentido, y con las cifras de llegadas y salidas, Castilla y León anotó un saldo negativo de 2.335 asalariados, un dato que solo supera Andalucía con 7.452 empleados menos. De esta forma, la comunidad castellana y leonesa se sitúa entre aquellas que registraron balances negativos y frente a las que ganaron cifras reseñables de trabajadores desplazados, como la Comunidad Valenciana (+6.181) y Baleares (+3.144). De hecho, esto último supone cierto cambio de paradigma, puesto que habitualmente eran Madrid y Barcelona los destinos principales a los que se desplazaban aquellos que lo hacían por motivos laborales.

Ahora, sin embargo, tanto la capital como la ciudad condal parecen haber perdido capacidad de atracción para estos asalariados y que han fijado su destino en las costas del Mediterráneo.

Por su parte, el balance de las nueve provincias de la Comunidad pone de manifiesto que en su inmensa mayoría sigue la tendencia de enviar fuera a más trabajadores de los que reciben. De hecho, solo existe una excepción, Valladolid, que es la única que cerró 2024 con un balance positivo en este sentido.

Concretamente, la provincia vallisoletana recibió 110 trabajadores más de los que optaron por trasladarse a otra provincia. Además, en este caso, influye notablemente el efecto tractor de Madrid, que captó a 1.451 que anteriormente residían aquí.

Sin embargo, más allá del caso excepcional de Valladolid, en el resto de territorios de la Comunidad el comportamiento de la movilidad laboral es igualmente negativo, con la única diferencia de que en algunos casos la pérdida de trabajadores por desplazamiento en notablemente superior a otros.

Así, la provincia de Ávila es la que sale peor parada en el balance de la Agencia Tributaria, principalmente porque su saldo de 2024 es de 495 trabajadores menos llegados a la provincia que los que se desplazaron fuera. No muy alejada de esta cifra se sitúa Salamanca, cuyo balance se traduce en una pérdida de 455 trabajadores entre los que se desplazaron a la provincia y los que se marcharon rumbo a otras.

Junto a Ávila y Salamanca, Zamora es la tercera provincia de la Comunidad que supera los 400 trabajadores perdidos a lo largo de 2024 como consecuencia de la movilidad geográfica. En concreto, la diferencia entre llegadas y salidas de la provincia zamorana arroja un balance negativo de 438 personas, lo que a su vez que traduce en que junto a la salmantina y la abulense acaparan la mitad de la disminución total de la Comunidad.

La siguiente provincia en la lista es León, donde el balance que dejan los datos de la Agencia Tributaria muestra que llegaron 349 trabajadores menos de los que se trasladaron a otra provincia. Aquí llama la atención, además, que de las cuatro provincias con peores resultados de la Comunidad tres se correspondan con la franja oeste, donde la despoblación es también un problema quizá más preocupante, si cabe, que en el resto del territorio castellano y leonés.

La quinta provincia de la Comunidad con pero resultado es Palencia, donde a lo largo del pasado año ‘desaparecieron’ 228 asalariados, los mismos que no se pudieron compensar de aquellos que se marcharon con los que llegaron a territorio palentino.

Finalmente, las tres provincias que pese a perder presencia de trabajadores en detrimento de otros territorios lo hacen de una manera algo más contenida son Soria, Burgos y Segovia, con saldos negativos de 177, 174 y 129 asalariados, respectivamente. Llama la atención, en este caso, la situación de Segovia, que a pesar de su proximidad con Madrid y que tan determinante es en otros fenómenos demográficos no logra aquí evitar la pérdida en cifras absolutas de empleados.

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