Editorial

Una campaña adaptada a las necesidades de Castilla y León

Obras del viaducto de la A-11 sobre el DueroPHOTOGENIC

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Estas elecciones van a resultar tremendamente tediosas. Llevamos meses en precampaña y ahora, tras el anuncio electoral, lo único que ha ocurrido es que se ha intensificado esa precampaña con mítines y todo. No se sabe qué dejarán para cuando arranque la campaña de verdad.

En cualquier caso, sería conveniente que los líderes de los partidos llegaran al territorio, si no es con los deberes hechos, al menos con la lección leída, y que al margen de sus consignas y lemas nacionales, que no están ni construidos por ellos, sino por estrategas, hablaran de lo que importa y preocupa al territorio.

Y al territorio de Castilla y León le preocupan los asuntos de comer y del vivir, como al conjunto de los españoles. Esa es la política verdadera. La ideológica es un mero instrumento para quienes no tienen soluciones a los problemas. Castilla y León necesita vivienda pública para ensanchar la oferta y convertir la demanda en un derecho, no en una angustia. De eso hay que hablar y explicar cuántas viviendas públicas nos tocan de esas miles que ahora se comprometen a construir a partir del 29-N, porque lo que es hasta ahora no contabilizamos muchas por parte del partido del gobierno. Tampoco en su etapa anterior por parte del partido de la oposición.

En Castilla y León hay que hablar de infraestructuras. Tan necesarias para vertebrar y cohesionar un territorio inmenso, atomizado y disperso. Infraestructuras que derivan en la igualdad de los territorios. Infraestructuras que son un símbolo del fracaso de la política, como es el caso de la Autovía del Duero, de la que se lleva hablando una treintena de años, pero los sucesivos gobiernos han sido incapaces de acabarla. Como mucho se han dedicado a demorarla y retrasarla, dando prioridad a otros territorios, en función de la necesidad de apoyos del gobierno de turno.

Y será también imprescindible hablar y abordar la estrategia con el sector primario y el transformador. Una industria pujante y emergente en Castilla y León, pero que tiene graves riesgos de continuidad por las ideologizadas políticas de la Unión Europea, que pretenden que los agricultores produzcan a costes mínimos desde la mera contemplación del paisaje, o poco menos. Igual que la industria automovilística, en crisis. Dos grandes del sector, Renault y Michelin, nuestros grandes creadores de empleo y exportaciones, ya han advertido del riesgo de sus factorías en la comunidad.

Eso es abordar las cosas del comer y del vivir de la gente. El resto, retórica ideológica que vale para todas partes pero no sirve para la acción política concreta. La que construye y crea.