El TSJCyL condena a 25 años de cárcel a un varón por agresión sexual a dos menores en Burgos
Confirma la sentencia condenatoria de la Audiencia de Burgos por abusar de dos niñas menores, una de ellas hija de su pareja, que sufrió las agresiones desde lo seis hasta los 11 años

Sede del TSJCyL en una imagen de archivo
La Sala de los Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha ratificado la sentencia condenatoria a un varón condenado a 25 años de cárcel por abusar de dos niñas menores de edad. Una de las víctimas, que era hija de la pareja del pederasta, sufrió los abusos de los seis hasta lo once años.
El TSJCyL ha desestimando íntegramente el recurso de apelación interpuesto por el acusado contra la sentencia de fecha 29 de diciembre de 2025. Los hechos ocurrieron a partir del mes de noviembre de 2009, cuando el condenado, aprovechando la ausencia del domicilio de la madre de la menor, con la que mantenía una relación sentimental, entró en la habitación de la niña, que en eso momentos tenía seis años de edad. Entonces, con finalidad libidinosa, intentó penetrar a la menor vía vaginal. Aunque no lo logró, la produjo desgarros y sangrado, y dolor. Además, según la sentencia de la Audiencia de Burgos, el acusado utilizaba la fuerza física para doblegar a la pequeña, sujetándola por las muñecas, al tiempo que la amenazaba con hacer daño a su madre.
Una vez que cesó la relación sentimental entre la madre y el condenado, las agresiones se prolongaron dos años más, ya que el agresor se acercaba al parque donde jugaba la menor y la convencía para llevarla a su domicilio para continuar realizando las relaciones sexuales. En total, las agresiones se prolongaron durante unos cinco años, y a partir de que Marta cumplió los 8 años, la menor sufrió penetraciones parciales anales y fue obligada a realizarle felaciones.
Además, en una ocasión, el condenado aprovechó que la presencia de una amiga de la menor, cuando esta tenía seis años, para meterse en una habitación con las dos niñas. Allí les pidió que se quitaran la ropa, que le besaran y que le tocaran sus genitales. Posteriormente penetró parcialmente de forma vaginal a las dos, para después amenazarlas y decirlas que no podían contar nada porque si lo hacían mataría a una de las madres.
Según la sentencia, ambas menores tenían mucho temor y no se atrevieron a hablar de lo ocurrido ni con sus familiares ni con sus amigos hasta 2024 cuando, después de acordarlo entre ellas, presentaron denuncias después de contar los abusos sufrido a sus familias.