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La economía se mueve

Pablo Junceda.
Decía el escritor Albert Camus que "los periódicos son la voz de una nación". La voz y, añadiría, el espejo de una sociedad. La relación entre un periódico y sus lectores tiene que estar sustentada en una doble dirección: por un lado, la obligación de dar información contrastada y rigurosa; por el otro, el depósito de confianza que los ciudadanos le dan al medio de comunicación si cumple ese cometido. Sin lo primero no es posible lo segundo; o, como mucho, será posible sólo durante un tiempo.
En una sociedad global polarizada, confusa, que carece de verdaderos referentes, tener medios de comunicación que sigan apostando por el diálogo y el intercambio plural de ideas es una noticia tan buena que merecía la mejor de las portadas. Y como dice el propio periódico en la presentación del congreso, esta iniciativa "es una mirada en positivo de Castilla y León y desde Castilla y León".
Los expertos que ayer asistieron al panel de ponencias y los que asisten hoy, podrían preguntarse qué papel juega aquí un directivo de banca hablando de movilidad ante expertos en la materia y políticos que tienen que legislar y decidir sobre estos temas.
Algunos pensarán que mejor estaba hablando de la OPA hostil (ese tipo de OPAs que en España nunca salen adelante…) pero ahora los que tienen que hablar son los accionistas y, como dice mi presidente, se contarán "con los dedos de una mano" los que la acepten; así que -con su permiso- me centraré en el importante tema que hoy nos ocupa aquí en Valladolid.
Comienzo con una declaración de principios, con la que creo que estarán ustedes de acuerdo conmigo: "La economía se mueve".
Así, desde la óptica financiera, que es la que me compete y en la que llevo más de 33 años, pienso que puedo aportar una visión de conjunto de qué es lo que necesita nuestra economía o nuestras empresas para mejorar, qué se necesita implementar y cómo y dónde debe hacerse y enlazar estas necesidades con el mundo -cada vez más importante- de la economía que cada vez interactúa más con la movilidad, con la logística y, por supuesto, con las personas.
Cinco son en mi opinión los aspectos en los que "interactúan" economía y movilidad:
1. La movilidad como motor económico
La movilidad no es sólo desplazarse, sino que se ha convertido ya en la base de la economía moderna. Cada viaje, cada trayecto conecta actividad económica, talento con oportunidades, mercancías con mercados y personas con servicios esenciales. Sin movilidad no hay productividad, ni comercio, ni mercados eficientes.
2. La movilidad es una inversión, no un gasto
Invertir en infraestructuras de transporte, en redes de energía (tan de moda hoy en día porque parece que no nos damos cuenta de la vital importancia para la industria de tener adecuadas "autopistas energéticas" hasta que se nos apaga la luz en casa…) y en redes de movilidad urbana no es un gasto: es "sembrar" crecimiento a medio y largo plazo. Una economía que facilita el movimiento de personas y bienes multiplica de forma exponencial la competitividad de las empresas y, por supuesto, la calidad de vida que tiene como consecuencia directa la atracción de talento.
3. El crecimiento económico y la movilidad no están reñidos con la sostenibilidad
Piensen ustedes que el reto económico actual "No es mover más, sino mover mejor". La movilidad sostenible que tiene verdadero impacto en el crecimiento económico debe tener como reto ineludible reducir los costes ambientales y sanitarios. Todo ello abre oportunidades de innovación y crecimiento a múltiples sectores industriales como la automoción (eléctrica o no), la digitalización en el transporte, la "logística verde" o la creación de nuevos puestos de trabajo de mayor calidad y valor añadido.
4. La movilidad implica favorecer la igualdad de oportunidades
Estamos en Castilla y León, una Comunidad que conozco bien y que está repleta de pequeños pueblos con reducidas poblaciones. No hace falta recurrir al sabio refranero castellano para recordar aquello de "ancha es Castilla"… pero es que esta es otra realidad incuestionable que nos obliga a gestionar en clave de igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos vivan donde vivan y trabajen donde trabajen. Si nuestro reto (y creo que lo es o, al menos, debe serlo) es avanzar hacia una economía "inclusiva", nuestra obligación es lograr una movilidad accesible. Esta claro que donde los ciudadanos no tienen facilidades para llegar a su trabajo, a la universidad o a los servicios básicos, la economía pierde "fuelle", talento y se incrementan las desigualdades.
5. El último aspecto que me gustaría destacar es que la movilidad es innovación
Y así es, si estamos de acuerdo en que difícilmente podemos hablar de mejorar nuestra economía sin potenciar la movilidad; estaremos de acuerdo que la economía y la movilidad del futuro (¡y ya del presente más inmediato!) se basa en datos, conectividad, automatización, información e inteligencia artificial. Todos estos aspectos serán los ejes centrales y los motores de la transformación económica. No tengan ustedes ninguna duda de que los países, las Comunidades y las ciudades que lideren este cambio serán los "champions" de la economía y serán los que generan el verdadero nivel de bienestar para sus ciudadanos y sus sociedades.
En definitiva: mejorar la movilidad es "democratizar el crecimiento" y una apuesta clara por una economía moderna y de "valor añadido", frente a la vieja economía de "manufactura". Podría hacerles en este momento un muy breve resumen de estas reflexiones diciéndoles que la movilidad es el verdadero pulso de la economía: cuando las personas y las ideas se mueven, el crecimiento y la economía despiertan.
Todos estaremos de acuerdo en que la movilidad agrupa muchos parámetros y es, a día de hoy, una extraordinaria "movilizadora" (y perdónenme la reiteración) de inversiones, de creación de empresas y de generación de empleo.
Pero, permítanme que les cuente una breve historia: En 1863 (retengan la fecha: 1863), el genial escritor Julio Verne concluyó su novela "París en el siglo XX", una novedosa narración en la que hablaba –entre otras cosas impensables en aquellos tiempos– de una red internacional de comunicaciones para compartir información, algo muy parecido a lo que luego ha sido internet. La obra cuenta la historia de un hombre que vive en una ciudad con rascacielos de cristal, una especie de trenes de alta velocidad y coches impulsados por gas. Su editor consideró que la obra era ¡demasiado pesimista! y decidió no publicarla. Guardada y olvidada en un cajón, tuvo que esperar ni más ni menos que ¡131 años para que viera la luz!
La obra era un claro alegato contra la modernidad, argumentando que ésta deshumanizaba a las personas y sus relaciones entre ellas. ¡162 años después!, tenemos claro que este alegato contra la modernidad no tiene ningún sentido, ¿por qué?, sencillamente porque los avances de la movilidad basados en las nuevas tecnologías y la sostenibilidad suponen una mejora evidente y radical en nuestras vidas, aunque, como todo, no están exentos de riesgos. Pero el acceso a la modernidad –entendida como una mejora de los servicios (en este caso relacionados con la movilidad)—es hoy un avance incuestionable y sin el cual no podríamos entender el que llamamos "estado del bienestar".
La movilidad ha ido ganando importancia porque se ha convertido en una de las grandes necesidades –casi diría que derechos— de los ciudadanos. Podemos convenir que la salud, el trabajo, la educación y el acceso a la vivienda son derechos fundamentales y principales preocupaciones; pero ahora se ha incorporado la movilidad; sencillamente porque -como bien apuntó el genial Hans Christian Andersen "viajar es vivir".
Esta circunstancia y su vital importancia hace que el concepto de la movilidad aún se encuentre en fase de construcción. Fíjense si lo está en la reflexión que aporta el especialista David Cañabate: "Actualmente casi el 95% del tiempo los vehículos están parados, no es viable -por lo tanto- ni sostenible en el tiempo tener una movilidad basada en esto".
Sin ir más lejos, como bien saben muchos de los presentes, hemos pasado en pocos años de hablar del transporte a hacerlo de la movilidad; un cambio de concepto que amplía su campo de acción: movilidad son tanto: las infraestructuras y las estructuras físicas; como también lo es el transporte en coche, autobús, avión, tren o patinete; y, por supuesto, también aquellas actuaciones en las ciudades que permiten ganar espacio para el peatón.
En el Banco, cuando analizamos ahora un proyecto (sea del tipo o del sector que sea) tenemos en cuenta su trazabilidad y si tiene impacto en la innovación, la digitalización o la sostenibilidad. El acceso a una mayor o menor financiación está relacionado, en buena medida, con que esos proyectos tengan en cuenta e incluyan esos elementos.
Ya no se trata sólo de que el proyecto sea viable económica o financieramente: hemos incluido -porque la sociedad también lo ha hecho- algo que antes apenas se tenía en cuenta: la responsabilidad de lo que se hace y el impacto positivo que genera. Y créanme que se lo digo de primera mano ya que presido cada semana el Comité de Riesgos que decide sobre las operaciones que vamos a apoyar o no en Castilla y León y en el resto de geografías del Noroeste español.
Pues bien, concretamente, cuando analizamos algún proyecto centrado en la movilidad ocurre algo similar. Analizamos junto con otros parámetros tradicionales si supone una palanca en la consecución de la igualdad de las personas en su relación con el lugar en donde viven, en donde trabajan, en donde se forman, donde buscan su ocio. Y ello, en un contexto, el europeo, en el que -aunque crece la concentración en las ciudades- es necesario apostar y buscar soluciones para los medios rurales más alejados de las urbes como precisamente nos sucede en Castilla y León.
Además, debemos tener en cuenta que hablamos de un sector, el de la movilidad, que necesita grandes inversiones públicas y privadas con importantes consecuencias económicas para los territorios y para la economía de las personas, porque los recursos (y esto lo saben tanto los empresarios como las administraciones públicas) son escasos y lo que se invierte en una cosa detrae recursos para otras…
Yo no me atrevo a decir que no deben dedicarse todos los recursos posibles a sanidad, educación, pensiones o defensa… pero lo que sí les digo claramente es que las inversiones y el esfuerzo inversor y presupuestario en movilidad debe incluirse en ya "en el paquete" de las prioridades estratégicas para cualquier empresa, para cualquier gobierno y para cualquier Estado; la ecuación es sencilla: la creación de infraestructuras que hagan más eficiente la movilidad permite acortar los tiempos empleados en desplazamientos, lo que hace ganar calidad de vida, mejora la productividad y genera economía Además de repercutir directamente en la creación de puestos de trabajo en todos los sectores.
Fíjense solo en dos datos para hacernos una idea de la magnitud de lo que estamos hablando solo en el sector del transporte:
- El transporte de viajeros por carretera en España necesita 7.000 conductores.
- El transporte de mercancías necesita, al menos, 6.000.
¡Y todo ello a corto plazo! ¿Alguien sigue teniendo alguna duda de la importancia de lo que les estoy diciendo?
Estos últimos datos -que son un ejemplo de muchos otros- me llevan, además, a hablarles de la movilidad intermodal, aquella que es capaz de combinar personas y mercancías.
Así, como me imagino que les sucede a muchos de ustedes me siento en la obligación de volver a reclamar –más aún estando aquí en Castilla y León— la imperiosa necesidad de abordar inversiones que permitan interconectar el Noroeste español con el centro de Europa y que son claves para que nuestra industria sea competitiva y se permita crecer. Incluyo en esta movilidad la marítima, dado que el 80 % del transporte de mercancías mundial se realiza por mar.
Estoy convenido que el Corredor Atlántico es la infraestructura que garantiza la cohesión territorial en España, y sitúa a nuestras comunidades en el lugar que se merecen. Sin Corredor podemos ir abandonando la idea de que nuestras Comunidades de este "corner de Europa" que es el Noroeste puedan alcanzar la "velocidad de crucero económica" de otros territorios tanto de España como del resto de Europa. Así de duro, pero así de claro.
El objetivo no puede ser otro que llegar a 2040 con 867 kilómetros de vías del Noroeste para pasar de los actuales 7 millones de toneladas al año transportadas en tren a más de 20. De esta forma triplicaremos la cuota de mercado del total de mercancías movilizadas por tierra (pasando del 4% al 12%).
Todo ello se traducirá en crecimiento para nuestras empresas, actividad, riqueza y muchos puestos de trabajo en varias comunidades, entre ellas Castilla y León; sostenibilidad y reducción de emisiones de CO2 y conexión directa con el centro de Europa. Mejorar la eficiencia del transporte con este Corredor repercutirá -además- en la competitividad y en las propias economías; siendo una oportunidad para el desarrollo del sector logístico y la internacionalización de nuestras empresas y para España en general.
Pienso y no me canso de repetirlo, que debemos soñar, pero soñar bien, y a lo grande, y hacerlo realidad. Y estamos, nunca mejor dicho, ante el último tren para hacerlo posible. El Corredor Noroeste es mucho más que una imprescindible conexión geográfica.
Cuando abordamos la movilidad pensamos casi siempre –y así lo he hecho yo hasta el momento- en la movilidad física (de personas y mercancías). Algo que ha sido una constante histórica, como ya hicieran, por ejemplo, los romanos con sus calzadas y la división de sus provincias, llevadas a cabo con un sentido logístico. Pero ahora también hemos de hablar de la movilidad digital.
En el transporte, su futuro pasa por la implementación de tecnologías como la inteligencia artificial y el Big Data en casos como la gestión del tráfico, lo que permite optimizar el flujo de vehículos y reducir la congestión.
Al inicio de mi intervención aludía a la pregunta que se podían ustedes hacer sobre mi presencia en este congreso como bancario que soy. Pues nosotros también estamos como Banco muy involucrados en la movilidad sostenible como una de las líneas estratégicas del Grupo Banco Sabadell, que busca la descarbonización de su balance y la sensibilización sobre la importancia de la transición ecológica; pero una transición sensata en lo económico y razonable en su velocidad y lógica de implementación.
Dos ejemplos sencillos de cómo actuamos:
- De movilidad física les dije que puedo hablar de los proyectos que financiamos (un mero ejemplo: en Aragón hemos aportado recursos para la renovación del 40 % de su red de carreteras).
- Respecto a la movilidad digital, el banco ya tiene muchas más cosas que contar porque forma parte de los servicios que ofrece y de la forma en que los ofrece. En este sentido, en Banco Sabadell, dotamos a nuestra App de las mismas capacidades operativas que disponen en las oficinas y ayudamos a transformar el comportamiento del cliente para que utilice las capacidades digitales disponibles. Eso sí, tenemos muy claro, que determinada operativa, como la de los clientes vulnerables, sean del tipo que sean, deberá seguir ejecutándose en las oficinas.
La digitalización avanza imparable en Banco Sabadell y sería un gran error para las empresas y para las Administraciones no “subirse al carro” de la movilidad digital… un dato: YA en este año 2025 el 90,3% de nuestros clientes utiliza algún medio digital en su operativa y, de ellos, el 46,4% son digitales al cien por cien.
Pero les añado otro dato: una de las mayores cadenas de restauración de comida rápida más grandes del mundo (elijan ustedes que hamburguesa es la que le gusta más…) ya solo apertura establecimientos en los que se pueda acceder por medio de vehículos; sencillamente porque esta accesibilidad aumenta la rentabilidad de sus locales de forma exponencial…
¿Creen ustedes que en sus negocios no va a pasar -más pronto que tarde- exactamente lo mismo? Concluyo ya. Y lo quiero hacer con un llamamiento a la unidad. Este congreso es una buena representación de una parte importante de nuestra sociedad; no toda, pero amplia e interesante. Y cuando hablamos de la movilidad –sea en el formato que sea—estamos hablando de acciones que nos deben comprometer a todos, a las administraciones públicas y a las entidades privadas y, por lo tanto, en este y otros temas la mejor receta es la colaboración público-privada.
Como se ha escuchado en la primera jornada y seguro que se hará a continuación, la movilidad impacta sobre el conjunto de la economía y el empleo; también lo hace sobre nuestro entorno, sobre los espacios que ocupamos y sobre aquellos que una movilidad eficiente puede liberar para otros usos; la movilidad puede mejorar nuestra salud, nuestra formación, frenar el despoblamiento; igualarnos de verdad; en definitiva, mejorar nuestra calidad de vida.
El genial Leon Tolstói escribió aquello de que "cualquier acción, incluso la peor, es preferible a la inacción". No nos quedemos en "incluso la peor", tengamos altura de miras y aportemos cada uno lo que podamos.
Puedo asegurarles que un Banco puede hacer mucho cada día; y pienso lo mismo de los demás sectores. En este camino necesitamos empresarios valientes, como también necesitamos políticos con experiencia, ponderados, centrados en la batalla de hacer de esta tierra un espacio más competitivo Y, por supuesto, entidades financieras pegadas al territorio y con Directivos con "cara y ojos".
De los tres tenemos en Castilla y León. Pues vamos a ponernos manos a la obra.