Diario de Castilla y León

SUCESOS

Tres horas encaramados en una grúa en Burgos para protestar porque no les pagan

El negociador de la Policía, en colaboración con un imán y un trabajador del sindicato CCOO, consiguieron hacer bajar a los trabajadores

Trabajadores encaramados a una grúa en Burgos para protestar porque no les pagan.

Trabajadores encaramados a una grúa en Burgos para protestar porque no les pagan.SANTI OTERO

Publicado por
Manuel Remón
Burgos

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Tres largas horas de tensión y de negociación en el barrio de Fuentecillas cuando a media mañana saltaban todas las alarmas en este barrio burgalés cuando dos trabajadores de una obra en la calle La Tala se subieron a lo alto de la grúa. El motivo era reclamar que se les pagara por su trabajo que, según pasaba el tiempo por lo que iban contando sus compañeros de tajo, afloraba unas condiciones de explotación laboral.

Poco después de las 11 de la mañana empezaban a correr entre los grupos de redes sociales las primeras imágenes en las que se veía, en un primer vistazo, a una persona encaramada en brazo de una grúa de una obra. No tardó tiempo en poder comprobarse que no había una sino dos personas subidas en la grúa de una obra de la calle La Tala, una en el brazo vertical y otra en la parte alta del brazo vertical.

Las llamadas al 1-1-2 empezaron a sucederse y en pocos minutos se desplegaba un dispositivo de seguridad con la presencia de patrullas de la Policía Nacional, la Policía Nacional, así como una dotación de Bomberos de Burgos, que desplazó un camión autoescala y un vehículo auxiliar. Sacyl-Emergencias Sanitarias envió una ambulancia como preventivo.

Dada la situación, acudió al lugar el negociador de la Policía Nacional, para tratar de convencer a los dos empleados encaramados en la estructura para que bajaran. En esta labor fue necesario la utilización de la autoescala para que los trabajadores y sus interlocutores se pudieran comunicar, ya que el trabajador que llevaba móvil se le había caído y no había otra forma de comunicar con ellos. Uno de los principales problemas a los que se enfrentó es que los dos trabajadores no hablaban castellano. El problema añadido era que los dos empleados son de origen egipcio, por lo que incluso tenían dificultades para comunicarse con sus compañeros de obra al hablar un árabe distinto. Eso hizo que se contactara con un imán que hablaba egipcio para poder hablar con ellos.

Tras horas de negociación y conversaciones, uno de los trabajadores accedía a bajar de la grúa. Media hora después, y tras conversar por un teléfono que le acercaron a mitad del brazo vertical de la grúa, el segundo trabajador accedía a bajar.

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