TRIBUNALES
El acusado de matar a su suegro en Aranda de Duero (Burgos) declara no recordar nada
El Ministerio Fiscal y la acusación particular sostienen que los hechos responden a un acto de "control y los celos" y descartan que fuera debido a algún tipo de enfermedad mental
Juicio del crimen en la Audiencia Provincial de Burgos
El acusado de matar a su suegro en Aranda de Duero (Burgos), J. L. H., ha asegurado que no recuerda los hechos ocurridos que dieron con la muerte del padre de su esposa. Durante el interrogatorio de la Fiscalía, a cuya mayoría de preguntas ha respondido que no recuerda "nada", el procesado ha señalado que consumía cocaína desde hace más de 20 años y que su mujer se enteró de ello en 2024.
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El acusado solo ha apuntado que continuaba consumiendo droga y ha sostenido que durante años intentó, a través de su familia, acudir a centros de rehabilitación como Proyecto Hombre o Cáritas. Sin embargo, sobre la jornada en la que sucedieron los hechos, ha insistido en que no recuerda nada, según informa Europa Press.
Sí ha admitido recordar el impacto de una pistola táser y determinados hechos puntuales, así como haberse tragado la droga cuando la policía se disponía a detener y cuando fue trasladado al hospital. Ha explicado además que recuperó la memoria al enviar una carta a su exmujer desde prisión, pese a tener una orden de alejamiento, en la que pidió disculpas basándose en "lo que decían los periódicos" y cuyos recortes conserva con una copia de la misiva.
En relación con los motivos del crimen, el acusado ha respondido a la Fiscalía que nunca se ha considerado una persona celosa y que siempre dio libertad a su esposa. Frente a estas manifestaciones, el acusador público ha insistido en la existencia de audios y vídeos grabados por el procesado de las relaciones sexuales con su mujer.
Por su parte, la defensa ha tratado de justificar que muchas de las preguntas formuladas no se corresponden con el periodo del que ha hablado el acusado, precisando que de lo que no se acuerda es del periodo comprendido entre "un día antes hasta la detención". La representación legal ha añadido que la vida del investigado era normal hasta que comenzó a descontrolarse tras gastar 4.000 euros en cien gramos de cocaína, desencadenándose los hechos por ese consumo excesivo el 3 de octubre.
Las acusaciones rechazan que sea debido por una enfermedad mental
El Ministerio Fiscal y la acusación particular han sostenido en la Audiencia Provincial de Burgos que las causas que llevaron a J.L.H. a asesinar a su suegro el 3 de octubre de 2024 en Aranda de Duero (Burgos) responden al "control y los celos" sobre su mujer, al tiempo que han descartado que fuera debido a algún tipo de enfermedad mental. Según han argumentado las acusaciones, el propósito de la esposa y del padre de ésta era que el acusado iniciara un tratamiento para su adicción a las drogas con el fin de reconstruir la unidad familiar.
Para la acusación particular, el encartado contaba con sus facultades mentales plenas, ya que tenía todo planeado, incluida la posterior huida de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Asimismo, esta parte ha descartado que el consumo de drogas o una enfermedad mental fueran la causa necesaria de los hechos, concluyendo que la conducta del procesado responde a que era una "mala persona y un maltratador", además de insistir en la existencia de "maldad", por encima de los brotes psicóticos alegados por la defensa.
La Audiencia Provincial ha acogido la primera sesión del juicio con jurado contra J.L.H., de 42 años en la fecha de los hechos. El acusado residía habitualmente con su esposa y su hija de 11 años hasta que, a consecuencia de diversos problemas derivados de su consumo de drogas, la mujer se separó y se trasladó con la menor al domicilio de sus padres. El Ministerio Fiscal reclama en su escrito de calificación una pena de 30 años y seis meses de prisión. Esta petición comprende 21 años de cárcel por un delito de asesinato, tres años y seis meses por robo con violencia en concurso con maltrato en el ámbito de la violencia de género, cuatro años por un delito de atentado y dos años más por lesiones, a los que se añaden otros delitos de hurto leve, allanamiento de morada y robo de uso de vehículo a motor, junto a la responsabilidad civil.
Por su parte, la defensa atribuye las causas de la muerte al consumo "exagerado" de sustancias y se ha basado en la enajenación mental del acusado para justificar que no era capaz de manejar su cerebro.
Durante la jornada se ha celebrado la lectura de los escritos, las alegaciones de las partes y la declaración de seis testigos, a las que se sumarán este miércoles las comparecencias de otros 17 testigos y el jueves las de diez testigos y peritos, antes de dar paso el viernes a los informes finales previos a la emisión del veredicto del jurado.