Antolín, un imperio que nació en un taller mecánico
El mayor fabricante español de componentes del automóvil cumple 75 años, pero sus orígenes se remontan a un modesto taller en Burgos

José Antolín, en el taller familiar de Burgos en sus orígenes
El verdadero motor de la evolución de la industria automovilística y del sector auxiliar de fabricación de componentes desde sus primeros tiempos ha sido la constante apuesta por la innovación aplicada a cada fase de la fabricación de los automóviles. Innovación en los procesos, como la implantación y desarrollo de la producción en cadena que convirtió un proceso artesanal en industria y también con la llegada de los nuevos materiales y procesos de fabricación. En esa larga historia de sucesivas innovaciones aplicadas a la industria automovilística han tenido su papel tanto las grandes corporaciones como los pequeños fabricantes, incluso talleres familiares que fueron capaces de aportar a una industria plagada de multinacionales y, con el paso del tiempo y con la innovación marcada a fuego en su ADN, convertirse en una de ellas.
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Esa es, precisamente, la historia de Antolín, grupo burgalés implantado en 26 países con decenas de miles de empleados y una referencia como empresa tractora de la economía burgalesa y autonómica apostando siempre en dos claves, la excelencia manteniendo la condición de empresa familiar y la sempiterna orientación innovadora en sus áreas de trabajo.
Con ese bagaje, Antolín celebra su 75 aniversario, cuyo hito principal se vivió el pasado lunes con la visita del Rey Felipe VI a su sede principal en Burgos. El monarca conoce bien a la familia Antolín y su imperio en el sector de la industria auxiliar de la automoción. Así lo reflejó de su puño y letra en la dedicatoria que rubricó tras recorrer las instalaciones en el polígono de Villafría. «Sois abanderados de la empresa familiar, del arraigo en la tierra en la que nacisteis, de la excelencia y de la Marca España. Gracias por todo ello, ánimo para continuar la aventura y enhorabuena en vuestro 75 aniversario», dejó escrito Felipe VI en el libro de honor de la factoría.
Hace 28 años, en esa primera visita del rey, Antolín se preparaba para celebrar sus bodas de oro y al timón de la empresa familiar aún permanecía el patrón de un imperio de orígenes humildes. José Antolín, y su hermano Avelino, fallecido prematuramente, pilotaron con acierto, instinto y arrojo un trayecto que tiene su origen en 1950 en un taller mecánico en Burgos, especializado en reparaciones de vehículos y maquinaria agrícola, que fue regentado por Avelino Antolín López junto a sus hijos Avelino y José. Todo comenzó con una innovación que idearon Avelino y José y que les llevó a transformar su modesto taller en una industria puntera en el sector de la automoción mundial. Los hermanos Antolin inventan la rótula de dirección de caucho-metal mediante la inclusión de una pieza de caucho dentro de la propia rótula, alargando la vida de este componente. Esta invención resolvió en su momento importantes problemas de seguridad en la dirección de los vehículos.
En 1959 la familia Antolín crea la empresa ANSA dedicada a la fabricación de rótulas de dirección y suspensión del automóvil y en 1967 se amplía la fabricación con la fundación de Talleres ARA, dedicada a la fabricación de guarnecidos y accesorios para el automóvil. La siempre presente estrategia de diversificación de esta compañía que les ha acompañado desde sus inicios da un paso adelante en 1968 cuando Talleres ANSA firma con la empresa alemana Lemförder, líder en rótulas, para instalar en Burgos una fábrica con el nombre de Ansa-Lemförder, de la que los hermanos Antolin eran socios mayoritarios. Es así como comienza la estrategia de diversificación de productos, adquiriendo licencias de fabricación para piezas del interior del vehículo, como cerraduras y elevalunas. La empresa va fundando filiales y dentro de su expansión para producir todo tiempo de componentes del automóvil, se funda Dapsa que en 1984 comienza la fabricación de elevalunas para los fabricantes de automóviles Talbot y Fasa Renault. La empresa había alcanzado ya unas dimensiones de gran compañía, que llevó a la familia fundadora a reordenar su estructura en 1985 con la constitución del holding Grupo Antolin y a partir de 1989, comienza su expansión al extranjero.
Estrategia I+D+i
La innovación, que ahora empapa cada movimiento de la multinaciona burgalesa se graba a fuego en el ADN de la compañía en 1993 cuando se define un nuevo enfoque de la I+D+i, para convertirlo en uno de los pilares de la estrategia, que a partir de 1996 se pilotará desde la nueva sede central de Grupo Antolin en Burgos. En los años venideros la comparía prosegirá con la ampliación de productos, adopta el concepto de modularidad en la fabricación y lanza diferentes soluciones novedosas en el mercado. La compañía burgalesa ha permanecido atenta desde hace muchos años a la llegada de nuevos materiales y de ahí, en su búsqueda de la ligereza y la resistencia nace Antolin-Magnesio en Burgos con el propósito de completar la amplia experiencia en metales y plásticos y ahondar en el potencial de reducción de peso en el vehículo. De igual manera, la compañía sigue avanzando en otros componentes y se convierte en uno de los líderes europeos de iluminación y revestimientos para el interior del automóvil.
En 2015 se produce el relevo generacional y el histórico presidente y fundador, José Antolin Toledano, deja las funciones ejecutivas para ser nombrado presidente de honor tras 50 años dedicados a la compañía. Ernesto Antolin Arribas se convirtió en el nuevo presidente ejecutivo, y María Helena Antolin Raybaud, en vicepresidenta.
Más adelantem con la adquisición de Magna Interiors dobla a su tamaño y vende ya más 4.000M€ con una plantilla que rondaba los 28.000 empleados.
En 2016, el Rey Felipe VI entregó a José Antolin el premio Reino de España a la Trayectoria Empresarial, seis años después de que le fuera concedida la concesión de la Medalla de Oro al Mérito al Trabajo por el Ministerio. Al año siguiente el grupo redefine su visión y valores como paso previo al lanzamiento de Plan Estratégico y ‘Smart Integrator’ en 2019. Con el estallido de la pandemia del covid-19, Antolín mostró su cara más solidaria con la fabricación y distribución en hospitales de toda España de más de 50.000 batas de protección para el personal sanitario empleando el material utilizado para el revestimiento del techo.
El grupo Antolín sufrió el golpe del fallecimiento a los 86 años de José Antolín, presidente de honor de la compañía multinacional, el 26 de mayo de 2022. «La huella que deja en la empresa es profunda y perdurará siempre», enfatizó su hija María Helena Antolín en la despedida. Hoy, la compañía sigue dirigida por la familia y su éxito lo pudo comprobar de primera mano el rey Felipe VI en su reciente visita a la sede central del grupo en Burgos.
«Estamos construyendo el futuro de Antolín sobre una base sólida»
Antolín ha llegado a su 75º aniversario en pleno proceso de transformación estratégica con el que pretende reforzar su posición en el mercado global sobre el desarrollo de soluciones tecnológicas y sostenibles para el interior del vehículo. Podría decirse que cada década de la vida de esta empresa familiar burgalesa, que ha devenido en una multinacional con presencia en 26 países, ha supuesto un paso a mayores en la reinvención constante a la que los principales actores de este sector han tenido que someterse para mantenerse y prosperar.
Así las cosas, tres cuartos de siglo después de su fundación, el Plan de Transformación que la compañía ha puesto en marcha tiene como ejes la optimización del footprint industrial con el fin de reforzar su posición en mercados emergentes, la eficiencia para mejorar los márgenes operativos y la digitalización, junto con una clara apuesta por la innovación en producto y el diseño como motor de competitividad. Así lo describe la firma burgalesa que tiene que aplicar este complejo escenario en sus más de 150 plantas productivas y centros Just in Time y 26 oficinas técnico-comerciales.
Antolin, como todas las grandes del sector de las autopartes están obligadas a reinventarse una vez más, en un momento económico y geopolítico extremadamente complejo, para dar respuesta a una de las situaciones más retadoras del sector, como lo califica la compañía burgalesa, que cobra aún más relevancia en un momento de mayor de exigencia para toda la industria debido a la ralentización en la producción mundial de vehículos.
La compañía que preside Ernesto Antolin está reorganizando su estructura productiva y de negocio bajo la batuta de su consejera delegada, Cristina Blanco, para adaptarse a las nuevas necesidades de sus clientes y a un mercado en transición hacia la movilidad eléctrica, conectada y circular. Este proceso, según explicó la empresa a este periódico, busca alinear las capacidades industriales con la demanda, mejorar la flexibilidad y avanzar hacia una red global más eficiente y equilibrada.
«Estamos construyendo el futuro de Antolín sobre una base sólida,la experiencia de 75 años, la innovación y el compromiso de nuestros equipos. Como recordaron en el reciente Congreso de Emrpesa Familiar nuestro presidente, Ernesto Antolín, y nuestra vicepresidenta, Emma Antolín, los valores que nos definen -familia, unidad y esfuerzo; ambición, resiliencia y compromiso- son la esencia de nuestra transformación y la mejor garantía de nuestro futuro», asegura Cristina Blanco, CEO de Antolín.