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OTRO verano más de incendios… y los que quedarán. Otro verano de fuegos devastadores que arrasan el patrimonio natural de esta tierra y, lo que es peor, que ponen en riesgo a los castellanos y leoneses y sus bienes. Un verano que apenas acaba de arrancar y que suma ola de calor tras ola de calor para todos aquellos que niegan un cambio climático que trae consigo fuegos descontrolados, que se alimentan del polvorín que suponen el calor extremo, los fuertes vientos y la falta de mantenimiento de los montes. Un mantenimiento que, y hay que decirlo porque sí toca, es competencia de las comunidades autónomas, que ven pasar el invierno sin pararse a mirar más allá, a esos veranos que ya no son como los de antes y donde el monte se está convirtiendo en un polvorín que se deja crecer en invierno y llega descontrolado a los meses de calor extremo.

Y claro que toca hablar de esto. Porque no basta con decir esa bonita frase de que los incendios del verano se apagan en invierno, es hora de que se ejecute de una vez por todas y de señalar a aquellas administraciones que la incumplen y luego piden la emergencia nacional para que el Gobierno al que insultan y vilipendian les rescate. Como toca hablar de esa acción criminal, sí criminal, de esa empresa contratada por una asociación de ganaderos de Ávila para abrir un camino con maquinaria que estaba prohibido utilizar en época de riesgo extremo de incendios como la que se está viviendo. Una acción criminal, que arrasó más de 50.000 hectáreas en el peor incendio de la historia y que no puede quedar impune. Alguno y algunos se creen saber más que nadie y estar por encima de la ley y lo mismo cosechan cuando no pueden, que deciden que se trabaje con máquinas también prohibidas para abrir un camino porque con ellos no va eso del riesgo extremo de incendios.

Pero de lo que toca hablar, y mucho, es de la Unidad Militar de Emergencias. Esa UME que se creaba con el primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero allá por el año 2005, con otro leonés, el fallecido José Antonio Alonso, al frente del Ministerio del Interior, y con el PP arremetiendo contra su creación, llegando incluso a señalar, por boca de no pocos dirigentes aquí en Castilla y León, que no servía para nada y que lo único que hacían era estorbar cuando se presentaban en un incendio o en cualquier otra catástrofe. Los mismos dirigentes del PP que ahora, en un ejemplo de cinismo y desfachatez, se quieren apropiar de los logros y aplausos de una UME que no es suya y que les ha dejado retratados y callados.