Diario de Castilla y León

PROCURADOR DEL COMÚN

El Procurador del Común pide endurecer las acciones contra el consumo de alcohol en jóvenes

Quintana alerta de que los adolescentes de Castilla y León "desconocen los riesgos", beben desde "edades cada vez más tempranas" y que incluso con 12 años adquieren alcohol en tiendas de barrio

Unos jóvenes en un 'botellón' en Valladolid, en una imagen de archivo

Unos jóvenes en un 'botellón' en Valladolid, en una imagen de archivoICAL

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Valladolid

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El consumo de alcohol entre la población más joven es uno de las principales preocupaciones entre las autoridades sanitarias, que alertan de los riesgos que entrañan estos hábitos. En este contexto, el Procurador del Común de Castilla y León lanza un llamamiento a la Junta de Castilla y León, en concreto a la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades, para que endurezca y realice un «seguimiento continuo» de las acciones puestas en marcha para frenar esta práctica entre los menores.

Según una resolución de la institución que encabeza Tomás Quintana, relativa a un expediente de oficio, la procuraduría recuerda «la necesidad de realizar un seguimiento continuo de las acciones del Plan Autonómico de Castilla y León sobre adicciones 2024-2030, con la finalidad de que sea una estrategia eficaz, que permita evolucionar de manera positiva».

En este sentido, el Común desgrana que esa «evolución» a la que se refiere debe llevarse a cabo «elevando la percepción del riesgo asociada al consumo de bebidas alcohólicas, disminuyendo la accesibilidad al alcohol por los adolescentes, disminuyendo la aceptación social del consumo por parte de los propios jóvenes, padres y población en general, retrasando la edad de inicio en el consumo de las bebidas alcohólicas y, en fin, reduciendo la prevalencia del consumo entre esa población con el consecuente aumento de las conductas de ocio saludable».

A lo largo de la argumentación para esta resolución, el Procurador del Común pone de manifiesto que «cada día son más los adolescentes que beben, especialmente durante las actividades desarrolladas en torno al ocio y la diversión». «Incluso entre los menores de edad se ha extendido la costumbre del consumo intenso de alcohol concentrado en un escaso lapso de tiempo», apostilla.

No solo eso, sino que la resolución firmada por Tomás Quintana incide en que los menores de edad «se inician en el consumo de alcohol a edades cada vez más tempranas, beben más frecuentemente y en cantidades más elevadas, y desconocen los riesgos que ellos tiene para su salud y su desarrollo personal».

El Común reproduce en su informe parte de los resultados de la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias en España, que refleja la realidad del consumo de alcohol en menores con cifras. De hecho, es este estudio el que recoge que «los lugares más habituales para la adquisición de bebidas alcohólicas por parte de los estudiantes de 12 y 13 años son las tiendas de barrio, chinos, quioscos y bodegas, seguidas de las casas de otras personas y las de los propios alumnos».

Esto significa, por tanto, que pese a tratarse de adolescentes con edades muy tempranas, la amplia variedad de lugares en los que conseguir alchol, incluido su propio domicilio, favorece el consumo y la adquisición de este hábito.

Por el contrario, cuando se trata de adolescentes de entre 14 y 18 años, «hay una gran diferencia en los espacios de adquisición de alcohol». «Los bares o pubs y los supermercados son los lugares principales para su compra», recoge el Procurador en su resolución.

BOTELLÓN

Otro de los factores determinantes en el consumo de alcohol por parte de los jóvenes es el botellón, ya que según la encuensta recogida por el Procurador del Común «el 8,3% de los estudiantes encuestados reconoce haber hecho botellón en los últimos doce meses, proporción que se reduce a menos de la mitad cuando se ajusta el plazo temporal al último mes».

No obstante, estas cifras se disparan cuando se aborda el grupo de entre 14 y 18 años, puesto que «el 47,4% reconoce haber hecho botellón en los últimos 12 meses y el 19,7% en los últimos 30 días». Además, los datos apuntan que este fenómenos es «más frecuente en las chicas que en los chicos».

Asimismo, otro de los principales obstáculos que se presentan a la hora de reducir el consumo de alcohol entre los menores es que el 68,3% de los jóvenes vinculan su consumo a la diversión. También recoge el Común que «en otros casos porque les gusta la sensación que les proporciona, siendo el tercer motivo señalado por los chicos el sentir que les ayuda a desinhibirse o ligar más, mientras que para las chicas cobra especial relevancia que les ayuda cuando están deprimidas».

Por otro lado, la resolución de la institución que encabeza Tomás Quintana también recoge datos relativos a la percepción del riesgo asociada al consumo de alcohol, la cual «aumentó en 2023 con respecto a 2021». En este sentido, «el 63,4% de los estudiantes considera que tomar 5 o 6 cañas/copas de bebidas alcohólicas en fin de semana puede causar muchos o bastantes problemas». «Por otro lado, el consumo diario de alcohol es considerado peligroso por el 63,6% de los estudiantes», añade el documento.

En relación con esto último, también se detallan cuáles son algunas de las «situaciones no deseables que han vivido los alumnos encuestados que han consumido alcohol», entra las que figuran «conflicto importante con padres o hermanos, la incapacidad de recordar lo sucedido la noche anterior después de haber salido, tener dificultad para concentrarse en el colegio al día siguiente, ser expulsado del centro educativo durante un día completo o más, tener resaca, haber tenido realciones sexuales de las que se han arrepentido al día siguiente o sin preservativo, haber sufrido un brote psicótico, un ataque de ansiedad o haber sufrido bullying».

«A esta problemática», continúa la resolución, «no es ajena la Comunidad de Castilla y León, de modo que este consumo ha venido a formar parte de las pautas de conducta que muchos jóvenes consideran totalmente normales, propias de su edad y del grupo con el que se relacionan en la utilización del tiempo libre».

Así, a la vista de todos los datos anteriores, el Común señala que «estas cifras justifican la preocupación de esta Defensoría por la extensión del consumo de alcohol entre la población adolescente de esta Comuidad, no solamente porque beben, lo hacen con frecuencia y a edades tempranas, sino también porque, en general, desconocen los riesgos y efectos negativos que el alcohol genera para su salud y desarrollo personal».

«También el alcohol es la puerta de entrada al consumo de otras drogas», agrega el Común. «Los consumidores de bebidas alcohólicas tienen más probabilidades de acabar consumiendo drogas ilegales, especialmente para los que consumen mayores cantidades y con más frecuencia», apostilla.

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