Diario de Castilla y León

«Hay que pararles los pies»: 50 inquilinos de Burgos, al borde del desahucio

Los vecinos afectados se organizan para buscar representante legal / Ven el Decreto de Vivienda insuficiente: «¿Y a partir de 2030 qué? Más viejos y con el mismo problema»

Reunión informativa de los inquilinos de las calles Calzadas,Segovia y Avenida Cantabria en la tarde de ayer.

Reunión informativa de los inquilinos de las calles Calzadas,Segovia y Avenida Cantabria en la tarde de ayer.SANTI OTERO

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Marta Casado
Burgos

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En los locales de la parroquia de San Martín de Porres, los vecinos de las viviendas sociales de las calles Calzadas, Segovia y la avenida Cantabria, en el centro de Burgos, recuerdan las reuniones de hace una década. Son conscientes de que «de manera individual no vamos a lograr nada». «Tenemos que unirnos, contratar abogados e ir todos a una, tenemos que organizarnos para pararles los pies», señalaba ayer Marga antes de la reunión que arrancó a las 19 horas y se prolongó hasta casi las 10 de la noche.

Ella lleva toda la vida, 72 años tiene, entre esas cuatro paredes que fueron su hogar desde la infancia. Heredó el alquiler de sus padres y recuerda cuando «esto eran las afueras de Burgos. Aquí no te acercaba ni el taxi, pero ahora es céntrico y es muy goloso».

La casuística de los vecinos de estos bloques sociales es muy dispar. Y es lo primero que tienen que aclarar. Las viviendas se construyeron en la década de los 50, vinculadas al desarrollo de fábricas en el denominado PoloIndustrial de Burgos que demandaba obreros para sus factorías. El mismo fenómeno que levantó los bloques, por ejemplo, de la calle Vitoria en el barrio de Gamonal.

En la reunión de ayer, se trataba de aclarar la situación de cada uno de los 339 vecinos que viven en los bloques. En los procesos de traspaso de Caja de Burgos a BuildingCenter- CaixaBank muchos compraron el inmueble. En total 239 son propietarios de las casas. El resto de alquileres dejaron de ser de renta antigua para tener mensualidades de hasta 500 euros, más baratas que la media del entorno de las avenidas de Reyes Católicos y La Paz. Un centenar tienen un contrato de alquiler de los que 40 son vitalicios. El resto, 57, vencen en los próximos tres años. «Los prioritarios son los que terminan en noviembre diciembre, 15 acaban en 2027 y el resto entre 2028 y 2029».

Por eso, la aprobación del Decreto Ley de Vivienda anunciada esta mañana por el Gobierno no convenció en la reunión de la calle Segovia. «Es un balón de oxígeno para hoy, pero hambre para mañana, ¿y en 20230 qué? Vamos a estar más viejos y con los mismos problemas», aseguraba con recelo una de las vecinas que acudió a la reunión.

«Con 70 te ves en la calle»

En el salón se respiraban las dudas y la necesidad de respuestas. Como hace 10 años. Las cartas en el buzón y las llamadas telefónicas se suceden desde verano y hacen mella en el ánimo. Entre los asistentes, muchos hijos, algunas personas de avanzada edad con el nerviosismo a flor de piel. «Con 70 años te ves en la calle... Porque a mí no hay ni una sola entidad que me vaya a dar un crédito, ni una», lamentaba otra.

La situación de vulnerabilidad por la edad entre los inquilinos de Calzadas es generalizada. Entre los afectados dos vecinas tienen más de cien años, muchos con más de 80 y 90, «son personas muy vulnerables, reciben cartas y llamadas de teléfono y se ponen nerviosos, vamos a organizar una respuesta común», señalaba Clara, hija de una de las afectadas.

Representantes del Sindicato de Vivienda de Burgos, entidad que trabaja en red con el movimiento de inquilinos regional y nacional, planteaba la disponibilidad de apoyo jurídico, social y moral. La organización ha convocado el próximo sábado una manifestación para que «no seamos expulsados de nuestras casas». Una concentración que se vinculará a los inquilinos de Calzadas para que «cualquiera en Burgos sepa por lo que están pasando, no estáis solas, estáis respaldadas por los abogados y por el sindicato y la gente de la calle que empatiza con esta situación», destacó Lara, portavoz del Sindicato de Vivienda de Burgos.

Aunque los inquilinos ya han empezado a movilizarse para encontrar asesoramiento legal. También se dieron recomendaciones de actuación a partir de ahora. La principal, «no abandonéis la vivienda, aunque os manden más cartas, aunque os llamen una y otra vez, aunque se presenten a la puerta de casa, que nadie abandone su vivienda porque si os vais no volveréis a entrar». Desde el sindicato se recomendó realizar los pagos de manera religiosa. «Hay que seguir pagando el alquiler como siempre. Si se rechaza el pago, que suele pasar, se aconseja en estos casos hacer una cuenta donde se deposita el abono de cada mensualidad y queda guardado para justificar el pago regular, ante un inicio de proceso de desahucio, y en caso que se requiera el pago esté disponible».

En vilo desde junio

Los ánimos decaen y la preocupación va en aumento desde el pasado mes de junio. Las dudas llegaron ante el cambio de propietario de los inmuebles. BuildingCenter vendió los bloques a AltexaSPV2026. Un traspaso que se comunicó a los inquilinos en el mes de mayo. En la carta se instaba a los vecinos a derivar los pagos mensuales de la renta a un nuevo número de cuenta al mes siguiente.

15 días después de abonar la renta correspondiente al nuevo propietario, llegó la comunicación, esta vez con el epígrafe de Hipoges, de la nula intención de renovar el contrato de alquiler correspondiente. Se avisa que no habrá revisión del contrato de alquiler que refieren suscrito a 2016. Se insta a los propietarios a, literalmente, «desocupar el inmueble, entregándolo en las mismas condiciones que lo recibió, y hacer entrega de las llaves al arrendador». Se ofrece un contacto, ubicado en Madrid, para aclarar dudas. Y la propuesta es adquirir la vivienda. Inmuebles que ya están disponibles para su compra en diversos portales inmobiliarios.

«Ni son alquileres de hace 10 años, llevamos aquí toda la vida, ni están como los encontramos porque he invertido millones durante todos estos años para que esté bien, cuando llegamos no tenía ni suelo», reivindican.

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