Sanidad
La escasez de enfermeros acecha a Castilla y León: "Faltan más de 5.000"
El Consejo autonómico de Enfermería alerta que en diez años se jubilarán 3.628 profesionales y el 3,6% de egresados ‘huye’ a otras regiones
Valladolid, con 724, seguida de Burgos (665) y León (635) son las provincias que con mayor déficit de enfermeros

El presidente del Consejo Autonómico de Enfermería de Castilla y León, Enrique Ruiz Forner, y la secretaria general, Isabel Galán Andrés, en la presentación del informe
La temporalidad, las condiciones de trabajo, las limitaciones en la capacidad formativo, y más razones que inciden en la falta de relevo generacional en la profesión de enfermería en Castilla y León, con un total de 3.628 profesionales entre 55 y 64 años que se jubilarán en los próximos diez años. La urgente perspectiva a largo plazo se agrava todavía más si ya en la actualidad destaca la falta de sanitarios en este ámbito, con más de 5.000 que deberían formar parte de las plantillas regionales y que deciden 'huir' hacia otras provincias por un futuro mejor.
«Invertir en enfermería favorece a la economía». Con esta idea fue una de las conclusiones de Enrique Díaz Forner, presidente del Consejo de Colegios de Enfermería de Castilla y León, tras la presentación del informe 'La situación de la profesión enfermera. Informe de Recursos Humanos. 2023', elaborado a partir de los datos recogidos en el último estudio del Consejo General de Enfermería. Unas palabras, las de Díaz Forner, que se vieron justificadas por el ratio de 7,35 enfermeros por cada 1.000 habitantes, que supera la media nacional (67,35) pero que está por debajo de la europea (8,33). «Por ello, debemos estamos preparados para afrontar la salida de profesionales experimentados y garantizar que la nueva generación de enfermeros esté lista para asumir el reto», dijo al respecto.
Mientras unos se van -o se espera que lo hagan-, muy pocos entran. Así lo refleja la diferencia de egresados en el año 2023, que fueron 953, con los enfermeros que se jubilarán próximamente, que serán 3.628 en la próxima década. Pero que casi se produzcan un millar de titulaciones cada año no significa que todos ellos decidan trabajar en Castilla y León, como demuestra que el 3,57% de los 17.000 de las enfermeras colegiadas se marchen a otras provincias del país, es decir, un total de 607 que sitúa a la Comunidad como la segunda región con más 'fugas de talento' del país, solo por detrás de Baleares.
Decisiones que Díaz Forner ejemplificó con el caso de Noruega, uno de los países que más enfermeros recibe de España, y cuyos atractivos residen en el ofrecimiento de un puesto fijo, gastos cubiertos con vivienda incluida, contratos fijos con mejores sueldos, más viajes pagados a su país de origen. «El motivo por el que se van la mayoría de ellos es por las condiciones», constató, mencionando países como Reino Unido, Francia o Italia, que reciben preferentemente esta ‘fuga’. Y últimamente también Estados Unidos. «Es un país que está demandando muchos enfermeros españoles porque tienen un nivel de calidad importante», explicó al respecto. Así, en toda España, se calcula que unos 8.000 enfermeros se han ido a otros países en los últimos cinco años.
Si no es fuera de España, esos movimientos se producen entre las propias provincias y, en concreto, a las del País Vasco, donde pueden cobrar entre 300 o 400 euros más al mes.
Con todo ello, los números reflejan que son más de 5.000 enfermeros los que necesita en la actualidad Castilla y León, si bien se aprecia una notoria desigualdad entre provincias, siendo Segovia la única que se encuentra por debajo del ratio de nacional de enfermeros por 1.000 habitantes, con 5,94. Así, en Valladolid es donde más profesionales hacen falta, con 724 (media de Eurostat, OCDE y OMS) y un ratio de 7,45; seguido de Burgos, con 665 y un ratio 6,95; León, con 635 y un ratio 7,41; Segovia, con 453 y un ratio 5,94; Ávila, con 309 y un ratio de 6,9; Zamora, con 259 y un ratio de 7,23; Palencia, con 235 y un ratio de 7,34; y Soria, con 37 y un ratio de 8,42. Además, en Salamanca, cuyo ratio tuvo que ser corregido por Díaz Forner ya que indicaba un 11,44 por 1.000 habitantes y se calcula en 8,24, son más de 300 enfermeros los que se necesitan.
Si bien la Comunidad muestra cifras «alentadoras» en cuanto al número de enfermeros, «es urgente una planificación estratégica que incluya el aumento de plazas en las universidades públicas, la creación de incentivos para la especialización y un esfuerzo conjunto» para garantizar un relevo generacional sin brechas en la calidad asistencial. «Sin enfermeros no hay salud, y sin salud no hay futuro», precisó Ruiz Forner.
Sin relevo en docentes
Sobre la formación en enfermería especializada, Isabel Galán, secretaria general del Colegio autonómico de Enfermería, consideró que «con el envejecimiento de nuestra población se requiere una mayor formación». Por ello, advirtió de la falta de relevo generacional con las jubilaciones al ser insuficiente se gradúen cerca de un millar de alumnos en cada curso -953 en el curso 2022-2023-.
Al respecto, Díaz Forner explicó cómo la demanda de formación triplica a la oferta y mientras en las universidades públicas las plazas «no se mueven», las matrículas en las facultades privadas van en crecimiento. «Es esencial que se aumenten las plazas en las universidades públicas para poder formar a más enfermeros. La demanda ha crecido enormemente en los últimos años, y esto es una señal de que más personas quieren formarse en esta profesión crucial para nuestro sistema de salud», señaló.
A pesar de este panorama, el presidente del Consejo autonómico de Enfermería apostó por la creación de más plazas a nivel de universidad, sin significar ello que se tengan que crear más facultades en Castilla y León, que en el ámbito público cada provincia cuenta con una mientras hay centros privados en Ávila, Salamanca y Valladolid. «Si la oferta es pequeña, lógicamente se quedan fuera y no estamos dando la opción a aumentar la práctica», razonó.
Por su parte, Isabel Galán abogó por el aumento de número de unidades docentes y advirtió que las jubilaciones en los próximos años también llegarán al personal docente de las facultades de Enfermería, que no se cubrirán con los profesores asociados y «no es lo deseable». Al no estar asegurada la contratación en este aparado, reclamó a la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (Aneca) una mayor cobertura ante un panorama poco atractivo para los graduados que deciden trabajar en el Sistema Nacional de Salud al disponer de mejores condiciones económicas.
«La administración tiene que hacer un esfuerzo en cuanto a la contratación y la fuga de talento», trasladó Díaz Forner, planteando a la Consejería de Sanidad una mayor labor para «fidelizar a los enfermeros para que la calidad asistencial no se vea comprometida», como también resolver los problemas con la interinidad. «Los contratos temporales siguen existiendo, y si es cierto que van disminuyendo, hay más contratos que profesionales al año», aseguró, si bien aseveró que los indefinidos han aumentado.
Paridad con médicos
Además, Díaz Forner fue preguntado por las plazas de difícil de cobertura que también afectan a la profesión de Enfermería y apostó por que en determinadas zonas con población envejecida y pacientes pluripatológicos y polimedicados haya más enfermeros que médicos. «La Consejería busca la paridad de médico y enfermero pero nosotros creemos que no debería existir. El médico diagnostica y pone un tratamiento mientras que el enfermero se encarga de que se cumpla y ver si la patología se descompensa para derivarlo al facultativo», explicó. Fue entonces cuando aseguró que invertir en Enfermería favorece la economía y reduce el gasto.
Por su parte, Isabel Galán Andrés afirmó que «el sistema sanitario de la Comunidad se enfrenta a un gran desafío: su capacidad para mantener una atención de calidad en medio de la salida de miles de profesionales de la enfermería. Es vital que no solo formemos nuevos enfermeros, sino que garanticemos su especialización en áreas estratégicas como la atención a la cronicidad y al envejecimiento de la población. Necesitamos un compromiso a largo plazo que asegure una adecuada de los recursos humanos en salud».