PENSAMIENTOS INTRUSIVOS

¡Que vienen el ‘muerto’, el ceniciento y el macho alfa... a por el voto!

Creado:

Actualizado:

Elecciones. El mejor de los tiempos, el peor de los tiempos. Es tal el nivel de melodrama que sólo cabe aludir al principio de la dickensiana ‘Historia de dos ciudades’ para este nuevo capítulo de la ‘Historia de dos Españas’. Nuestros políticos locales y autonómicos, con sus vacaciones aún recientes, tienen su cabeza y su oratoria al servicio de la patria, esto es, de sus líderes nacionales, con los que habremos de sumar otro tiempo perdido en esta paradójica tierra, Castilla y León, donde nuestra economía ‘macro’ crece y a la vez el CES informa de que hay más pobres. Usted, don Charles Dickens, lo clavó: «Todo lo teníamos y no teníamos nada». Y ahora vendrán los líderes nacionales a quitarnos de nuestras cosas y meter cizaña. ¡Que vienen, que vienen!

Por ejemplo, algo huele a podrido en mi Valladolid. Pues unos dicen que atufa a muerto al paso de ese candidato socialista [‘Este muerto está muy vivo III’] que ha dedicado la legislatura a vivir contra el enemigo y, ahora, con el lío de la vivienda, recordó que sólo renueva como inquilino de la Moncloa si trabaja como presidente del Gobierno.

Otros, en cambio, atribuyen la fetidez a las bajantes del PP de Castilla y León, que ya nota la presión de las anunciadas lluvias de votos a VOX.

Como es tradición, los populares nos traerán al ‘Hombre de Estado’. Un ceniciento señor gallego llevado a Madrid (otro más) al que torpedean desde sus propias filas. Ya le están haciendo la acostumbrada campaña llena de aciertos. Mira que tenía las joyas de nuestro leonés Zapatero para devaluar la superioridad moral del socialismo. En agradecimiento, a cuenta de otra leonesa, Ester Muñoz, le regalan a Sánchez las gemas del infinito de Marvel cuestionando la continuidad de las pensiones; un chasquido... y un buen montón de votos populares se han transformado en socialistas. Y ni siquiera hemos empezado la campaña. Feijóo, el hombre, parece sufrir un estado de torsión testicular desde que tiene que entenderse con Abascal. Ese sí que disfruta de estas elecciones: puede seguir con sus ficciones patrióticas sin mayores consecuencias, sobre inmigración, sobre Marruecos... ‘Que voy, que voy’, pero siempre se deja sujetar y revalida como macho alfa.

Queda también el frente amplio de izquierdistas, una profesión bien bonita a condición de que el fondo lo cubra el capitalismo. De joven tuve muchos amigos en ese lado izquierdo que no sólo no medraban, sino que ponían dinero. Me gustaba la tertulia con ellos porque, estuviera o no de acuerdo, sentía que lo municipal me hacía ciudadano; la Comunidad, comunero, y España, una persona de mundo. Ah, sí, señor Dickens, yo viví el mejor de los tiempos de las creencias. Pero las fui perdiendo elección tras elección y ahora me toca el peor, el de la incredulidad. También soy más sabio: que nadie se sulfure, que estos políticos se irán y nosotros seguiremos tirando juntos.