Diario de Castilla y León

VIOLENCIA DE GÉNERO

Las condenas por violencia de género aumentan un 72% en cinco años

Castilla y León cierra 2024 con 1.393 sentencias condenatorias

La Comunidad registra 1.879 mujeres protegidas frente a sus maltratadores, un 25,5% más que en 2020 y con una tasa de 1,7 sobre cada mil

Policía Nacional en una imagen de archivo.

Policía Nacional en una imagen de archivo.E.M.

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Valladolid

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La violencia de género es una lacra muy presente en Castilla y León. Así lo demuestran distintas estadísticas, entre ellas la última publicada ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que recoge como las condenas por estos delitos han aumentado notablemente en la Comunidad a lo largo de los últimos cinco años. En concreto, los juzgados castellanos y leoneses dictaron en 2024 un total de 1.393 sentencias condenatorias contra maltratadores, un 71,8% más que en 2020 y que en términos absolutos supone 582 más.

Son las cifras que arroja la estadística de violencia de género y violencia doméstica actualizada ayer por el INE y que pone de manifiesto como cada vez son más los casos de este tipo que salen del juzgado con una condena para los agresores. Tanto es así, que de acuerdo con los últimos datos en 2024 se produjeron casi cuatro sentencias condenatorias cada día.

Todas estas cifras certifican que la prevención de la violencia contra las mujeres continúa siendo una asignatura pendiente no solo en Castilla y León, sino en el conjunto de España donde las condenas ascendieron en el mismo periodo hasta las 39.056. Esto supone, a su vez, que el 3,5% corresponden a la Comunidad.

De esta forma, Castilla y León se sitúa en cifras similares a las que arrojan Aragón (1.160 sentencias), Baleares (1.571), Castilla-La Mancha (1.503), Galicia (1.601) o el País Vasco (1.806). Igualmente, el dato castellano y leonés se aleja de las comunidades con peores registros, como son Andalucía (7.390), la Comunidad Valenciana (6.066) o Cataluña (4.313).

En todo caso, lo más llamativo de los datos publicados este miércoles por el INE es que las cifras son predominantemente crecientes en todos los territorios, incluido Castilla y León. No en vano, en 2023 se contabilizaron un 9,3% más de sentencias firmes por violencia de género que en el ejercicio anterior, 119 en términos absolutos.

Evolución de las condenas por violencia de género.

Evolución de las condenas por violencia de género.E. M.

En este sentido, y dentro de un contexto de aumento significativo de las resoluciones judiciales, Castilla y León casi duplica el dato de la media de España, con una subida de 5,1 puntos porcentuales. No obstante, no se acerca a los importantes ascensos de Navarra (+30,9%) o de Asturias (+21,9%), aunque también esquiva la tendencia decreciente que, aunque de forma discreta, registran Canarias, Madrid, Murcia, el País Vasco o La Rioja.

A pesar de lo dramático de esta tendencia, conviene señalar que se repite en todo el territorio nacional. Tanto es así, que no existe ninguna comunidad autónoma que en el plazo de 2020 a 2024 haya logrado contener sus cifras, si bien es cierto que existen varias con incrementos más reducidos que el de Castilla y León. No en vano, la Comunidad es la tercera de todo el país que más disparó sus cifras en cinco años, solo por detrás de Navarra (88,7%) y Asturias (76,2%).

Los casos de mujeres agredidas por sus parejas aumentan sostenidamente en el tiempo, lo que hace que cada vez sean más las víctimas que precisan protección frente a sus maltratadores. Tan es así, que en el último lustro la cifra ha aumentado un 25,5% y son ya 1.879 mujeres las que se encuentran en esta situación.

A lo largo de los últimos cinco años, las mujeres de Castilla y León que han precisado algún tipo de medida de protección han aumentado en 400. De hecho, el único año que escapa a esta tendencia es 2024, cuando las víctimas protegidas disminuyeron ligeramente sobre las 1.926 de 2023. Precisamente, en este ejercicio se produjo el mayor ascenso, puesto que se venía de las 1.670 mujeres protegidas de 2022.

El escenario en lo que tiene que ver con la violencia de género en Castilla y Leon es preocupante dentro de un contexto generalizado de crecimiento, si bien la tasa de mujeres protegidas por cada mil está todavía lejos de situarse entre las más altas del país. Con un una tasa de 1,7 mujeres protegidas por cada mil, la Comunidad ocupa el décimo puesto de la tabla nacional y justo por encima de la media, que se sitúa en 1,6. Lejos quedan las 2,5 víctimas protegidas por cada millar de mujeres Cantabria o La Rioja, mientras que los datos más bajos los arrojan el País Vasco (0,7) y Cataluña (0,8).

Algo similar ocurre si se atiende a la clasificación de las comunidades autónomas por el incremento de las cifras en los últimos cinco años, ya que en este caso Castilla y León alcanza el noveno puesto. Dentro de esta tabla, los mayores aumentos recaen en Cantabria (67,3%), Navarra (47,4%) y Extremadura (45,9%); mientras que las variaciones más contenidas fueron las de la Comunidad Valenciana (8,6%), Madrid (9%) y Asturias (13,2%). Además, a estos últimos hay que sumar la excepción de Cataluña, que fue la única en reducir las mujeres protegidas, aunque lo hizo solo en un 2,8%.

En el conjunto de España, las víctimas de violencia de género que cuentan con algún tipo de medida de protección frente a sus agresores alcanzaron en 2024 las 34.684, lo que supone un descenso del 5,2% con respecto a la misma estadística de 2023. No obstante, en la misma tendencia que las comunidades autónomas, con respecto a 2020 el aumento es significativo, con una 18,7% más ya que hace cinco años el dato era de 29.215 mujeres protegidas.

Dentro de la estadística de mujeres protegidas del INE también figuran los datos de las personas que se encuentran en esa misma situación pero, en este caso, al figurar como víctimas de violencia doméstica. En este caso, en 2024 eran 538 las que se contabilizaban en el conjunto de Castilla y León.

Estas 538 víctimas protegidas representan, a su vez, un porcentaje del 6% sobre el total nacional de 8.860 para el último año, las cuales se pueden sumar a las de violencia de género para obtener una fotografía más definida del contexto actual.

De esta forma, en Castilla y León eran 2.417 las víctimas de violencia de género o doméstica bajo algún régimen de protección ante la amenza de sus agresores.

En cuanto a la evolución de estos datos, conviene señalar que también sufrieron un incremento tanto en la comparativa interanual como con respecto al año 2020. En el último ejercicio, los datos crecieron un 2,7%, mientras que en el balance del lustro lo hicieron un 3%.

Esto último sitúa a Castilla y León con el noveno dato más alto de la lista autonómica, aunque en este caso cae por debajo de la media nacional, del 7%. De esta forma registran un mayor incremento de las víctimas de violencia doméstica con medidas de protección Cantabria (+120%), Baleares (+77,3%), Madrid (+42%), Navarra (+35,2%), La Rioja (+31,5%), Canarias (+26,6%), Aragón (+26%) y Extremadura (+18,6%).

Por el contrario, con cifras de evolución mejores a las castellanas y leonesas se sitúan Andalucía (+2,8%), Cataluña (-2%), la Comunidad Valenciana (-2,8%), Castilla-La Mancha (-3,2%), Asturias (-4%), Galicia (-5,7%), Murcia (-12,3%) y el País Vasco (-36,3%).

De esta forma, las últimas estadísticas del INE relativas a la violencia de género ponen de manifiesto una realidad que también certifican otras cifras. La violencia sobre las mujeres es un grave problema de Castilla y León, del resto de comunidades autónomas y por tanto de España, y más allá de los casos más mediáticos y que suelen ser los que tienen peor desenlace, hay muchas mujeres que viven auténticos calvarios.

Tanto es así, que en muchos casos y cada vez más, estas víctimas necesitan que las distintas administraciones pongan en marcha protocolos para protegerlas de sus agresores y así evitar que se incrementen estadísticas mucho peores.

Y no solo eso, sino que a las mujeres víctimas de violencia de género se suman también aquellas personas que sufren la violencia doméstica, entendida esta como la que se ejerce en el ámbito familiar o domiciliario, y que también se ven en la obligación de recurrir a medidas de protección.

En definitiva, un escenario alarmante con unos datos en constante crecimiento en los que también influye que a medida que la sociedad y las propias víctimas se van concienciando de las situaciones en las que se encuentran, estas últimas se atreven a dar el paso de denunciar a sus maltratadores, lo que a su vez permite que salgan a la luz más casos.

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