ESTADÍSTICA
El turismo rural sella su liderazgo en Castilla y León con 1,9 millones de noches aupado por extranjeros
Burgos, octavo destino favorito del país, aporta 34.141 estancias nuevas en un año / Soria gana otras 20.000 / Valladolid y Ávila, lastran el balance autonómico, que gana un total de 22.000 pernoctaciones
Un grupo de turistas en la Villa del Libro de Urueña, en una imagen de archivo.
Las casas rurales de Castilla y León apuntalaron el año pasado su título como el destino favorito de los viajeros, un honor que pierden algunos meses en favor de otras autonomías pero los datos de 2024 no dejan lugar a dudas: la Comunidad registró más de 1,9 millones de pernoctaciones al recibir a 835.297 viajeros en este tipo de alojamientos del medio rural. El aumento anual de las estancias aquí es del 1% y el de turistas, del 4%. Es decir, vinieron más personas pero recortaron el tiempo medio de permanencia. Así lo evidencia también la estancia media, la eterna asignatura pendiente del sector, que el año pasado se redujo desde los 2,35 días de 2023 a los a 2,30.
De media, en el conjunto del país las pernoctaciones se mantuvieron sin variación, con más de 12,66 millones (cuatro décimas de subida) mientras la cifra de viajeros repuntó un 3%, hasta los 4,77 millones.
Los datos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) –referidos a la Encuesta de ocupación en alojamientos turísticos extrahoteleros– sitúan a Castilla y León en el primer puesto del país. Le sigue Baleares, a distancia en el balance anual de pernoctaciones (1,68 millones) y de viajeros (543.000), aunque las islas se anotan un notable crecimiento del 9% en estancias y del 20% en turistas.
A continuación se sitúa Andalucía (1,4 millones de estancias y 405.000 huéspedes, que representan descensos del -1 y del -9%, respectivamente). Y, luego, Cataluña, que también retrocede (1,3 millones de noches y 502.000 personas, caídas de tres y un punto, respectivamente).
El resto de las autonomías se sitúa por debajo del millón de estancias anuales. Ocho de las 17 comunidades del país registró un comportamiento negativo y las caídas más pronunciadas se dieron en tres de los principales competidores de Castilla y León, como son La Rioja (-12% de estancias), Navarra (-10%) y País Vasco (-8%), territorios limítrofes de interior. La gran revelación del año es Murcia, cuyas pernoctaciones subieron un 30% el año pasado, por encima de las 125.000 y sus viajeros un 27%, hasta superar los 40.000.
El aumento de la demanda en Castilla y León se sostiene principalmente por la mayor querencia mostrada por el viajero extranjero. De las casi 22.000 nuevas estancias registradas el año pasado en esta Comunidad, 15.500 corresponden a turistas procedentes de otros países y las 6.400 restantes, a viajeros llegados de otros puntos del país. En total, el viajero extranjero facturó 177.697 noches el año pasado, lo que supone un incremento del 10% en un año en un nuevo ensanchamiento de la cuota del mercado internacional. La mayor porción de la tarta turística sigue correspondiendo al huésped nacional: 1,74 millones de noches sumaron aquí los residentes españoles, lo que representa una evolución más tímida, con apenas cuatro décimas de ascenso.
Atendiendo a la evolución del número de viajeros, el aumento porcentual de extranjeros triplica al de los residentes en España. En concreto, recalaron en alguna casa rural de Castilla y León cerca de 748.000 vecinos del país (un 2% más) y otros 87.500 huéspedes llegados de otros país (un crecimiento del 14%).
En Castilla y León, la oferta abarca a 3.430 alojamientos de este tipo (29 menos que hace un año), que ponen a disposición del cliente un total de 31.795 plazas (334 más que un año antes). El sector rural, según la encuesta del INE, emplea en Castilla y León a 5.132 personas, que son 290 de las computadas en 2023.
Por provincias, Burgos, Soria, Salamanca, Zamora y Segovia, por ese orden, registraron los principales incrementos porcentuales de pernoctaciones, mientras que León, Ávila, Palencia y Valladolid rebajaron sus estancias.
eÁVILA. La provincia abulense registra uno de los comportamientos más negativos: sus casas rurales computaron el año pasado 305.835 estancias (-13.921, un -4%) al recibir en sus instalaciones a un total de 122.063 personas (-5.850, -5%).
eBURGOS. El turismo rural burgalés firma el balance más destacado de Castilla y León y uno de los más positivos del país. Sus alojamientos facturaron 343.906 noches el año pasado (34.141 estancias más, la segunda mayor subida absoluta de las provincias españolas, un 11% en términos relativos, el cuarto mejor del país). Por número de viajeros, Burgos dio cama a un total de 159.070 personas (añade 16.232 en comparación con el año previo, el 11%). Escala un puesto y se sitúa como la octava provincia española preferida por el turista rural (la novena por número de pernoctaciones).
eLEÓN. También discurre en números rojos la evolución del turismo rural en la provincia de León: sus 260.049 pernoctaciones empeoran el dato del año anterior (-10.614, el -4%) y pierde más de cuatro mil visitantes en doce meses, al computar 105.188 personas en este tipo de alojamientos (-4.291, un -4%).
ePALENCIA. Las 114.669 estancias registradas en Palencia representan otro de los retrocesos más notables del país (son -6.335 menos, porcentualmente un 5%). Más intensa es la caída del número de turistas alojados, con sólo 46.136 en las casas rurales de esta provincia (-5.216, descenso del -10%).
eSALAMANCA. Salamanca mejora sus cifras del año pasado y registra 191.367 noches, que son 7.807 más que un ejercicio atrás (gana un 4%). Por cifra de viajeros es aún mayor su repunte: 84.960 personas hicieron noche en una casa rural de esta provincia, 7.640 más que en 2023, un crecimiento del 10%.
eSEGOVIA. Segovia registra un balance desigual en función de si se analizan sus pernoctaciones o viajeros. Las estancias crecieron hasta un total de 256.314 personas (gana 2.973, el 1%, pero reduce su cifra de visitantes, al registrar 118.672 personas (-2.563, el -2%). Eso supone que llegaron menos turistas que en año anterior, pero quienes eligieron la provincia para hospedarse en una de sus casas rurales se quedó ‘prendado’ durante más noches
eSORIA. Soria es una de las provincias que cosecha un balance en ascenso: contabilizó 217.819 pernoctaciones el año pasado, que son 20.403 (crecimiento del 10%). En total, sus alojamientos rurales atrajeron a 82.037 clientes, lo que supuso añadir a 10.228 personas a ese pelotón de amantes de esta provincia, una subida importante, del 14%.
eVALLADOLID. La provincia de Valladolid registra uno de los peores balances de la Comunidad al apearse del simbólico listón de las cien mil noches anuales. En concreto, sus aojamientos rurales contabilizaron 90.797 pernoctaciones el año pasado, que son 14.964 menos que en 2023 y representan una caída importante, del -14%.
En cuanto a la cifra de viajeros, los 43.839 computados el año asado en esta provincia suponen una pérdida de 396 turistas, un 1% en la comparación interanual.
eZAMORA. Zamora logró enganchar a un mayor volumen de nuevos huéspedes el año pasado: su crecimiento del 21% en el número de viajeros es el segundo (tras el de Murcia) más relevante del país: dio cama a 73.333 viajeros, una ganancia de 12.878 personas respecto a 2023.
Con menos intensidad subieron las estancias facturadas: 139.712 en total (un 2% más), al ganar 2.334 pernoctaciones en un año.