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Cuatro comunidades autónomas, Castilla y León, Aragón, Cantabria y la Comunidad Valenciana, se han unido para reclamar el corredor Mediterráneo-Cantábrico con doble vía como un importante elemento vertebrador que además conectará con otro corredor clave, el del Atlántico. Soria tuvo en la reunión, celebrada en Teruel, su parte de protagonismo, ya que el presidente castellano y leonés, Alfonso Fernández Mañueco, reclamó la reapertura de la línea Soria-Castejón, para conectar así a la provincia con ambos corredores. Soria, a día de hoy, no tiene tren, ya que el trayecto entre Soria y Madrid, a través de Torralba, se hace en autobús desde abril de 2025, por las obras de la Autopista Ferroviaria que unirá Algeciras con Zaragoza. Se espera que la línea soriana vuelva a estar operativa a principios del próximo año. Es una situación que parece increíble, porque no hay ninguna otra capital española que no tenga tren y el problema es que cuando vuelva a funcionar tendrá que superar el lastre de haber estado inactiva tanto tiempo. La clave es el futuro, porque un territorio fuera de las redes principales de transporte, y el tren es la gran apuesta española, reduce drásticamente sus posibilidades de desarrollo. Por eso es fundamental que el tren que viene, o vendrá a partir del año que viene, de Madrid, no muera en Soria y continúe hacia el norte, hacia Castejón, como lo hacía hasta 1996, y permita la salida de la provincia hacia los grandes corredores españoles y hacia Europa. Todo el mundo parece estar de acuerdo y, sin embargo, la política convierte un presunto consenso en un motivo de disputa. El apoyo de Mañueco a la Soria-Castejón fue respondido por el PSOE soriano con recriminaciones sobre quién cerró la línea y otras historias del pasado. Es la dinámica habitual de los partidos y se repite con todas las infraestructuras sorianas. Las dos grandes formaciones políticas tienen argumentos para recriminarse entre sí, y les permite mantener un debate eterno cuyos únicos frutos son titulares en la prensa. El ciudadano lo ve inútil, pues no entiende que las actitudes varíen en función de si se gobierna o se es oposición. Y esto no va de la próxima cita electoral, pues en un proyecto como una línea ferroviaria hay que tener una perspectiva de 30 años. Seguro que los sorianos verían con buenos ojos que a la declaración de Mañueco sobre la Soria-Castejón, que es reiterada, el PSOE hubiera respondido con satisfacción, en vez de con críticas, y así ver una defensa conjunta del interés común. La cuestión es que la pelota está en el tejado del Gobierno y ante la inacción, los socialistas sorianos lanzan un ataque preventivo. Mientras, se espera un segundo estudio del Ministerio sobre la viabilidad de la línea, ya que el primero se tiró a la papelera y se trato de ocultar, pero lo desveló este periódico. Decía lo sabido, que la rentabilidad económica es complicada, pero no que se debe mirar la social. Se trata de decidir si se apuesta por Soria y se proporcionan herramientas para el desarrollo futuro de la provincia.