El monasterio de la Orden de Malta de Zamora será centro de «reflexión y dinamización económica»
La familia Palmero-Güezmes adquiere el edificio zamorano, abandonado tras la pandemia por las últimas monjas carmelitas
Imagen del Monasterio de la Orden de Malta de Zamora.
El Monasterio de la Orden de Malta de Zamora, construido a finales de los años 70, encara una nueva etapa, diferente a la vivida en los últimos años, cuando después del abandono de las últimas monjas carmelitas, tras la pandemia, fue ocupado, quemado en dos ocasiones y prácticamente destruido por los amigos de lo ajeno, sin que ningún organismo público lo evitara.
El zamorano Javier Palmero, de Morales del Rey y su esposa Elena Güezmes, con orígenes en Valleruela de Sepúlveda (Segovia), ambos abogados, con 4 hijos, están empeñados en ser profetas en su tierra, han adquirido el edificio, y en su futura rehabilitación, alejada de la vida contemplativa, han visto una posibilidad real para la recuperación del Monasterio y su reconversión en un centro de reflexión, investigación y dinamización económica de la provincia.
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Las monjas de la Orden de Malta, llegaron a ser las más importantes de la totalidad de las órdenes religiosas desde la Edad Media.
De hecho está considerada un sujeto de derecho internacional independiente, con relaciones diplomáticas con mas de 100 países, emite sus propios pasaportes aunque no tiene un territorio propio y depende de Roma, donde se encuentra su sede.
Con la desamortización de Mendizábal empezó su declive. Hoy, sor Virginia, en un convento de Salinas de Añana (Álava) es la última monja de la Orden.
La futura Fundación Palmero-Güezmes pretende aplicar un modelo «independiente», basado en la iniciativa privada y en la puesta en valor del patrimonio histórico y documental.
Miembros de la familia Palmero-Güezmes.
Ambos abogados reivindican sus raíces para impulsar el futuro de Zamora, sin ayudas públicas ni nada que les ate a un yugo que marcaría un desarrollo del proyecto no deseado, dicen.
Para la pareja de abogados «el futuro de la provincia necesita ser pensado desde la independencia. Los actores políticos son necesarios y bienvenidos, pero nuestra vocación es crear un entorno libre de condicionantes, donde se puedan plantear ideas con rigor y sin limitaciones».
«Apostamos por un modelo basado en la iniciativa privada. Europa cuenta con grandes fundaciones, fondos de inversión y multinacionales con capacidad de generar impacto real. Como principio fundacional, no contemplamos acudir a financiación pública, precisamente para garantizar esa independencia de criterio», señalan.
Destacan el apoyo de la diócesis de Zamora y la colaboración del arquitecto Porfirio Domínguez, un técnico de referencia en la provincia, con una amplia experiencia en la recuperación de edificios históricos, con intervenciones en el Antiguo Matadero o el Mercado de Abastos, «lo que aporta una gran garantía al proyecto».
Compromiso personal
«Es un compromiso personal y familiar con Zamora y con el legado recibido de quienes nos precedieron, en realidad es una responsabilidad, preservarlo, ordenarlo y proyectarlo al futuro, con una clara vocación de servicio a la sociedad», afirma Palmero.
El matrimonio prefiere evitar el calificativo de «mecenas», recordando quizá en cierta forma el final de los Médici, pensando a lo grande, pero nadie hasta el momento ha creado en Zamora un espacio «de alto nivel para el diálogo, la reflexión, investigación y dinamización económica para el desarrollo de Zamora», señala Elena Güezmes.
El importante pasado de Zamora es una referencia indispensable para conocer la historia medieval de España, una plaza inexpugnable, ligada a Viriato, pilar de la Reconquista, capital del Reino de León, con 24 iglesias románicas que la sitúan como la ciudad con más patrimonio románico de Europa.
Hoy Zamora se debate entre una despoblación paulatina y la precariedad laboral, en contraste con su glorioso pasado. Tiene retos profundos ligados al declive demográfico, pero con un reconocido atractivo en cuanto a calidad de vida y patrimonio histórico y artístico.
Fondo documental
Uno de los bienes de la familia, que formará parte de los pilares del proyecto, es un fondo documental, un archivo centrado en la historia económica desde el siglo XVI hasta el XX. Entre sus piezas más destacadas figura la colección íntegra del semanario El Economista, desde 1893 hasta el año 2.000, lo que permite seguir de forma continua la evolución de la economía española durante mas de un siglo, prácticamente en tiempo real.
Colegios, institutos, universidades e instituciones públicas tendrán acceso a procesos económicos clave de la historia de nuestro país.
«Es importante para Castilla y León y sus pequeños territorios, que se insertaban en los procesos de modernización económica de finales del siglo XVIII, en línea con Europa, y nuestros jóvenes deben de conocer nuestro pasado», asegura Palmero.
Obras como El espectáculo de la Naturaleza, que conserva la familia Palmero-Güezmes en su edición de 1785, reflejan la difusión del conocimiento científico de la época, mientras que documentos posteriores muestran el impacto del retroceso provocado por la Guerra de la Independencia española.
«Queremos generar ideas que puedan traducirse en proyectos reales. Zamora tiene un pasado brillante, pero hoy se enfrenta a importantes desafíos, hasta el punto de haber sido considerada dentro de los programas de desarrollo prioritario de la Unión Europea», dice Güezmes.
«Hay varios ejes estratégicos. Desde la modernización de la agricultura y la ganadería, incorporando tecnologías de IA, hasta la atracción de población mediante el teletrabajo o el desarrollo de modelos como el senior living. Vemos oportunidades en energías renovables, centros de datos, logística, turismo especializado y sobre todo cooperación con Portugal. La provincia tiene un enorme potencial que aún no ha sido plenamente activado», puntualiza Palmero.
Para los dos artífices del ambicioso proyecto cultural y social para Zamora, la familia juega un papel de continuidad. «Queremos transmitir a nuestros hijos la responsabilidad de custodiar este legado y de seguir desarrollándolo en el futuro. Es un proyecto a largo plazo, que conecta generaciones. Un espacio donde conservar el pasado, entender el presente y construir el futuro de Zamora».
Su cuartel general en la Comunidad Autónoma se encuentra por el momento en Vecilla de la Polvorosa (Zamora), donde la pareja ha rehabilitado un antiguo caserón en ruinas al que le han devuelto la vida de manera respetuosa, valorando la historia y el arte.