LISTA ROJA DE PATRIMONIO
El patrimonio en ruinas de Castilla y León crece con 34 nuevos monumentos
La Comunidad vuelve a ampliar en 2024 sus bienes incluidos en Lista Roja de Hispania Nostra / Cierra el año elevando los monumentos en riesgo de desaparición hasta los 434 y con Palencia a la cabeza del país

Palomares de Guaza de Campos (Palencia), incluidos en la Lista Roja en marzo de este año.
Castilla y León es una comunidad extremadamente rica en patrimonio, sea cual sea su tipo. Sin embargo, eso también hace que la protección y conservación de los monumentos no sea igual en todo el territorio, con varios bienes en ruinas. Son aquellos que figuran el la Lista Roja que elabora Hispania Nostra y que a lo largo de 2024 ha incorporado 34 nuevos bienes patrimoniales «sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores».
A lo largo de los últimos años, Castilla y León ha pasado a congregar una parte muy importante de los bienes que figuran en esa Lista Roja. Ahora, con los más de treinta que se han incluido a lo largo del último año, la Comunidad alcanza los 434y que a su vez equivalen a prácticamente el 30% de los 1.474 que se contabilizan en todo el país. Dicho de otra forma, en torno a uno de cada tres de los monumentos en ruinas se ubica en territorio castellano y leonés.
Castilla y León
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Ricardo García
Además, en relación con esos 343 monumentos de Castilla y León que se han incorporado a la lista en 2024, suponen también una parte importante de los 138 que lo han hecho en todo el país y a falta de las incorporaciones que puedan tener lugar en los próximos días antes del cierre oficial del año.
ÁVILA: Un torreón y un castañar
La provincia de Ávila es una de las que menos bienes ha sumado a la Lista Roja de Hispania Nostra este año 2024. De hecho, tan solo cuenta con dos incorporaciones: el torreón de la Puebla de Valderrábanos, ubicado en la localidad de Velayos, y el castañar de El Tiemblo. Con la inclusión de estos dos bienes patrimoniales, el total en la provincia abulense en la Lista Roja asciende hasta los 18.
BURGOS: Iglesias y almacenes de sal
En el caso de la provincia burgalesa, la mayoría de los bienes patrimoniales en ruinas recogidos a lo largo de este año son iglesias. La que primero entró en la lista roja fue la de San Sebastián, en la localidad de Pequera de Ebro, y que seguida de la iglesia de Santa Columba en San Clemente del Valle. También han pasado a engrosar el listado la iglesia de Brieva de Juarros en San Adrián de Juarros; la de San Adrián Mártir, en Icedo; y la de San Julián y Santa Basilisa en Bárcena de Bureba. Finalmente, el único monumento no religioso incorporado son los tres almacenes reales de sal de Poza de la Sal. En total, Burgos se sitúa con 73 bienes en la Lista Roja, lo que le vale el tercer puesto del país solo por detrás de Valencia y Palencia.
LEÓN: De un puente a un antiguo molino
Los monumentos leoneses que han entrado este año en la lista de patrimonio en riesgo de desaparición son bastante variados y van desde el conjunto de la estación de ferrocarril de Matarrosa del Sil, en Toreno; hasta los pozos de Colinas o de Camposagrado en Benllera (municipio de Carrocera). También se han incorporado la parroquia de San Salvador de San Justo de los Oteros; el puente de Villafer y el molino de Seisón de la Vega, en San Cristóbal de la Polantera. En cuanto al balance total, León suma 62 monumentos en la Lista Roja.
PALENCIA: Patrimonio civil e industrial
Palencia es la provincia que más monumentos ha aportado a la Lista Roja en lo que va de 2024 con un total de once, que en su mayoría se enmarcan en las categorías de civil e industrial. Figuran así los artesonados y la puerta de Bethlén de la iglesia de Santa María de Colaña, en Castromocho; la iglesia, escuela y casa del director de la Azucarera de Venta de Baños; la vivienda del esclusero y puente de Calahorra de Ribas, en Ribas de Campos; el conjunto sur de palomares de Guaza de Campos; el conjunto de palomares de Torremormojón; el colegio de huérfanos ferroviarios de Palencia capital; el acueducto de los cinco ojos de Grijota; la estación de ferrocarril de Villalumbroso; la dehesa de Tablada de Villaviudas; el martinete de la 1º esclusa del Canal de Castilla de Alar del Rey; y el antiguo cuartel de la Guardia Civil de Barruelo de Santullán. Gracias a estas últimas incorporaciones, la Lista Roja de Palencia incluye 83 monumentos y es la mayor de todo el país.
SALAMANCA: Aceña, estación y castillo
La Lista Roja en la provincia de Salamanca ha aumentado este año en tres monumentos. Ahora incluye la aceña de San Jerónimo o del Cabildo de la capital; la estación de ferrocarril de Ledrada; y el castillo de Castillejo de Azaba. En total, la provincia alcanza los 59 bienes en ruinas.
SEGOVIA: Estación, molino y esquileo
Al igual que Salamanca, la provincia de Segovia aumentó en tres bienes su lista de patrimonio en peligro de desaparición. Sumó así el esquileo y lavadero de Rancho Alfaro o de Puertas de Santo Domingo de Pirón; el molino de Gamones en Palazuelos de Eresma; y la estación ferroviaria de Ortigosa de Pestaño. Con las últimas incorporaciones, la provincia segoviana se sitúa con 29 bienes en ruinas.
SORIA: Una ermita rupestre
Solo un monumento soriano pasó este año a engrosar la Lista Roja de Hispania Nostra. Se trata de la ermita rupestre de San Blas en Rabanera del Campo, con lo que la suma total de bienes incluidos de la provincia asciende hasta los 41.
VALLADOLID: «El Palacio»
Al igual que ocurre en Soria, Valladolid solo incorpora un bien patrimonial a la lista, el castillo de Bolaños de Campos también conocido como «El Palacio». Con él son 31 los monumentos de la provincia en la Lista Roja.
ZAMORA: Patrimonio religioso
Finalmente, en la provincia de Zamora, las últimas incorporaciones a la lista de bienes patrimoniales en peligro de desaparición son dos, y las dos pertenecen al patrimonio religioso. En primer lugar se incorporó la ermita de San Marcos, en la localidad de Coomonte, a la que unos pocos meses después se sumó la iglesia de Santa María Magdalena de El Piñero. Estos dos monumentos elevan a 38 los que la provincia zamorana posee dentro del listado de Hispania Nostra.
Un cuartel de Palencia, último del país
El peso con el que cuenta Castilla y León en materia de patrimonio se puede certificar de muchas maneras. Una de ellas, quizá la menos alentadora, es que en la Lista Roja de bienes patrimoniales en riesgo de desaparición que elabora Hispania Nostra el primero y el último de los que se han incorporado en 2024 se ubican en territorio de la Comunidad. Precisamente era ayer cuando se incorporaban los últimos monumentos al listado, siendo el de más reciente inclusión el antiguo cuartel de la Guardia Civil de la localidad palentina de Barruelo de Santullán.
No solo eso, sino que con anterioridad a este cuartel, que llegó ayer a la Lista Roja acompañado de un pazo gallego, la última incorporación era el molino de Seisón de la Vega, en la localidad leonesa de San Cristóbal de la Polantera. Esto, por tanto, desvela que Castilla y León cuenta con un importante patrimonio, pero también que una parte de él se encuentra en un estado de conservación lo suficientemente pésimo como para cumplir con los requisitos de Hispania Nostra para figurar en esta lista.
Pero la presencia de Castilla y León no solo se refleja en las últimas incorporaciones a la lista. Hace ya casi doce meses, la primera incorporación del año también fue un monumento ubicado en territorio castellano y leonés. Así, el 5 de enero se introdujo la iglesia de San Sebastián de la localidad burgalesa de Pesquera de Ebro, edificada sobre un primitivo templo románico, datado entre los siglos X y XII, y situada en el centro neurálgico del municipio.
En cuanto al antiguo cuartel de la Guardia Civil de Barruelo, su historia está muy ligada a los años de mayor desarrollo de la localidad tras la creación de la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España en 1858, que en la década de los setenta del siglo XIX comenzó a explotar los yacimientos de Barruelo y Orbó.
El tercer bien mencionado, el molino de Seisón de la Vega, fue fundado en 1821 por don Bonifacio Rodríguez, padre del famoso concejal de León con el mismo nombre. En la década de los años 20 fue vendido por la familia Rodríguez a don Miguel Miguélez, quien finalmente lo quemó porque, según sus biznietas «sus hijos eran unos holgazanes y no querían trabajar y así les castigó sin trabajo ni dinero para que lo valoraran». Después fue reedificado por lo que la construcción actual data de los años 20, así como las máquinas que conserva, según relatan desde Hispania Nostra.