La casa secreta dentro de la Catedral de Ávila donde vivieron familias durante siglos
La Catedral de Ávila conserva en su torre una vivienda original donde los campaneros vivieron hasta el siglo XX

Panorámica desde la torre de la Catedral de Ávila que muestra el entramado histórico de la ciudad y su muralla medieval
Dentro de la Catedral de Ávila existe una casa real donde vivieron familias durante generaciones, situada a más de 50 metros de altura y accesible tras subir 113 escalones. Se trata de un espacio original que, tal y como recoge la información oficial del templo, «se mantiene intacta tal y como la habitaron los últimos campaneros hasta los años cincuenta del siglo veinte».
Lejos de la imagen monumental que proyecta el exterior, la torre de la catedral esconde un espacio doméstico sorprendentemente sencillo. La vivienda del campanero, ubicada sobre la fachada oeste, responde al estilo castellano tradicional: una sala principal, dos alcobas, cocina con chimenea y pequeñas estancias funcionales.
Según la propia web oficial, «se trata de una casa de sencillo estilo castellano con sala y dos alcobas, cocina, con su chimenea, y otras pequeñas habitaciones». Pero lo realmente impactante no es su distribución, sino su estado de conservación. Todo permanece prácticamente igual que hace más de medio siglo, lo que permite entender sin filtros cómo era la vida en este lugar.
El día a día de los campaneros: vivir sin bajar a la calle
Habitar este espacio no era fácil. El acceso se realiza a través de una escalera de caracol de 113 peldaños que conecta el suelo del templo con las cubiertas. Este aislamiento obligó a desarrollar soluciones ingeniosas para la vida cotidiana.
Una de las más llamativas es el sistema de poleas que aún se conserva. Tal y como se describe en la información oficial, «la polea con la pertinente soga facilitaba el subir los alimentos y el agua necesarios». Este detalle resume hasta qué punto la vida en la torre estaba condicionada por la altura y la dificultad de acceso.
El oficio de campanero era familiar. Durante siglos, generaciones enteras vivieron en este espacio y se encargaron del toque de campanas, una tarea esencial que marcaba el ritmo de la ciudad. La propia documentación del templo lo confirma: «en esta vivienda se desarrolló durante siglos la vida familiar de quienes desempeñaban el oficio de campaneros».
La singularidad de esta vivienda no solo está en su uso, sino en cómo se integra en la estructura del edificio. Está construida sobre una bóveda gótica, lo que genera diferentes niveles y desniveles en el interior. Según la web oficial, «el espacio está construido sobre la bóveda gótica del tramo a los pies de la catedral, salvándose las distintas alturas […] por medio de diversos escalones».
Además, en su construcción se reutilizaron elementos defensivos como almenas y merlones, integrados en el muro. Este detalle refuerza la idea de que la Catedral de Ávila no solo fue un espacio religioso, sino también una estructura vinculada a la defensa de la ciudad.
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Patricia de la Torre
Lo que debes saber antes de subir
La apertura de este espacio al público supuso una nueva forma de entender la catedral. La visita incluye la casa del campanero, el entresuelo de las bóvedas y el campanario, siempre mediante recorrido guiado.
Tal y como indica la información oficial, «todas las visitas serán guiadas» y requieren un suplemento sobre la entrada general. Además, se establecen ciertas condiciones: no es apta para personas con movilidad reducida, problemas cardíacos o vértigo, y es obligatorio seguir en todo momento las indicaciones del personal.
Actualmente, debido a trabajos de restauración, el acceso a la torre está temporalmente cerrado, lo que añade un componente de exclusividad a esta experiencia cuando está disponible.