GANADERÍA
ASAJA denuncia el desamparo de los ganaderos por los continuos ataques de lobos en Ávila
La Junta indemniza por cada animal atacado 680 euros, cuando la pérdida llega a los 2.000

Ataque de un lobo a un ternero en Ávila
Los ganaderos de la provincia de Ávila viven en una situación límite cada día ante el crecimiento de los ataques de lobos. En San Martín de la Vega de Alberche, La Herguijuela o Serranillos, entre muchas otras comarcas conviven con esta tragedia, que está provocando consecuencias graves en el desarrollo de las explotaciones, llegando en algunas situaciones al borde del abandono. La Asociación Agraria Jóvenes Agricultores (ASAJA) exije a la Junta y al Gobierno central medidas urgentes y efectivas, ya que las modificaciones legislativas siguen desamparando a los ganaderos, que no pueden defender a sus animales y en caso de sufrir un ataque, no reciben la compensación económica justa. Las ideas que pide la organización son; un plan de control poblacional del lobo, a través de la sostenibilidad de la ganadería extensiva y la seguridad de las explotaciones, la revisión inmediata de los baremos de indemnización y el reconocimiento de los ataques de lobo.
Muchas de las muertes del ganado quedan catalogadas como "indeterminadas", cuando los propios ganaderos, con años de experiencia, evidencian que ha sido un ataque de lobos. Con esta calificación el criador no recibe la compensación económica.
Los baremos de la indemnización, no llegan a cubrir el valor real de los animales perdidos, o como en el caso de los terneros con menos de tres meses de vida, no se abona las consecuencias que se produce en el resto del rebaño. “Es una tomadura de pelo. El ganadero alimenta a la sociedad y hace de guardián del paisaje, mantiene los pueblos y la biodiversidad, pero las administraciones le dan la espalda y le obligan a asumir el 70% de los destrozos que causa el lobo”, denuncia Joaquín Antonio Pino, presidente de ASAJA Ávila.
Un ejemplo de un suceso que expone ASAJA es que cuando un lobo mata a un ternero de menos de tres meses, la Junta indemniza con 680 euros por valor del animal. No aporta por la pérdida de rendimiento futuro del rebaño. Pero, en realidad, el valor de mercado de un ternero es de 1.500 euros, y el beneficio no optenido debería ser del 50% del valor del animal, es decir, 750 euros adicionales. Entonces, las consecuenias para el ganadero llegan a 2.250 euros, mientras que solo recibe 680 euros, es decir, apenas el 30% de las pérdidas reales. Estos 1.570 euros los solventa el ganadero.