El presupuesto, primera piedra de toque para medir el vigor del pacto
Carlos Fernández Carriedo y Maribel Campos, en una imagen de archivo.
Los dos miembros de la coalición de gobierno de la Junta están ante el primer hito real para saber si lo suyo es un gobierno ambicioso o una mera componenda para sustentar y sustentarse en el poder. Y en este reto se juega más la parte débil, que es VOX, porque dio la espantada en la primera versión de esta coalición hace ya más de un par de años, excusándose en aquello de los menas (menores no acompañados). El momento es el de los presupuestos de la Junta de 2027 que deberán llegar a las Cortes de Castilla y León el 15 de octubre.
Y lo que se espera son unos presupuestos realistas, pero también ambiciosos y atrevidos para influir en el desarrollo, el progreso y el crecimiento de Castilla y León. Unos presupuestos en los que, por ejemplo, junto la bajada progresiva de impuestos anunciada, se incluyan inversiones estratégicas, más allá de la carta a los Reyes Magos que fue el soporífero documento del pacto, que pedía que el gobierno lo sustentara Oscar Puente, al que se le reclamaban más de 30.000 millones de euros en inversiones. El doble del presupuesto de la Junta para 2027, que es el mayor de la historia de nuestra comunidad.
Un presupuesto que afiance el Estado de Bienestar. La sanidad, la educación y los servicios sociales. Pero que no sea un mero ejercicio de contabilidad rutinaria, sin olvidar que Castilla y León siempre se ha regido por un compromiso de austeridad imprescindible.
Un presupuesto que ponga el necesario reto de devolver a nuestras aulas el prestigio mermado en el último informe PISA. Un presupuesto que dé un nuevo impulso a la aletargada Consejería de Agricultura, donde el empuje del regadío tiene que ser evidente como elemento de riqueza en el mundo rural, y la proyección de la industria agroalimentaria tiene que estar escoltada y reforzada por la marca Tierra de Sabor, abandonada a su suerte en la anterior etapa de VOX. Un presupuesto en el que se articule una nueva lucha contra el fuego, contra los incendios de sexta generación y contra los incendiarios, que son el verdadero cáncer de nuestro Medio Ambiente. Un presupuesto que siga modernizando la sanidad a través de la tecnología, pero que también corrija los graves desequilibrios territoriales que impactan en los distintos hospitales. Un presupuesto que siga empujando el turismo como motor económico, aportando dinamismo a la promoción y al propio sector. Un presupuesto que mitigue la burocracia y haga la administración más accesible, pero también más trasparente, que es algo a lo que las consejerías de VOX parecen resistirse.