SANIDAD
El déficit de enfermeras se dispara en Castilla y León sin que la oferta de plazas de las facultades lo frene
La Comunidad precisa 3.300 profesionales de Enfermerías pero las universidades sólo ofertan mil plazas por curso y los enfermeros abogan por un «aumento de matrículas»
La oferta para nuevos egresados aumenta un 6,8% este año entre las doce universidades y escuelas ubicadas en la Comunidad, un dato que solo supera Canarias (7,8%)
Alumnos de Ciencias de la Salud en la Universidad de León.
En un extenso desglose de la profesión enfermera en Castilla y León, los documentos parecen tener sellada una palabra año tras año: déficit. Nunca escasean y siempre faltan, pese a que los contratos profesionales aumentan año tras año. Pero no es suficiente si el objetivo es alcanzar los niveles medios de Europa, en cuya comparativa España sale perjudicada al faltar hasta 100.000 enfermeras. De esta cantidad, en Castilla y León se necesitarían más de 3.375 enfermeras para igualar el dato internacional. Y si la solución podría pasar por atraer, formar y estabilizar a universitarios, la oferta por plazas solo llega al millar por curso.
Castilla y León
Atasco en Salamanca y León con hasta 9 meses de espera por una resonancia
Santiago G. del Campo
Los datos globales de necesidad no es un aspecto particular de Castilla y León, sino que ningún territorio es ajena a la escasez de enfermeros y enfermeras. Como es aparentemente lógico, las regiones con mayor población suministran una mayor atención sanitaria, por lo que ocupan los primeros puestos en cuanto a déficit en el sector enfermero. Por ejemplo, en Andalucía hacen falta casi 25.000 enfermeras, mientras en Cataluña y Valencia se aproximan a 16.000 y en Madrid superaría las 13.000. Galicia, Murcia y Castilla-La Mancha también destacan por estos drásticos números, con 9.931, 6.320 y 5.295 profesionales por contratar. Y en Castilla y León, 3.375 son los enfermeros que se necesitarían para llegar a para cumplir con los ratios de Eurostat, OCDE y OMS.
De esta forma, para que España logre cumplir con las medias europeas, se necesitaría un aumento notable de enfermeras activas, con incrementos superiores a 100.000 enfermeras para alcanzar las cifras declaradas por Eurostat (103.634), OCDE (134.865) y OMS (130.961).
«Este déficit de profesionales venimos denunciándolo desde hace años, pidiendo que la Administración autonómica haga un esfuerzo en la fidelización de estos profesionales sin que hayan tomado medidas al respecto», denuncia Enrique Ruiz Forner, presidente del Consejo de Enfermería de Castilla y León.
Si hacer un estudio «profundo» de las necesidades de la población podría fijar la hoja de rutar para mejor el sistema sanitario, para batir el déficit de enfermeros la formación académica es una de las vías más recurridas para hacer frente tanto a las jubilaciones como las migraciones hacia otros países o comunidades. De hecho, la entrada de nuevos egresados luce un incremento en las tablas estadísticas, con 1.343 universitarios más en 2023 respecto al curso 2018/19. Y la proyección del Ministerio de Sanidad es que haya 118.620 titulaciones más en los próximos diez años.
«Pero al parecer no es suficiente», considera Ruiz Forner sobre la perspectiva en Castilla y León ya que, según los datos que maneja desde su departamento, únicamente un 60% de los alumnos que cursan el Grado de Enfermería en las facultades de la Comunidad se quedan en el territorio trabajando. «A esto hay que añadir que Castilla y León es la que más bajas por traslado a otra comunidad tiene con un 3,57% de sus colegiados, únicamente por detrás de Islas Baleares, con un 3,67%», explica.
Alta nota de corte
Pese a que cuatro de cada diez enfermeros titulados deciden no trabajar en centros privados o en el sistema sanitario público de Castilla y León, la realidad refleja que la oferta universitaria de Castilla y León podría ser una de las más sugerentes para los bachilleres que tienen como vocación la enfermería, con ofertas tanto en la rama pública como privada en las nueve provincias. Eso sí, la nota de corte en caso de optar por una formación académica financiada por el Estado es una de las más exigentes entre todas las titulaciones disponibles, sin bajar de los 11 puntos e, incluso, por encima del 12 como ocurre en la Universidad de Salamanca (USAL).
En concreto, los universitarios pudieron elegir entre 1.128 plazas ofertadas en las facultades y escuelas de la Comunidad en el curso 2024/25, que supone un 6,6% más respecto al curso anterior. Un dato que solo es superado por Cataluña, con 2.808; Madrid, con 2.495; Andalucía, con 2.143; y la Comunidad Valenciana, con 1.531 plazas de primer curso.
El ámbito público es el más predominante en Castilla y León, con hasta diez diferentes centros distribuidos en seis provincias. Con 785 disponibles en total, es la Universidad de Valladolid (UVA) la institución con mayor oferta, con 190 titulaciones en la Facultad de Enfermería y cuya última nota de corte para su acceso fue de 11,560, mientras en la Facultad de Ciencias de la Salud de Soria la nota se reduce a 11,177 puntos y las plazas a 60, que son un 53,8% menos que en el anterior curso. En Palencia, en cambio, donde la UVA tiene adscrita la Escuela Universitaria de Enfermería Dr. Dacio Crespo, la oferta se mantiene en 100 plazas con una última puntuación de corte de 11,184.
En León no varían las plazas en los dos últimos años tanto en su Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de León (ULE) como en la Escuela Universitaria de Ciencias de la Salud, en Ponferrada. Así, 100 y 50 alumnos pudieron ser nuevos egresados, respectivamente, tras conseguir en la prueba de Evaluación de Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) un 11,510 y 11,091, como mínimo.
Tras León aparece Salamanca, donde su Facultad de Enfermería y Fisioterapia se impone con el más exigente en cuanto a entrada por un 12,266 de nota de corte en el último año. La mayor puntuación para 90 plazas, las mismas que en el curso 2023/24. Además, la Universidad de Salamanca (USAL) tiene adscrita la Escuela Universitaria de Enfermería de Ávila, donde la oferta se reduce hasta 50 alumnos de primer curso, aunque aquel solicitante deberá haber conseguido al menos un 11,333 en la EBAU.
Por último en el ámbito público, la Universidad de Burgos (UBU) dispone de 85 plazas en su Facultad de Ciencias de la Salud, que tampoco varían respecto al anterior curso. Una oferta a la que acceder a partir de 11,278 en la EBAU.
La privada, otra opción
Sobre el número de plazas en el Grado de Enfermería en Castilla y León, en el ámbito privado podría residir una parte fundamental del posible crecimiento en los siguientes años. Y es que, según los datos publicados por el Ministerio de Universidades, la oferta crece un 68,97% en el último respecto al pasado, tras pasar de 203 a 343 plazas.
Al contrario que la formación académica pública, la distribución no es tan extensa al únicamente estar disponible el acceso en centros universitarios de Ávila, Salamanca y Valladolid.
Es la titulación de Enfermería en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Católica ‘Santa Teresa de Jesús’, de Ávila, donde más crece la oferta para nuevos egresados con hasta un 550% más de opciones, de 20 a 130. Además, esta universidad tiene adscrito el grado en Cantabria, en la Escuela Técnico Profesional en Ciencias de la Salud ‘Clínica Mompía’ ubicado en el municipio de Santa Cruz de Bezan, donde hubo 20 plazas para universitarios de primer año que, en cambio, fueron 28 menos que en el anterior curso.
En Salamanca, la oferta se dispara hasta las 80 plazas en su Facultad de Ciencias de la Salud, que son veinte más en la institución que tiene adscrita en Madrid, en la Facultad de Enfermería y Fisioterapia en Ciencias de la Salud.
Por último, en Valladolid se encuentra la Universidad Europea Miguel de Cervantes, donde hasta 48 enfermeros pueden empezar a cursar su titulación.
Más matrículas
Una amplia oferta que, sin embargo, no llega cumplir con la demanda para acceder a las facultades de Castilla y León. Según los últimos datos del Consejo General de Enfermería, hasta 4.551 bachilleres estuvieron interesados en cursar el Grado de Enfermería en la Comunidad.
Pero si el interés existe, la fidelización es la tarea pendiente por parte de Sanidad, según expone Ruiz Forner. «El aspecto económico es importante, pero también lo son las condiciones labores, con contratos largos. Y también condiciones que nos permitan desarrollar nuestras competencias, no solo asistenciales sino también docentes, de investigación y de educación para la salud», considera.
Una vez conocidas las necesidades de cada región en cuanto a la contratación de enfermeras, como refleja el último estudio del Ministerio de Sanidad, el siguiente paso para el presidente del Consejo de Enfermería de Castilla y León también pasa por «hacer un plan de universidades para que a corto y medio plazo se aumente la oferta de matrículas para reducir en el menor tiempo posible el déficit de profesionales que llevamos arrastrando. Pero ese aumento de matrículas no puede ser de forma indiscriminada». Con los estudios ya sobre la mesa, y el calendario de Europa marcando en 2060 el año en que Castilla y León tendría su correcta cifra de enfermeros, toca mover ficha.