Diario de Castilla y León

ECONOMÍA

La bonificación del impuesto de sucesiones ahorra 675 millones a los castellanos y leoneses

La rebaja fiscal favoreció a 90.654 contribuyentes de la Comunidad en 2024 / Los economistas celebran que con estas medidas el ciudadano gana «seguridad y confianza», mantiene el patrimonio y eleva el consumo

Dinero. PHX / CCO

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Valladolid

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A principios de este mes de mayo se cumplieron cuatro años desde que la Junta de Castilla y León pusiera en marcha una serie de bonificaciones en el impuesto autonómico de sucesiones y donaciones enfocadas a ahorrar a los contribuyentes de la Comunidad varios millones de euros. A lo largo de estos cuatro ejercicios de vigencia, la ley 3/2021 de 3 de mayo ha venido cumpliendo con el objetivo con el que fue promulgada y logrando en el pasado ejercicio 2024 que los castellanos y leoneses se ahorraran casi 675 millones de euros, en sintonía con la tendencia de los periodos anteriores.

Concretamente, y según las cifras recogidas en la Memoria Tributaria de 2024 elaborada por la Junta de Castilla y León, 90.654 contribuyentes se ahorraron 674.772.360 euros. Esto supone una media de 7.443 euros cada uno, si bien en este caso es poco representativa ya que mientras que muchos contribuyentes tramitaron sucesiones y donaciones de cantidades más modestas, hubo algunas que superaron el millón de euros.

Lo que sí vienen a confirmar estas cifras es que los beneficios fiscales aplicados sobre el impuesto de sucesiones y donaciones mantienen unas cifras de ahorro para los contribuyentes muy similares cada año. Así, en 2023 fueron 88,746 castellanos y leoneses los que alcanzaron los 673.614.410 euros de ahorro. Esto supone, a su vez, que en el último ejercicio los beneficiarios se incrementaron en un 2,15% frente a una subida del 0,17% en lo que respecta al ahorro.

En este punto, la Memoria Tributaria de la Junta de Castilla y León de 2024 hace una distinción dentro de los beneficios fiscales relacionados con el impuesto de sucesiones y donaciones. Así, diferencia entre aquellos dirigidos al fomento del empleo y los vinculados al apoyo a la familia, siendo estos últimos los que copan la práctica totalidad del ahorro a los contribuyentes.

No en vano, mientras que los beneficios fiscales dirigidos al fomento del empleo llegaron en 2024 a 269 contribuyentes por un importe cercano a los 16,5 millones de euros, los que tienen como objetivo el apoyo a la familia repercutieron en 90.385 castellanos y leoneses por un importe superior a los 658 millones de euros.

Beneficios fiscales del impuesto sobre sucesiones y donaciones en Castilla y León.

Beneficios fiscales del impuesto sobre sucesiones y donaciones en Castilla y León.E. M.

Dentro ya de un desglose de los beneficios fiscales aparejados a la rebaja del impuesto de sucesiones y donaciones en Castilla y León, el mayor número de beneficiarios se enmarcó en 2024 en el epígrafe correspondiente a la reducción general en sucesiones para hijos mayores de 21 años, cónyuges o ascendientes. En total, 48.054 castellanos y leoneses se enmarcaron en este apartado, con un ahorro conjunto que superó los 198 millones de euros.

Pese a esto último, no obstante, un mayor número de beneficiarios no se traduce necesariamente en un ahorro mayor. De hecho, en el epígrafe de reducción variable en adquisiciones directas ‘mortis-causa’ el ahorro total superó los 237 millones de euros a pesar de que ‘solo’ se contabilizaron 18.154 beneficiarios.

Así, se comprueba que mientras en la reducción general en sucesiones para hijos mayores de 21 años, cónyuges o ascendientes el ahorro medio por contribuyente en 2024 fue de unos 4.128 euros, en el caso de la reducción variable en adquisiciones directas ‘mortis-causa’ este dato se elevó a más del triple con una media de 13.072 euros.

Conviene señalar en este punto que el ahorro que supone la rebaja del impuesto de sucesiones y donaciones varía mucho en función de a qué epígrafe se puedan acoger los contribuyentes y, sobre todo, a las cantidades implicadas en las operaciones, algunas de las cuáles pueden abarcar millones de euros sobre los que las rebajas porcentuales en el tributo tienen un mayor impacto, a pesar de que los beneficiarios en estos casos son muchos menos.

Junto con los dos epígrafes anteriores, hay un tercero que completa el ‘top 3’ de aquellos con más contribuyentes beneficiados por la rebaja en el impuesto de sucesiones y donaciones. Se trata de la bonificación del 99% en donaciones de Grupos I y II y que llegó el año pasado a 18.512 contribuyentes, a pesar de que en este caso el ahorro total fue más discreto que en los casos anteriores con poco menos de 92,5 millones de euros.

Frente a los beneficios que copan las cifras de ahorro y beneficiarios, hay otros que alcanzaron cifras mucho menos llamativas o que, incluso, se quedaron en blanco. En este último caso solo figura la reducción de sucesiones a víctimas de terrorismo y de violencia de género, mientras que con datos discretos son más los ejemplos. Figuran aquí la mejora de la reducción estatal en donaciones para adquisiciones de participaciones en empresas, con 13 beneficiarios que se ahorraron 311.000 euros; la reducción por donaciones a patrimonios especialmente protegidos y a víctimas del terrorismo, con 28 contribuyentes beneficiados y casi 30.000 euros de ahorro; y la reducción por donaciones para la constitución o ampliación de empresas o negocio, que llegó a doce castellanos y leoneses con 438.000 euros ahorrados.

Otra de las informaciones que ofrece la Memoria Tributaria 2024 es una desglose por provincias del impacto de la bonificación del 99% en donaciones de Grupos I y II. En este caso se comprueba que el ahorro fiscal de casi 92,5 millones de euros proviene de un importe total de la donación que el pasado año superó los 730 millones y sobre los que se produjeron esas 18.512 autoliquidaciones.

Por provincias, el mayor ahorro medio se localizó en Valladolid, con 6.020 euros por contribuyente. Le siguieron Salamanca (5.716 euros), León (5.384 euros), Burgos (5.129 euros), Segovia (4.961 euros), Soria (4.550 euros), Palencia (3.727 euros), Ávila (3.266 euros) y Zamora (2.992 euros). De esta forma, el ahorro medio en la Comunidad en este apartado fue de 4.993 euros por contribuyente.

Otro dato significativo con respecto a esta bonificación es que desde su entrada en vigor el 9 de mayo de 2021 y hasta el 31 de diciembre de 2024 ha permitido un ahorro fiscal a los contribuyentes castellanos y leoneses superior a los 437 millones de euros. Más llamativo es, incluso, que esta cifra venga directamente unida a que en el mismo periodo de tiempo en Castilla y León se han realizado donaciones por un valor conjunto de 3.246 millones de euros y sobre las que en casi cuatro años se realizaron 70.354 autoliquidaciones.

En este último caso, el ahorro medio por contribuyente es superior al que se refiere solo al último ejercicio, con 6.216 euros por autoliquidación. De hecho, tomando el periodo en su conjunto Salamanca se acerca mucho a Valladolid en lo que respecta al mayor ahorro por beneficiario, puesto que mientras la provincia vallisoletana anota 7.574 euros, en el caso de la salmantina son 7.536.

El escenario que trasladan todos estos datos es que desde la entrada en vigor de la rebaja al impuesto de sucesiones y donaciones, decenas de miles de contribuyentes de Castilla y León han visto como han tenido que tributar menos. Esto, sin embargo, no se traduce de otra forma más que han podido mantener más dinero en su bolsillo, lo cual también ha tenido un impacto positivo fuera de sus economías domésticas.

Así lo valora el decano del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora, Juan Carlos de Margarida, quien señala que gracias a la rebaja en el impuesto de sucesiones y donaciones «el contribuyente coge confianza al ver que no está abrasado a impuestos», a lo que añade que en muchos casos la persona que recibe una herencia o una donación y se encuentra con que tiene que tributar por una cantidad importante de dinero «no lo llega a entender».

Es por ello que de Margarida defiende la rebaja fiscal desde el punto de vista de que ofrece «seguridad y confianza» a los ciudadanos que, según explica, se encuentran con que ahora, a la hora de dejar una herencia a los hijos, por ejemplo, ese patrimonio que se ha ido acumulando a lo largo de toda la vida con mucho esfuerzo, «no merma» como consecuencia de una tributación.

Pero para el decano del Colegio de Economistas de Valladolid, Palencia y Zamora esto no solo transmite seguridad a quien dona o sucede los bienes, sino también a aquellos que lo perciben puesto que de esta forma se pueden permitir «mantener ese patrimonio y disfrutar de él». «Antes, en muchas ocasiones, quien recibía el patrimonio tenía que venderlo porque no podía hacer frente a los gastos, pero ahora es más fácil que lo conserven», señala de Margarida en declaraciones a este periódico.

Y si eso ocurre en lo que respecta a bienes patrimoniales, algo similar pasa cuando se trata de recibir dinero. Para Juan Carlos de Margarida, el que una persona pueda ahora recibir un dinero donado o heredado sin tener que tributar en un porcentaje mayor sobre él dota al beneficiario de «mayor seguridad financiera», a lo que suele suceder un «mayor consumo».

Y, precisamente, es ese mayor consumo el que hace que las cantidades que dejan de ingresar las arcas públicas, vuelvan al erario a través de otros impuestos. En definitiva, para de Margarida, la bonificación del impuesto de sucesiones y donaciones desemboca en «mayor calidad de vida» para el ciudadano».

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