MENSAJES CRUZADOS
La democracia en juego: una de cal y otra de arena
En principio parece que en nuestra comunidad autónoma remamos en buena dirección, ya que las últimas noticias sobre empleo parecen halagüeñas; pues, según los últimos datos, Castilla y León ha contabilizado, durante este último trimestre, varios miles de nuevos ocupados que han reducido las listas de desempleo en momentos complejos y difíciles. Y todo eso se nos ofrece a pesar de que el ambiente que siguen generando las políticas del gobierno de Sánchez y los políticos prepotentes que las ponen en marcha, llenan de crispación y de muerte todo lo que nos rodea, cuando estamos a pocas semanas de unas Elecciones Generales que si Dios no lo remedia ni Pedro Sánchez tampoco van a celebrarse - para fortuna y dicha de los que nos sentimos demócratas - el 29 de noviembre. Nuestra comunidad autónoma se desempolva y se visibiliza para ofrecer, en principio, un nuevo ciclo de oportunidades. Eso quiere decir que quienes rigen los destinos de esta tierra han puesto empeño en que continuemos recorriendo el camino de progreso y esperanza. Porque la comunidad autónoma de Castilla y León ha de seguir trazando la linea que habrá de sacarnos definitivamente de tantos atolladeros.
Pero ante nosotros sigue y seguirá latiendo la incertidumbre impuesta por esos otros paisanos nuestros que son menos demócratas o que no son demócratas, porque utilizan las instituciones para arrimar el ascua a su sardina, y lo digo con énfasis y pena – sobre todo con pena - ya que una fiscal castellana que se llama Sofía y es hermana de Óscar Puente, ese ministro gafe, abominable y taciturno, ha sido la cooperadora necesaria del más despreciable sanchismo puro y duro. Ha sido la encargada de urdir los laberínticos y enrevesados episodios que devenga esa fraudulenta y repugnante “LEY DE NIETOS” que tanto nos avergüenza, porque su puesta en marcha esconde casos y cosas que devalúan y prostituyen lo que hasta ahora había sido eco de transparencias. Es la ley corrompida por quien la desarrolló. Por quien habrá de darnos cuentas por tantos episodios que dan voz y voto a muchos parientes míos y buenos amigos míos que viven en países americanos.
La democracia española bulle en abismos insondables, desde que esa ley desarrollada por Sofía Puente ha dado la nacionalidad española a miles y miles de ciudadanos que se han colado para decidir en un país que jamás conocieron y nunca visitaron, pues la mayoría de los nacionalizados nada tienen que ver con el exilio político de la dictadura de Franco. La política en nuestra tierra hierve y calcina lo que los habitantes de estas nueve provincias históricas guardarán para siempre. Porque los que no somos sanchistas seguimos siendo demócratas.